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China presume del apoyo de 160 países y mantiene 'sine die' sus maniobras junto a Taiwán

Pekín secunda su despliegue militar con una ofensiva mediática y diplomática contra Estados Unidos

Un piloto participa en las maniobras militares del Ejército chino junto a Taiwán. EFE

China mantiene su pulso con Estados Unidos por Taiwán. Y lo hace con más maniobras militares en los alrededores de la isla, que podrían continuar sine die, secundadas con una ofensiva diplomática y propagandística destinada a mostrar cómo EEUU es el agresor desde que su número tres, Nancy Pelosi, desafiara a Pekín con su viaje a Taipéi. Taiwán va a realizar ejercicios militares con fuego real para simular la defensa de una invasión. 

Las autoridades de Pekín, a través de sus embajadores en todo el mundo, insisten en que más de 160 países «han reafirmado su adhesión al principio de una sola China y han mostrado su apoyo a China para salvaguardar su soberanía e integridad territorial». Insisten en que «más del 90% de la población mundial está con China» y subrayan que Pekín defiende los principios de la Carta de la ONU. 

A su vez, la agencia oficial Xinhua se hace eco de analistas que subrayan el intervencionismo de Estados Unidos en Afganistán, Irak o Siria y sus nefastas consecuencias. También critican cómo el gesto de Pelosi contradice la política de una sola China.

El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, que ha multiplicado sus intervenciones públicas insiste en que EEUU es especialista en crear un problema y luego utilizarlo para lograr sus objetivos. Acusa a EEUU de interferir en los asuntos internos de China con el viaje  de Pelosi a Taiwán; mostrar su apoyo a los secesionistas de la isla; y cometer un grave perjuicio para la paz en el Estrecho. 

Pekín anunció la semana pasada que iba a realizar las mayores maniobras militares de su historia desde el jueves al domingo, justo después de la visita de Pelosi. La presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU se vio con la presidenta Tsai Ing-wen y prometió a los taiwaneses que su país no les abandonaría. Comparó la lucha de los taiwaneses con la de los ucranianos, y contextualizó su viaje en un momento de choque entre democracias y autocracias.

Este lunes China ha seguido adelante con maniobras navales con fuego real y juegos de guerra antisubmarina, como anunció el Comando del Escenario Oriental del Ejército de Liberación del Pueblo. Expertos consultados por el Global Times señalan que podrían continuar «hasta la reunificación». Taiwán ha denunciado este gesto como «una provocación que aumenta la tensión en la región».

Durante los ejercicios, el destructor de misiles guiados Tipo 052C Changchun, que opera en aguas al suroeste de la isla de Taiwán, se ha coordinado con varios aviones de guerra antisubmarina Y-8 y se ha desplegado en formación de combate antisubmarino junto con el helicóptero antisubmarino Ka-28 del Changchun, informó la Televisión Central China (CCTV). El destructor ha realizado un ataque simulado y contramedidas para la defensa. El helicóptero y la aeronave de guerra antisubmarina también han llevado ataques simulados.

Tanto el gobierno de EEUU como el G-7 han insistido a China que emprenda la desescalada, pero las autoridades de Pekín no lo harán a menos que haya algún gesto desde Washington. Taiwán es un asunto central en la política china, y Pekín está demostrando que está dispuesto a todo por defender su soberanía. 

Campaña en medios y redes sociales

Por un lado, las maniobras militares pueden mantenerse sine die con el fin de intimidar a los taiwaneses, que también van a realizar ejercicios de defensa. A su vez, los embajadores chinos en el exterior están explicando la posición de Pekín en medios impresos y en sus redes sociales. El embajador en Washington, Qin Gang, publicó el viernes un artículo en The Washington Post en el que explicaba a los estadounidenses que los chinos se sentían como si a ellos una potencia externa apoyara la secesión de uno de sus estados. 

La portavoz del Ministerio de Exteriores, Hua Chunying, está desplegando una intensa actividad con ruedas de prensa y tuits didácticos. En un hilo de ocho mensajes, contestaba a las declaraciones del jefe de la diplomacia de EEUU, Antony Blinken, sobre la exagerada reacción de Pekín. “El hecho es que la visita fue pacífica. No hay justificación para esta respuesta militar extrema y desproporcionada”, decía Blinken. El embajador en Pekín, Nicholas Burns, culpaba a China de “poner en riesgo la paz”.

Sentenciaba la portavoz en Twitter: “Estáis equivocados”. Hua señalaba que EEUU no podía sorprenderse  por la respuesta de China, cuando ya habían lanzado advertencias serias a todos los niveles. Puntualizaba la portavoz que “el pueblo chino nunca olvidará esta ofensa nacional y nunca permitirá que estos bandidos nos hostiguen de nuevo”. Al G-7, que ha respaldado a EEUU, le replicaba que actúa «como un ladrón que llama a que pillen al ladrón», y subrayaba que China no está sola, sino que cuenta con el apoyo mayoritario de la comunidad internacional. 

En su viaje por Asia, Pelosi escuchó la llamada a la prudencia del primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, y tuvo que lidiar con la ausencia del presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, que no quiso recibirle después de su enfrentamiento con Pekín. Japón es el país más cercano a EEUU en la zona, y por ello vio cómo caían varios misiles en sus aguas como aviso de China. 

Los medios chinos como la cadena de televisión CCTV han difundido la imagen de calles de Taipéi con nombres de ciudades y provincias chinas para dejar clara la idea del vínculo. Un video que acompaña a la información reproduce la frase: «Todos los caminos conducen a casa.. Aquí cada calle lleva a casa”. La portavoz de Exteriores también ha aludido a los numerosos restaurantes de comida pequinesa que hay en Taiwán. «Los niños perdidos siempre vuelven a casa», decía su tuit. 

También ha sido coreada por los medios chinos una entrevista de la CNN con Roger Waters, cofundador de Pink Floyd, quien ha defendido que «China no está rodeando Taiwán porque Taiwán es parte de China, algo aceptado por la comunidad internacional desde 1948. Si no lo sabes, es porque no has leído lo suficiente».

En realidad, EEUU también defiende la política de una sola China, como insiste el presidente Biden, e incluso Pelosi. El problema es que últimamente su «ambigüedad estratégica», que le permite a la vez ayudar en la defensa de Taiwán, por considerar el autogobierno de la isla clave para su permanencia en la región, cada vez es más estratégica y menos ambigua. En la práctica, es como si reconociera su independencia. Empezó con el ex presidente Donald Trump y sigue con la Administración Biden, a pesar de que el presidente Xi Jinping ha advertido a Biden varias veces que jugar con Taiwán es jugar con fuego. 

China ha suspendido la cooperación con EEUU en asuntos clave como cambio climático, control de drogas, inmigración ilegal, y dialogo de defensa. También anunció el viernes sanciones contra Nancy Pelosi y su familia. En un comunicado, el portavoz del Ministerio de Defensa, coronel Wu Qian, dijo que la responsabilidad por estas medidas correspondía a Washington por su provocación contra Pekín. 

Otra pista del efecto que puede tener esta ruptura puede leerse en el Global Times, que detalla cómo desde Moscú los partidarios de la escalada la ven cómo una ocasión de oro para reforzar las relaciones políticas, militares, económicas y tecnológicas entre China y Rusia. “Más que nunca China necesitará un socio estratégico en Eurasia para hacer frente a Washington”. 

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