Las blancas playas bañadas por las olas del Atlántico de Dajla atraen cada año a miles de visitantes. La antigua Villa Cisneros se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para surfistas y aventureros en la costa occidental africana. "Un auténtico remanso de paz, ideal para disfrutar del sol a 25 grados durante todo el año". ¿El único problema que plantean las vacaciones en este pequeño paraíso? Se trata de un territorio ocupado, la última colonia de África, aunque Marruecos se esfuerce por esconderlo bajo la comodidad de los resorts y las excursiones en jeep por el desierto.

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Además de los fosfatos, la arena, la pesca y la energía del territorio, Marruecos ha desplegado una campaña de expolio en el Sáhara Occidental a través del turismo. El epicentro de esta estrategia es Dajla, "la perla del sur", un caso que analiza el informe Turismo de ocupación, elaborado por el grupo Amauta Coop en colaboración con el Grupo de los Verdes del Parlamento Europeo.

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Una explotación que solo es posible gracias a la complicidad de varias compañías, que ofertan y promocionan sus servicios en un territorio pendiente de descolonización, según la ONU. Desde que España abandonó el Sáhara Occidental en 1975, Marruecos ocupa la excolonia al margen de la legalidad internacional. Pero esto no impide que empresas como Ryanair, Booking o TripAdvisor se lucren a costa de la represión de los pobladores autóctonos por parte del régimen y los colonos marroquíes.

Objetivo: Dajla

De puesto militar avanzado a paraíso para los kitesurfistas. La transformación de Dajla en las últimos años se enmarca en la integración de los territorios saharauis ocupados por Rabat en los circuitos económicos marroquíes. A una sola búsqueda de internet, el consumidor puede reservar retiros de yoga para "reconectar" consigo mismo o cursos de surf para cabalgar las olas del Atlántico. La ciudad ha dejado de ser una zona en conflicto para transformarse en el lugar ideal para turistas que buscan destinos más alternativos.

"La actividad turística forma parte de una estrategia más amplia de valorización económica del territorio", señala el informe. Marruecos quiere afianzar su dominio sobre el Sáhara no solo a través de la fuerza, sino también de su explotación. Y, entre los diferentes sectores económicos, el turismo es una prioridad nacional.

Una de las idílicas playas de Dajla, en el Sáhara ocupado
Una de las idílicas playas de Dajla, en el Sáhara ocupado

Según datos de ONU Turismo, casi 20 millones de turistas extranjeros visitaron el país en 2025. Es ya el destino más visitado de todo África, el puesto 22 a nivel mundial. Durante los últimos años el crecimiento del sector ha sido uno de los motores del desarrollo económico alauí. Para Rabat, transformar a Marruecos en un gran destino turístico ha sido una política de Estado. Y el Sáhara Occidental no podía quedar fuera de la ecuación.

En la última década, las autoridades han incluido a Dajla en sus políticas de desarrollo del turismo. El destino no aparece porque los turistas lo descubran sino que es producido "mediante planificación, suelo, inversión, infraestructuras y promoción", resalta el informe. Además, en este caso adquiere una "dimensión política", porque se aplica sobre un territorio "ocupado y jurídicamente diferenciado" del resto de Marruecos.

Desconectar en un territorio ocupado

En 2024, se contabilizaron 457.000 noches en alojamientos turísticos en la región de Dajla, un 18 % más que el año anterior. Aunque la cifra representaba alrededor del 1 % de las pernoctaciones registradas en el conjunto de Marruecos, refleja "la incorporación progresiva" de Dajla a los circuitos turísticos internacionales.

Las autoridades han querido promocionar a esta ciudad costera a partir de la naturaleza y los deportes acuáticos. La página web de la Oficina Nacional de Turismo promete "una oportunidad para relajarse y disfrutar de todo tipo de actividades acuáticas" en los "kilómetros de playas" que se extienden de un extremo a otro de Dajla. Una estrategia denunciada por el informe Turismo de ocupación: "La ciudad puede ser presentada como viento, dunas, océano y aventura, mientras la ocupación y el conflicto político quedan fuera del encuadre turístico".

No hace falta negar la ocupación, simplemente vale con redirigir el relato hacia lo que Rabat desea mostrar del territorio. Así, se obvian la disputa de soberanía y la militarización. En su lugar queda la combinación de naturaleza, deporte y ocio.

