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Los mercenarios rusos de Wagner se la juegan en la encarnizada batalla de Bajmut

Los dos bandos sufren numerosas bajas a diario en el enfrentamiento por el control de la provincia de Donetsk

Bajmut, epicentro de las batallas en el este de Ucrania

La localidad de Bajmut se ha convertido en objetivo prioritario para Rusia. E.I. Gráficos / ISW

La batalla por Bajmut, que se prolonga desde hace varias semanas, está convirtiéndose en una sangría para rusos y ucranianos. Cada día se calcula que caen un centenar de víctimas en cada lado. Esta localidad situada en Donetsk, que tuvo en su día unos 70.000 habitantes, es el trofeo que los mercenarios de Wagner quieren ofrecer al Kremlin, tras las derrotas rusas en el campo de batalla en Járkov y Jersón.

El fundador de Wagner, el oligarca ruso Yevgheini Progozhin, ha dicho recientemente en su canal de Telegram que quería convertir Bajmut en «una picadora de carne» que debilite al Ejército ucraniano. El problema es que también se están dejando numerosos efectivos y cuantioso material los combatientes rusos, tanto los mercenarios como las tropas regulares.

Este miércoles el Ejército ruso ha tomado dos pequeñas localidades cerca de Bajmut: Bilogorivka, a 25 kilómetros al norte, y Pershe Travnya, Ozarianyvka en ucraniano, a 20 kilómetros al sur. Son pequeños avances tras semanas de duros combates.

No son saltos de trinchera a trinchera como en la Primera Guerra Mundial sino que hay maniobras y se intentan acciones de flanco»

francisco gan pampos, teniente general en situación de reserva

En torno a Bajmut se libra una guerra que combina tácticas del siglo XX y del XXI. Según el teniente general Francisco Gan Pampols, «es exagerado comparar estas acciones con la batalla de Verdún, en la Primera Guerra Mundial, como se está haciendo. Lo que estamos viendo en Bajmut y poblaciones de alrededor, es que hay poblaciones a su alrededor que se utilizan como frente de batalla y están fortificadas, con trincheras, están conectadas y se defienden en profundidad. Ahí se producen pequeños cambios donde se producen más acciones artilleras que en toda la línea de frente». A juicio de Gan Pampols, «no hay una significación táctica específica más allá de que las tropas rusas aspiran a controlar toda la provincia de Donetsk y así incluso llegar a dominar Zaporiya. No son saltos de trinchera a trinchera como en la Primera Guerra Mundial, sino que hay maniobras y se intentan acciones de flanco. Son imágenes propias de una guerra estacionada».

Lo que es cierto es que hay grandes pérdidas humanas y materiales en ambos bandos. «Está siendo feroz. Hay muchos ataques y contraataques en la zona cercana a Bajmut. Llevan cuatro o cinco semanas y no pueden lograrlo aún. Wagner han dicho que es su objetivo. Progozhin ha dicho que va a ser un matadero de ucranianos pero los rusos están perdiendo muchísimos soldados. Quieren mostrar al Kremlin que esa ciudad es su victoria», ha dicho Michael Clarke, experto en Defensa, en la cadena británica Sky News. Wagner ha reclutado a presos con la promesa de su liberación y muchos de ellos luchan en el Donbás.

Rusia ya ha perdido tantos efectivos y tanto material que si renuncia a tomar Bajmut sería una humillación, que no puede permitirse después de las victorias ucranianas en Járkov y la más reciente en Jersón. Bajmut es la vía para que los rusos dominen otras ciudades más importantes del Donbás como Kramatorsk y Sloviansk al dificultar el suministro a los ucranianos. Está en la ruta entre Donetsk y Sloviansk.

El Donbás, que parcialmente controlaba la Federación Rusa, antes de la invasión del 24 de febrero a través de gobiernos títere, integra Donetsk y Lugansk, dos de las cuatro provincias ucranianas anexionadas tras los referéndum farsa organizados en septiembre pasado. Las otras dos son Zaporiya y Jersón, que tampoco están bajo dominio ruso.

