Internacional

Borrell visita esta semana Rabat en pleno escándalo por la implicación marroquí en el Qatargate

Josep Borrell, Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad

El Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, en Bruselas. EFE

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, visitará este jueves y viernes Rabat con la marejada revuelta por el escándalo de corrupción que investiga el Parlamento Europeo y que implica a Marruecos y Qatar. Un viaje polémico que defienden desde Bruselas porque se trata de “un socio muy importante” y la intención de la Unión Europea es avanzar en la asociación con la monarquía alauí.

Durante su estancia en Marruecos, Borrell se reunirá con las principales autoridades del país, a excepción del monarca Mohamed VI. Este jueves está previsto un encuentro con el primer ministro, Aziz Akhannouch, y el titular de Asuntos Exteriores, Naser Burita, detalla su oficina en un comunicado. También hablará con “con otros interlocutores institucionales de la sociedad marroquí y actores económicos”, agrega sin más detalles. El socialista impartirá este viernes una conferencia en Fez, siguiendo la estela de lo que hiciera José Luis Rodríguez Zapatero el pasado noviembre.

Desde el equipo del Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad alegan que «por el momento no hay pruebas» de las irregularidades que en diciembre forzaron la destitución de la vicepresidenta del Parlamento Europeo Eva Kaili, actualmente en prisión preventiva, tras destaparse la trama de corrupción orquestada por el ex eurodiputado italiano Antonio Panzeri con la supuesta implicación de Qatar y Marruecos a cambio de influir en decisiones políticas.

“Nadie ha dicho oficialmente desde el punto de vista judicial que Marruecos sea culpable ni que Marruecos deba ser evitado en los contactos internacionales», insisten desde su equipo en un momento marcado precisamente por las investigaciones en Bélgica para esclarecer las conexiones de los acusados. En los registros policiales se han hallado hasta 1,5 millones de euros en efectivo, que podrían corresponderse a sobornos con la intención última de influir en las resoluciones del Parlamento. La diplomacia europea ciño el asunto a la justicia belga. «Está en su manos y confiamos plenamente en su labor», agregan. Grecia e Italia también han abierto sendas investigaciones.

Hasta cuatro personas están en estos momentos detenidas por el Qatargate. Además de Kaili, se encuentra su pareja y asesor parlamentario, el italiano Francesco Giorgi; Pier Antonio Panzeri; y Niccolo Figa-Talamanca, responsable italiano de una ONG bajo sospecha de realizar pagos a eurodiputados. Están acusados de «organización criminal, corrupción y blanqueo de dinero».

Kaili, que se declara inocente, ha tratado desde diciembre de implicar a Borrell. Asegura que el español y la comisaria Johannson fueron realmente los primeros en interesarse en promover la cooperación con Qatar. Desde 2019 se había hablado en la UE de cómo desarrollar relaciones comerciales con Qatar, Kuwait y Omán. Según Eva Kaili, todo era conocido y tenía el visto bueno de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.

El abogado de la política griega insiste en que la presidencia del Parlamento Europeo llegó a crear un comité para impulsar las relaciones con Qatar y designó a Kaili para encabezarlo. En sus contactos con este país del Golfo siempre estuvo acompañada por alguien del Parlamento Europeo.

Una apuesta que no explica el dinero hallado en su poder. Borrell declaró, tras conocerse el escándalo, que era «una noticia muy preocupante» y descartó que el servicio de acción exterior de la Comisión estuviera relacionado. Metsola, que promete que no habrá impunidad, suspendió a Kaili de sus funciones como vicepresidenta y el Pleno la destituyó por 625 votos a favor, dos abstenciones y uno en contra.

Ante la gravedad de los indicios, el Parlamento Europeo ha prometido reformas como reforzar la protección de los denunciantes, prohibir todos los «grupos de amistad no oficiales» con gobiernos extranjeros e incrementar el control sobre las finanzas de los eurodiputados.

La supuesta relevancia y urgencia de los encuentros que, en tal coyuntura, recomiendan viajar ahora a Rabat es «la oportunidad de debatir en profundidad acerca de la aplicación de la asociación UE-Marruecos, también en la perspectiva de la nueva Agenda Mediterránea», trasladan desde su equipo. Borrell «hará balance de las cuestiones en curso y explorará ámbitos específicos en los que el diálogo y la cooperación puedan reforzarse aún más». «Las reuniones también brindarán la oportunidad de intercambiar puntos de vista sobre cuestiones regionales e internacionales de interés común y de especial importancia en el difícil contexto mundial actual, así como sobre el impacto global de la guerra rusa en Ucrania», agrega.

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