Europa

El deterioro de la política aboca a Italia al populismo de derechas

La coalición conservadora, con la ultranacionalista Giorgia Meloni como líder del partido más votado, se perfila como ganadora de las elecciones legislativas

Los líderes del bloque conservador en el mitin del final de campaña en Roma

De izda a dcha, Matteo Salvini, Silvio Berlusconi, Giorgia Meloni y Maurizio Lupi, en el mitin de Roma. EFE

La Italia del salvador del euro, Mario Draghi, va a dejar paso a la «Italia primero» de Giorgia Meloni y sus aliados del bloque conservador, si los augurios electorales se cumplen. El populismo de la derecha radical de Hermanos de Italia está más cerca que nunca del poder debido al hartazgo con las fórmulas tradicionales. Casi 51 millones de italianos están convocados a votar en unas elecciones legislativas cuyo resultado tiene pendiente a la Unión Europea en un momento de crisis económica y de gran incertidumbre global por la guerra en Ucrania y la creciente agresividad del líder ruso, Vladimir Putin, contra Occidente. 

El cansancio también se traducirá en una abstención que se prevé histórica: puede rondar el 40% y será especialmente elevada entre los jóvenes. Es la primera vez que se vota tras la reforma constitucional de 2020 que redujo el número de diputados y senadores: de 945 a 600, 400 en la Cámara Baja y 200 en la Alta. También es la primera vez que una fuerza de la derecha radical, Fratelli d’Italia, está tan cerca del poder. Y la primera vez que una mujer, Giorgia Meloni, tiene opciones de ser la jefa del gobierno. 

La tendencia al auge de partidos ultranacionalistas va más allá de Italia. Los Demócratas Suecos acaban de quedar en segundo puesto en las elecciones y han hecho posible el vuelco a la derecha. Marine Le Pen sobrepasó el 41% en las presidenciales en abril en Francia y dio la sorpresa en las legislativas. Italia, tercera economía de la Unión Europea, lleva esa misma senda con Hermanos de Italia, un partido fundado apenas hace diez años pero que proviene de las cenizas del posfascista Movimiento Social Italiano. Fratelli d’Italia mantiene la llama tricolor en su logo y el lema que esgrime Meloni es «Dios, patria y familia». 

«Hartos de los fallos de los partidos establecidos, los votantes se inclinan por los que no han probado aún», señala The Economist en un artículo en el que analiza en qué medida Europa ha de temer a Meloni, de quien conocemos su trayectoria pero no cómo sería realmente si llegara a gobernar. 

«Meloni a título personal es una figura muy carismática e inteligente políticamente hablando. En términos politólogicos, Fratelli d’Italia es un partido de derecha radical: naturista, populista y autoritario, que combina la defensa de valores tradicionales con unas alianzas tradicionales concretas (Hungría, Polonia, Le Pen…», señala Daniel V. Guisado, politólogo y coautor de Salvini & Meloni. Hijos de la misma rabia

Para Steven Forti, autor de Extrema Derecha 2.0: qué es y cómo combatirla, «Fratelli d’Italia es un ejemplo de la extrema derecha 2.0: tienen conexiones con el pasado pero se adaptan a los tiempos democráticos. También estarían Salvini, Trump y Vox en este grupo». Meloni, que confiesa su cercanía con Santiago Abascal, líder de Vox, afirma que espera que si gana en Italia, eso abra la vía al triunfo de Vox en España.

Meloni, que militó en las Juventudes del MSI, insiste en que el fascismo es cosa del pasado y asegura que ni sus rivales se creen que la democracia está en peligro si ella llega al Palacio Chighi. Fratelli d’Italia encabeza los sondeos con un 25% de apoyos, y forma una alianza muy eficaz gracias a la ley electoral italiana con Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, y la Liga, de Matteo Salvini. La Rosatellum que combina el sistema proporcional y el mayoritario favorece a las alianzas, y la izquierda se presenta muy dividida. 

Las principales fuerzas son los dos bloques de derecha e izquierda y dos fuerzas ligadas a sus líderes, Giuseppe Conte y Matteo Renzi. En la izquierda el Partido Democrático va con Más Europa, la Izquierda Italiana, y también Impegno Civico de Luigi di Maio, disidente del Movimiento 5 Estrellas. Los grillini cuentan con el ex primer ministro Giuseppe Conte como primer espada. El ex primer ministro Matteo Renzi y el diputado Carlo Calenda, ex ministro de Industria, forman el llamado tercer polo.

La única vía de que el bloque conservador no logre la mayoría es que el Movimiento 5 Estrellas dé la sorpresa de última hora y les gane puestos clave con los que ya contaban en el Sur. En ese caso, el rechazo a la renta ciudadana, un mínimo vital que recibe más de un millón de personas en el sur, le habría costado caro a Meloni. 

