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Los halcones del Kremlin fuerzan a Putin a una ofensiva total sobre Ucrania: "Aún ni hemos empezado"

Los ucranianos se muestran dispuestos a resistir después de una de las jornadas más aciagas de la guerra

Bombardeos en Ucrania

Inspectores ucranianos recogen pruebas tras los bombardeos en Kiev. EFE

Los halcones del Kremlin y toda su órbita belicista en las redes sociales quieren que la oleada de bombardeos que ha sufrido Ucrania en varias ciudades siga sin tregua hasta la rendición de Kiev. El recién ascendido coronel general, el checheno Ramzán Kadirov, se ha dirigido al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en su canal de Telegram: «Te advertimos, Zelensky, que Rusia aún no ha empezado, así que deja de quejarte, mejor corre antes de que llegue. Corre, Zelensky, corre, sin mirar atrás, hacia Occidente. Ahora estoy 100% satisfecho con la operación».

Por primera vez en muchas semanas halcones como Kadirov se han mostrado exultantes por los ataques con misiles Kalibr que han tenido como objetivo los civiles en varios puntos de Ucrania, Dnipro, Járkov, Leópolis, Ivano-Franvkisk, y la capital, Kiev. El comandante en jefe de las fuerzas ucranianas, Valeryi Zaluhzni, hablaba de al menos 80 misiles, de los que fueron interceptados más de la mitad.

Al menos 11 personas, seis de ellas en la capital, han muerto y decenas han resultado heridas. Muchos ucranianos se han quedado en la oscuridad por falta de suministro. Según el Ministerio ruso de Defensa, «todos los objetivos se han alcanzado». Y se ha referido a «instalaciones militares, de comunicaciones y energéticas».

En Kiev, uno de los lugares alcanzados ha sido el parque infantil Sevchenko, donde podía verse un gran socavón. Oleksandra Matviichuk, que acaba de ganar el Nobel de la Paz junto a la ONG rusa Memorial y el bielorruso Alex Bialiatski denunciaba el bombardeo de este parque en un tuit.

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, aludía a Grigory, un niño de cinco años huérfano al morir su madre en el bombardeo en Kiev y escribía. «No hay tiempo para la simpatía y la preocupación. Necesitamos armas, defensa antiaérea y mayor presión de sanciones para destruir al Estado terrorista ruso».

El líder ruso, Vladimir Putin, justificaba los bombardeos de esta jornada aciaga para Ucrania. «Si continúan los intentos de llevar a cabo ataques terroristas contra nuestro territorio [en alusión a la explosión del puente de Kerch], las respuestas de Rusia serán duras y de una escala que corresponderá al nivel de las amenazas contra la Federación Rusa», ha señalado. El líder del Kremlin ha hecho caso omiso de las condenas internacionales, procedentes de la ONU, EEUU, y la UE. China ha vuelto a llamar a una desescalada.

Este fin de semana se ha conocido que el nuevo jefe militar ruso en Ucrania será el general Sorovikin, con experiencia en Chechenia y Siria. En estas dos campañas se distinguió por promover los ataques contra poblaciones civiles, incluso con armas químicas.

Cabe esperar que no se trate de una acción puntual de represalia, sino de un nuevo sistema de guerra»

alexander kots, propagandista prorruso

En líneas generales, los defensores de la línea dura reclaman que los ataques de esta jornada no sean una operación de castigo aislada, como sugiere Putin. «Cabe esperar que no se trate de una acción puntual de represalia, sino de un nuevo sistema de guerra. A través de las profundidades del estado ucraniano. Hasta que pierda su capacidad de funcionamiento», señala el propagandista prorruso Alexander Kots en su medio Kotsnews. En Twitter, el corresponsal militar del grupo Komsomolskaya Pravda los sucesos pero en su canal da su punto de vista sobre cómo evoluciona la todavía llamada «operación militar especial» en medios rusos.

Desde el mes de septiembre el Kremlin solo ha conocido la derrota. Primero fueron los avances en la región de Járkov, donde los ucranianos reconquistaron cientos de ciudades y una extensión similar a Portugal, y después siguieron en Jersón, en el sur. Incluso ya se prevé que amenacen el centro, Melitopol, que dividiría los territorios bajo control ruso en dos. El sábado amaneció Putin, un día después de 70 aniversario, con la explosión en el puente de Kerch, que une Crimea con Rusia. La joya de la corona, un símbolo. Y una línea roja por lo que hemos visto este lunes.

Después de tanta humillación, el Kremlin ha reaccionado con bombardeos sobre ciudades en toda Ucrania, y ha vuelto a intentar aterrorizar a sus ciudadanos. Es lo que quieren los más furibundos y lo exponen en las redes sociales. Demandan que Rusia avance hasta Leópolis, en el extremo occidental del país, y se desmantele «el Estado terrorista de Ucrania». Son llamadas al exterminio que parecen obra de un renacido Goebbels.

«Es necesario llegar a las fronteras occidentales de la antigua Ucrania (URSS del modelo de 1991). Sin esto, ya es imposible parar la guerra, solo se puede poner en pausa, dejarla para nuestros hijos. Y sólo después de alcanzar las fronteras de la URSS de 1991 llegará el momento de decidir qué hacer a continuación. Continuar la lucha contra el Mal Absoluto o dejar que los sodomitas occidentales se quemen como Sodoma y Gomora en el infierno… Adelante, ¡¡¡a Leópolis!!! Simplemente no hay otro camino… El estado terrorista de Ucrania debe ser completamente desmantelado. ¡Completamente!», señala un canal prorruso de menor relevancia, @otryadkovpaka pero que se ha viralizado mucho.

