El Caribe venezolano ha temblado este miércoles. Dos terremotos de magnitudes de 7,5 y 7,2 han sacudido la región, con tan solo unos segundos de diferencia. Las imágenes que llegan desde la zona afecta dan cuenta de la magnitud de la catástrofe. La población se congrega en las calles entre edificios derrumbados, mientras los voluntarios usan linternas para buscar a los que han quedado atrapados entre los escombros. Venezuela llega a esta catástrofe en una situación crítica, agravada por la crisis en sus servicios básicos.
Aunque por el momento la cifra oficial de fallecidos es de 164, el Servicio Geológico de EEUU calcula que los muertos podrían contarse por miles. Se esperan horas angustiosas por delante. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha declarado el estado de emergencia en el país. Todos los efectivos se han movilizado para atender a los afectados y empresas privadas también se han puesto a disposición de la ciudadanía para colaborar en la medida de sus capacidades.
Los ciudadanos buscan sin descanso a los cientos de desparecidos, una tarea complicada por los fallos en las conexiones, que dificultan contactar con las personas que se encontraban en la zona más afectada por el seísmo. "Es una situación muy dolorosa", explica en conversación con El Independiente José Antonio Vega, coordinador en España de Vente Venezuela (el partido de María Corina Machado). Como ingeniero civil, conoce bien la zona de la costa, una de las que más ha sentido las consecuencias del temblor.
Pero Vega habla también como figura dentro de la oposición venezolana. En este sentido, denuncia la precaria situación en la que se encontraba el país, que se ve agravada ahora por la catástrofe. "Creo que podemos estar en presencia de un caos que se agrava en el medio del caos".
Preocupa el riesgo de colapso
Vega asegura que Venezuela "está mermado para atender a a sus ciudadanos". El opositor habla de las "líneas de vida" como la red eléctrica, de saneamiento o el suministro de agua potable, que se ven afectadas durante un terremoto. En el caso del país sudamericano, "ocurre cuando todas estas líneas ya están afectadas en su funcionamiento diario".
Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), el 68,5% de los hogares venezolanos vivían en condiciones de pobreza en 2025. Desde Unicef han informado de que cerca de cuatro millones de niños necesitaban ayuda humanitaria en el país antes del seísmo, una realidad que esperan se vea agravada por el impacto de la emergencia. Vega resume la sensación que domina entre los ciudadanos: "¿Qué más nos puede pasar?".
Todo esto mientras el país está inmerso en un proceso de transición desde la detención de Nicolás Maduro a principios de año, que no termina de despegar. La inestabilidad política es total desde hace meses, con las altas esferas del régimen todavía en el poder y una oposición en muchos casos dispersa en el extranjero. En medio de todo, Donald Trump, el artífice de la salida de Maduro del país, que parece más interesado en colaborar con Delcy Rodríguez que en la celebración de elecciones democráticas.
En la mente de muchos queda el recuerdo del terremoto de Haití, uno de los desastres naturales más devastadores de la historia. Cuando un terremoto de magnitud 7 azotó a la isla en 2010, el país caribeño era el más pobre de América Latina. Los efectos fueron catastróficos, sumiendo a Haití en una crisis institucional de la que no se ha recuperado hasta la actualidad. A día de hoy, es el prototipo de Estado fallido, con una buena parte del territorio controlada por pandillas criminales, que han prosperado gracias al caos en el que vive la isla desde hace dieciséis años.
A diferencia de Haití, que es un país pequeño, el territorio venezolano es extenso, por lo que la extensión de la devastación es mucho menor que en el Estado insular. Aun así, no se puede descartar que este nuevo desastre provoque un aumento de la inestabilidad. Más aún teniendo en cuenta que se necesitará un importante desembolso de dinero para la reconstrucción de las zonas afectadas.
La colaboración internacional es fundamental
"No hay ninguna nación que pueda soportar a veces atender esto por sí sola, pero hay casos particulares como el nuestro, donde es un país que se encuentra ya muy mermado", señala Vega. Así, la ayuda que llegue en las próximas horas desde el exterior va a ser fundamental para que Venezuela pueda hacer frente a la catástrofe. Por parte de España, el ministro José Manuel Albares ya ha puesto la Unidad Militar de Emergencias a disposición del país.
Pero también es importante que la colaboración internacional para vigilar la respuesta del Gobierno de Delcy Rodríguez. El opositor residente en España espera que el Ejecutivo "esté a la altura de las circunstancias" y no aproveche la declaración del estado de emergencia con fines políticos. "Están actuando bajo un tutelaje de EEUU y los ojos del mundo estarán muy encima para estar pendientes de que este riesgo sea el menor posible" y y se actúa al respecto", concluye.
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