La traición a Draghi

Italia celebra este domingo elecciones anticipadas (estaban previstas para la primavera de 2023), algo que no es excepcional en el país, dado que para derrocar un gobierno no hay que presentar un candidato a presidente de gobierno sino sumar votos para poner en cuestión a quien ocupe el puesto. Desde 1946 ha habido 66 gobiernos y la media de duración es un año y dos meses. Lo que es excepcional es que estamos al borde del abismo: en la UE rozamos la recesión y tenemos a Putin amenazándonos con usar armas nucleares. 

Los desacuerdos en el gobierno de unidad que presidía Mario Draghi, ex presidente del Banco Central Europeo, hicieron que presentara su renuncia el 21 de julio al presidente Sergio Mattarella. Primero el Movimiento 5 Estrellas, dividido por el envío de armas a Ucrania que defendía Luigi di Maio, ministro de Exteriores, y criticaba Giuseppe Conte, ex primer ministro, se escindió.

Conti reclamó más reformas sociales y se distanció del gobierno. Entonces Draghi quiso dimitir si bien el presidente le instó a que volviera a intentarlo. Lo hizo pero entonces sus apoyos en la derecha, Fuerza Italia y la Liga, ahora aliados de Fratelli d’Italia, único partido que se quedó fuera del gobierno de unidad, condicionaron su permanencia en el gobierno a que 5 Estrellas quedara fuera. El gobierno de unidad de Draghi saltó por lo aires, víctima de la traición de los politiqueros.

Los partidos políticos tienen gran responsabilidad en el fin de Draghi. Cayó por el cortoplacismo de quienes vieron una ventana de oportunidad. Hay cansancio en la población»

andrea noferini, profesor cei, ia y upf

«Los partidos políticos tienen gran responsabilidad por la caída de Draghi. Cayó por cuestiones estratégicas y por el cortoplacismo de los que vieron una ventana de oportunidad en la celebración de elecciones. Hay cansancio en la población. La situación desde el punto de vista socioeconómico ha empeorado mucho. Hay cada vez más gente que lo está pasando mal. Así surge la tentación de confiar en los partidos populistas. Y Meloni está ocupando el espacio que antes era de Salvini y previamente de Berlusconi. Es la fuerza emergente de la derecha», señala Andrea Noferini, profesor del CEI, International Affairs y de la UPF. 

El Partido Democrático, de centro izquierda y segundo en las encuestas, culpó a los demás de acabar con la estabilidad que representaba un gabinete con Draghi al frente. Enrico Letta, su líder, quiso convertir a Draghi en su bandera, pero se equivocó. Luego fracasó a la hora de formar una alianza amplia de izquierdas y después ha incidido demasiado en la campaña en el voto útil: evitad que la ultraderecha llegue al poder. 

Meloni modera el tono

Para contrarrestar estos mensajes de la izquierda Giorgia Meloni ha ofrecido su lado más moderado en campaña. En los oídos de los españoles aún resuenan sus consignas en el mitin de Vox en la campaña andaluza: «Sí a la familia natural, no al lobby LGTBI. Sí a la identidad sexual, no a la ideología de género. No a la inmigración masiva, sí a los empleos para los nuestros. No a las finanzas internacionales. No a los burócratas de Bruselas». Estaba cansada y por eso gritaba y daba esa imagen tan agresiva, según dijo después. Cuando se vio más tarde, confesó que no se gustó nada.

En el polo opuesto está el video en español, inglés y francés en el que se presenta como una demócrata convencida, europeísta a su modo, y contraria a la agresión rusa contra Ucrania. Lo difundió a los corresponsales extranjeros en plena campaña. «Llevo días leyendo en la prensa internacional… donde se me califica de peligro para la democracia, para la estabilidad italiana, europea e internacional. Leí que la victoria de Fratelli d’Italia llevaría al desastre,a un giro autoritario, a la salida del euro y otras tonterías por el estilo. Nada de esto es cierto», dice una templada Meloni.

En las elecciones de 2018 Fratelli d’Italia apenas superó el 4%. El Movimiento 5 Estrellas las ganó con más del 32%. En los últimos sondeos, difundidos en Suiza porque ya no son legales en Italia, la formación liderada por Giorgia Meloni ronda el 26%, mientras que sus socios de la Liga están el 10,6% y Fuerza Italia ronda al 7%. La suma de porcentajes de los bloques no refleja cómo se formarán las Cámaras debido a la complejidad de la Rosatellum que combina el sistema proporcional (dos tercios) y el mayoritario (el resto).