Los ucranianos apuntan que los rusos han lanzado oleadas de soldados y contratistas en Bajmut en momentos en que esos recursos habrían sido más valiosos en otra parte»

Jesús m. Pérez triana, analista de inteligencia

«Los ucranianos apuntan que los rusos han lanzado oleadas de soldados y contratistas a tomar Bajmut en momentos en que esos recursos habrían sido más valiosos en otra parte», afirma Jesús Manuel Pérez Triana, analista de Inteligencia, autor de GuerrasPosmodernas.com y FlancoSur.com. «Los combates en lo que fue la línea de contacto entre 2015 y 2022 apenas han dado lugar a avances porque las fuerzas allí están bien atrincheradas con defensas en profundidad. La proliferación de armamento anticarro moderno en manos de una fuerza de infantería bien protegida no permite grandes movimientos de fuerzas mecanizadas», añade Pérez Triana.

Una ciudad fantasma

El Ministerio ucraniano de Defensa reconoce que Bajmut se ha convertido «en el epicentro de las batallas» en el este de Ucrania, un escenario donde se está combatiendo ferozmente. La ciudad está prácticamente destrozada y los habitantes que aún quedan escuchan constantemente los bombardeos y el estruendo de la artillería. Preocupa que para contestar adecuadamente a los rusos los ucranianos están empleando mucha munición, y las reservas occidentales son limitadas.

Yury Sak, asesor del ministro ucraniano de Defensa, comparaba en el canal estadounidense CNBC la ciudad con Mariúpol. «La táctica rusa es recurrir a la artillería de forma abrumadora. Es una ciudad casi fantasma». Los edificios han sido bombardeados una y otra vez y los alrededores muestran un escenario desolador, donde solo hay barro, fuego y muerte.

Las temperaturas en esta zona son ya muy bajas y llueve con fuerza, de modo que se hace difícil incluso atender a los heridos. Algunos blogueros rusos se han quejado de que los soldados rusos no van bien equipados. Muchos de los heridos, en ambos bandos, están siendo tratados de hipotermia y de pie de trinchera, debido a la humedad.

La guerra de desinformación hace difícil conocer bien la situación sobre el terreno. El líder prorruso en Donetsk, Denis Pushilin, asegura desde principios de semana que Bajmut está rodeada, y el Ministerio ruso de Defensa daba un balance de enormes destrozos por parte ucraniana: 100 solados, un carro de combate, y cinco vehículos blindados en una sola jornada. Sin embargo, las Fuerzas Armadas ucranianas niegan que la localidad esté cercada. «Es pura propaganda rusa», decía el asesor de Defensa.

Ucrania ha enviado refuerzos a Bajmut, incluidas fuerzas especiales. Asimismo los rusos han recibido tropas que antes estaban en el frente de Jersón. Las tropas al servicio del Kremlin se desplazaron a la orilla derecha del Dniéper en una retirada que el alto mando ruso presentó como un movimiento tácito. Pero ceder la única capital regional en poder ruso desde la invasión tuvo un valor simbólico relevante. De ahí que Moscú necesite una victoria militar significativa, que no ha logrado en los casi diez meses de invasión.

A su vez, Ucrania hace frente a los efectos provocados por los bombardeos en las infraestructuras críticas. Nueve personas han muerto por tratar de calentar sus casas y provocar incendios. El jefe de la diplomacia estadounidense ha acusado al líder ruso, Vladimir Putin, de castigar con «ira y fuego» a los civiles ucranianos, al dejar una tercera parte del sistema energético fuera de funcionamiento. «Esta estrategia no funcionará», ha dicho Antony Blinken.

El gobierno de Kiev insiste en que necesitaría contar con un sistema de defensa antiaéreo como los Patriot estadounidenses para impedir daños masivos. En la cumbre recién celebrada en Rumanía el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asegurado que se reforzará el apoyo a Ucrania para que «prevalezca como nación soberana». El ex primer ministro ruso Dimitri Medvedev ha advertido de que sería una acción que tendría consecuencias para la OTAN. «Si la OTAN suministra a los fanáticos ucranianos sistemas Patriot y personal, se convertirán en objetivo legítimo de nuestras Fuerzas Armadas».

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