El hundimiento militar ruso está a punto de sumar otro capítulo en el Donbás. El Ejército ucraniano tiene completamente rodeada la ciudad de Lyman, clave para Rusia en su campaña en la región de Donetsk, cuya anexión a Rusia pretende anunciar Vladimir Putin este mismo viernes. La realidad sobre el terreno, sin embargo, está muy alejada de los movimientos políticos del Kremlin y el Ejército ruso está cerca de perder a miles de hombres en este enclave.

El avance de las contraofensivas ucranianas sigue sin detenerse. Tras la liberación de Izium y el estratégico cruce del río Oskil, las fuerzas de Kiev avanzan hacia el este frente a una estructura militar rusa cada vez más endeble y que está a punto de perder uno de sus enclaves estratégicos en el norte de Donetsk.

Lyman, desde su toma a finales de mayo, ha sido una de las principales bases de operaciones rusa en sus campañas hacia Kramatorsk o Sloviansk, además de representar un nudo logístico importante. Pero ya ha dejado de serlo. Ucrania ha lanzado una contraofensiva para liberar la ciudad desde todos los frentes -norte, noroeste, este y sudeste-, que la ha dejado completamente rodeada.

La única vía de escape para las miles de tropas rusas que permanecen en la ciudad -hasta 5.500, según reportes- es una carretera a campo abierto y en el rango de tiro de la artillería ucraniana, lo que dibuja en el horizonte dos escenarios: una capitulación o una carnicería. El reportero del diario Kiev Independent, Ilia Ponomarenko, ha informado de que Rusia planea una batalla para romper el círculo y escapar del asedio, un horizonte muy poco alentador para Moscú en pleno proceso de anexión tras los falsos referéndums.

Ucrania ha realizado avances continuos sobre Lyman en los últimos días, ganando posiciones incluso de madrugada hasta completar el cerco de la ciudad. Los rusos se han rendido en Drobysheve, al norte de la ciudad, y Ucrania también ha liberado Yampil, su principal ruta de escape por el sudeste.

Analistas rusos como Aleksandr Kots, del Komsomolskaya Pravda, ha descrito la situación de caos para las tropas rusas en su propio canal de Telegram: «Desafortunadamente, las noticias no son buenas. La ciudad se encuentra sitiada. Los ucranianos están entrando en las rutas de suministro a Svatove [principal nodo logístico de Rusia en el este de Ucrania]. En Yampil nuestras unidades tuvieron que retirarse. En Drobysheve la línea de defensa se ha roto. La situación en Lyman es crítica».

El avance sobre Lyman se venía fraguando desde hace días, sin que Rusia fuese capaz de reaccionar y enviar refuerzos a la zona. Los que lo intentaron fueron detenidos con fuego de artillería por el Ejército ucraniano, igual que podría pasar ahora con los que tratan de huir.

Todo esto se produce en el contexto de la anexión rusa de estos territorios, que Vladimir Putin anunciará hoy mismo. Según ha enfatizado el Kremlin, cualquier operación militar en estas zonas será considerada un ataque directo contra Rusia del que Moscú podría defender usando «cualquier arma» a su alcance, lo que eleva el temor al uso de armas nucleares. Lyman está oficialmente dentro del territorio que Rusia pretende anexionarse, por lo que el órdago de Putin está muy cerca de ponerse a prueba.

‘Rusia está perdiendo’

Mientras tanto, el Ejército ruso ha llevado a cabo bombardeos sobre un convoy humanitario que huía de Zaporiyia, otra de las regiones cuya anexión anunciará hoy Vladimir Putin. Cerca de 30 civiles han muerto en el ataque.

En su informe diario de situación, la inteligencia británica destaca el colapso de la infraestructura logística de Rusia, especialmente en lo referente a los suministros médicos, subrayando que muchos de los recién movilizados reservistas rusos están llevando al frente sus propios kits de primeros auxilios.

«Es casi seguro», continúa el informe británico, que la «falta de confianza de las tropas rusas» en unas provisiones médicas suficientes está «contribuyendo a un estado de moral en declive y a la falta de voluntad para emprender acciones ofensivas en muchas unidades».

En la misma línea, el ministro de Defensa Ben Wallace ha asegurado que Occidente nunca reconocerá las anexiones ilegales y ha subrayado que «Rusia ni siquiera controla estas zonas». «La verdad es que Rusia está perdiendo en Ucrania y sus incompetentes generales están mandando a miles de personas a la muerte para contentar las fantasías imperialistas de Putin», ha sentenciado Wallace.