En caso de sumar la mayoría, es el partido más votado de los tres el que propone candidato a presidir el Consejo de Ministros. Pero el presidente, Sergio Mattarella, tiene la última palabra sobre el primer ministro y sobre todos los miembros del gobierno. Meloni tendrá que compensar la falta de experiencia de sus cuadros con figuras con peso como sería Antonio Tajani, de Fuerza Italia, como ministro de Exteriores. 

De Berlusconi a Meloni

¿Cómo ha logrado este impulso Giorgia Meloni? «En primer lugar, Fratelli d’Italia es el único partido que no ha apoyado el gobierno de unidad nacional así que ha quedado fuera de las disputas. Muchos votantes no perciben que sea responsable de los problemas, mientras que el también populista Salvini, en el gobierno, pierde apoyos. El voto a Meloni es un voto por descarte. Ya hemos visto lo que hacen los otros. Veremos qué hace Meloni. A ello se suma que ella habla de renegociar las ayudas con la UE, y que Europa vive un momento populista”, indica Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas. 

En todo caso, el populismo en Italia viene de los años 90. Silvio Berlusconi es un precedente de todas las variantes posteriores. Y fue también Berlusconi el primero en pactar con partidos de la derecha radical, herederos del posfascismo. Meloni fue ministra de Juventud con apenas 31 años en el gobierno de Berlusconi.

«Italia es el ejemplo más paradigmático de cómo el centro derecha absorbe la agenda de la derecha radical. Berlusconi llegó al poder apoyado en una parte norteña (Liga Norte, etnoregionalista y xenófoba) y una sureña (Movimiento Social Italia, después Alianza Nacional, herederos del posfascismo). Esto mandó un mensaje de normalización que aún hoy resuena. Meloni y Salvini no se entenderían sin Berlusconi. Y la derecha radical no tocaría poder en muchos países europeos sin la permisividad de la derecha moderada», señala Daniel V. Guisado. 

Berlusconi, a sus 85 años, ejerce, de hecho, como maestro de ceremonias en la sombra, de la coalición de derechas que puede alzarse con la mayoría en las urnas este domingo. Es posible que sea el próximo presidente del Senado si se cumplen las perspectivas electorales de los conservadores.

Ha sido Berlusconi quien en el último día de campaña ha acaparado todos los focos debido a su defensa de Putin en una entrevista en televisión. Ha llegado a decir que la intención del líder ruso era cambiar al presidente Zelenski por gente honesta. Luego ha asegurado que se le había malinterpretado pero la sospecha de su cercanía a Putin está presente.

Puede ser un punto de fricción en la coalición, ya que Salvini tampoco ha ocultado su condena a las sanciones y su relación con Putin, mientras que Meloni, atlantista devota, defiende el envío de armas a Ucrania y condena sin ambages la invasión rusa. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, hizo un llamamiento en su mensaje del viernes para que los italianos voten a partidos que condenen a Rusia claramente. 

La ‘polonización’ de Italia

A juicio de Andrea Betti, «no es el fascismo lo que explica lo que sucede en Italia, sino que se trata de un populismo de derechas que quiere volver a un nacionalismo que traerá problemas para la solidaridad europea. Los partidos de Meloni y Salvini consideran que Hungría es una democracia y así lo votaron en el Parlamento Europeo. Italia necesita a la UE, y Salvini y Meloni lo saben. El sistema político italiano y las alianzas internacionales pueden hacer de frenos a las propuestas del gobierno». 

No es el fascismo lo que explica lo que sucede en Italia, sino que se trata de un populismo de derechas que reivindica un nacionalismo que traerá problemas para la solidaridad europea»

andrea betti, univ. pontificia comillas

Steven Forti habla de «la polonización de Italia» en el caso de que Meloni marque el paso. «Sería un gobierno claramente atlantista, en el marco de los Conservadores y Reformistas europeos (soberanistas), que frenará cualquier intento de mayor integración europea y con una defensa de la familia, contrario al aborto y a los derechos LGTBI». Polonia y Hungría ganarán un fuerte aliado en la Unión Europea. 

Lo que ve más arriesgado Andrea Betti es que los conservadores cuenten con una mayoría de dos tercios y quieran modificar la Constitución para que se elija al presidente directamente. «En un país con tan alto apoyo del populismo sería un grave riesgo. En Italia una de las garantías reside en el presidente, que suele ser una figura muy respetada y muy fiel a la Constitución». 

«Siamo pronti» (estamos preparados), dice el lema que repite Giorgia Meloni en sus mítines. «He hecho todo lo que estaba en mi mano. Ahora les toca a los electores». Los colegios cierran a las 23h y la noche será larga. 

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