Si el objetivo es sobrecargar el sistema energético para provocar un pánico prolongado en la población, una caída de moral en las Fuerzas Armadas y la victoria, las acciones deben repetirse»

rybar

El grupo prorruso Rybar hace recuento pormenorizado de los daños causados en las instalaciones energéticas de todo el país y subraya cómo el objetivo es sumir a Ucrania en la oscuridad, en su cuenta de Telegram. «Los ataques causaron conmoción entre la población ucraniana. El fallo de algunas estructuras clave de la red energética ucraniana ha provocado una sobrecarga de todo el sistema energético del país: las centrales nucleares no pudieron hacer frente a la carga… pero el daño aún puede ser restaurado. Si el objetivo del golpe era causar un shock a corto plazo, entonces funcionó».

Pero Rybar también va más allá y sugiere cómo proceder. «Si el objetivo es sobrecargar el sistema energético para provocar un pánico prolongado entre la población, una caída de la moral de las Fuerzas Armadas de Ucrania, y la victoria en el campo de batalla entonces las acciones deben repetirse». Y apunta a que habría que romper los interruptores abiertos de 750kV en las centrales nucleares y prestar especial atención a la central de Khmelnitsky, con línea directa con Polonia.

Está en línea con lo que demandó el sábado en su canal de Telegram Vladimir Solovyov, uno de las voces mediáticas más poderosas, capaz incluso de criticar al Kremlin. «Hemos entregado la iniciativa y ahora sólo respondemos a sus ataques y sus amenazas», se quejaba el sábado después de la explosión en Crimea y haciendo balance de la contraofensiva ucraniana desde principios de septiembre. Y aconsejaba: «Hay que romper sus planes, llevar a cabo ataques inesperados en lugares que no se esperan… Ucrania debe ser hundida en la oscuridad. Puentes, presas, vías, plantas eléctricas y otras infraestructuras deben ser destruidas por todo el país. No debe quedar ni un edificio administrativo ni en Kiev ni en Leópolis».

«Aguantemos y seamos fuertes»

En su primer mensaje después de los primeros bombardeos en Kiev, que se han prolongado unas cinco horas, el presidente Zelenski ha pedido a la población que sea fuerte y aguante. «Quieren exterminarnos. Intentan borrarnos de la faz de la tierra. Destruir a nuestra gente que duerme en casa en Zaporiya. Matar a la gente que va a trabajar en Dnipro y Kiev. Las alarmas aéreas no cesan en toda Ucrania. Caen misiles. Por desgracia, hay muertos y heridos. Por favor, no abandonen los refugios. Cuiden de sí mismos y de sus seres queridos. Aguantemos y seamos fuertes».

Difundía un video en el que denunciaba los ataques indiscriminados de Rusia. Ha pedido al canciller alemán, Olaf Scholz, una reunión del G-7 que este martes se reúne de urgencia. La demanda de Ucrania desde el principio es la exclusión aérea, es decir, que puedan recibir ayuda para responder a los bombardeos rusos.

Ha logrado la solidaridad y la condena de sus aliados, Estados Unidos, y la Unión Europea. El secretario general de la ONU, António Guterres, se ha mostrado «muy conmocionado» por los bombardeos. «Es una escalada inaceptable de la guerra, como siempre los civiles pagan el precio más alto», ha señalado a través de su portavoz.

En Kiev han amanecido todos en los sótanos y en el metro, donde se han puesto a refugio. Así nos lo contaba la diputada Olga Sovhirya. «Como todos los ucranianos estoy en un sótano ahora». Pero sin rendirse.

Lo que puede parecer aterrador e inevitable puede detenerse con unas defensas adecuadas»

nayatalya gumenyuk, ‘the guardian’

En The Guardian, la periodista ucraniana Natalya Gumenyuk escribe sobre sus sensaciones en el que ha sido el primer ataque en el centro de Kiev. Desde junio no habían sufrido ataques. «En este momento tenemos miedo, pero eso es diferente a vivir en un miedo perpetuo. La rebeldía ucraniana no es sinónimo de chulería. Más que nada, la sensación que se tiene al estar sentado en un sótano mirando el mapa de alerta de ataques aéreos durante cinco horas y 37 minutos es de pragmatismo. No pensamos en grandes ideas, sino en suministros de electricidad y agua, documentos, raciones diarias y planes de contingencia… De los más de 80 cohetes lanzados hoy contra Ucrania, al menos la mitad han sido derribados por la defensa aérea ucraniana. Lo que puede parecer aterrador e inevitable puede detenerse con unas defensas adecuadas. Esta parece la única respuesta racional al asalto irracional a nuestros parques, universidades y museos. Vamos a continuar».

Polina Lotoska, estudiante en España procedente de Kiev, confiesa que muchos ya pensaban que la ciudad no volvería a sufrir bombardeos tan fuertes. «Este lunes todos mis amigos y familia en Ucrania se despertaron nuevamente por el estruendo de las explosiones y los ataques aéreos. A la hora en que la gente va a trabajar y los estudiantes salen en dirección a la universidad, Rusia lanzó sus misiles, contra infraestructuras pero también contra edificios y un parque infantil. Mi tía y mi hermana estuvieron la mitad del día en un sótano. Nadie, salvo los ucranianos, puede imaginar lo que es levantarte, escuchar a los niños jugando, y de repente salir corriendo al sótano. Están a salvo todos, pero yo tengo miedo porque no hay un lugar seguro en Ucrania».

Los ucranianos han seguido después con sus labores de voluntariado y de recogida de fondos. «Me cuentan que han recogido suficiente dinero para comprar más drones. Y en el frente nuestros soldados están recuperando nuestros territorios. Somos un pueblo indomable. Y de ello me siento orgullosa», concluye Polina.

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