Hoteles, actividades... y vuelos

Una vez creado el relato, solo queda trasladarlo a la realidad. El portal de TripAdvisor ofrece "experiencias imprescindibles" en Dajla, emplazando la ciudad saharaui ocupada como territorio marroquí. Además, plataformas como Booking o Airbnb publicitan alojamientos en "Dajla, Marruecos". Todos ellas también han sido objeto de críticas por ofrecer sus servicios en asentamientos israelíes ilegales en la Cisjordania ocupada.

Tampoco se libran del dedo acusador de Amauta Coop medios especializados en turismo, como Condé Nast, que en julio de 2025 publicó un reportaje titulado "Qué ver en Dajla, Marruecos: el paraíso del kitesurf". Y hay que sumar las innumerables publicaciones que en redes promocionan la excolonia española como un destino marroquí.

Las costas de Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos
Las costas de Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos

Sin embargo, el informe se muestra especialmente crítico con otra rama del sector. "Para que el hotel pueda reservarse, la experiencia consumirse y la fotografía reproducirse, antes hay que poder llegar. Y es ahí donde la conectividad aérea se convierte en una de las piezas decisivas de la actual fase de turistificación e internacionalización de Dajla", reza el documento.

En 2019 el aeropuerto de Dajla registró 256.975 pasajeros, de los cuales el 7,04 % correspondía al tráfico internacional. Tras el bajón provocado por la pandemia, estas cifras se han ido recuperando, hasta que hace dos años ya superaron las de antes del covid. El aumento en el número de pasajeros internacionales es sorprendente. En 2024 fueron 40.844, mientras que el año pasado alcanzaron los 268.452, casi un 300 % más que los extranjeros llegados en el año anterior a la pandemia.

Ryanair, en el punto de mira

Un actor central en la nueva conectividad del Sáhara Occidental es, sin duda, Ryanair. El informe detalla cómo la aerolínea de bajo coste irlandesa actúa como un instrumento clave de la ocupación turística de Marruecos. Todo comenzó con un acuerdo firmado en noviembre de 2024 con la Oficina Nacional de Turismo, que se tradujo en vuelos desde Madrid y Lanzarote.

Pero Ryanair no solo se ha limitado a abrir estas rutas, sino que también se refiere al territorio saharaui como un destino marroquí; y lo promociona como tal. Así, es un colaborador indispensable en la inserción de Dajla dentro de los mercados internacionales. "La ruta aérea no aparece así únicamente como respuesta a una demanda turística ya constituida, sino como uno de los instrumentos utilizados para contribuir a producirla", denuncia el informe.

Ryanair no es la única compañía que opera en los territorios ocupados. Royal Air Maroc, Binter Canarias y Transavia son también cómplices del colonialismo marroquí. Sin embargo, el informe es especialmente crítico con la aerolínea irlandesa porque "materializa de manera especialmente visible la incorporación del territorio a los circuitos europeos de movilidad low cost". Así, aunque Ryanair no haya inventado a Dajla como destino turístico, sí ha modificado su "escala de accesibilidad", convirtiéndolo en uno directamente alcanzable desde uno de sus principales hubs urbanos, como es Madrid.

La denuncia es clara: los viajeros se desplazan, reservan y consuman Dajla como un destino vacacional corriente dentro de la oferta marroquí gracias a la compañía. Aunque el Tribunal de Justicia de la UE haya reiterado en varias ocasiones que el Sáhara Occidental y Marruecos son territorios distintos y separados. De hecho, el acuerdo aéreo Euromediterráneo no incluye al territorio saharaui. Aun así, la Agencia española de Seguridad Aérea sigue permitiendo estas prácticas sin cobertura legal.

El turista, cómplice de la ocupación

Aunque el informe pretende señalar la responsabilidad del Estado marroquí y las empresas cómplices, evidencia también la implicación de los viajeros. Esta participación no necesita de una intencionalidad política explícita, "sino que se materializa a través de prácticas cotidianas de consumo y movilidad", denuncian los autores.

Al comprar un billete, reservar alojamiento o practicar ocio en Dajla, el visitante experimenta el territorio como un destino de vacaciones cualquiera. También cuando circula por las carreteras de la zonas, come los pulpos capturados en sus costas o usa la energía extraída de las turbinas eólicas que riegan el Sáhara.

Un turista practica windsurf en las costas de Dajla
Un turista practica windsurf en las costas de Dajla

"La eficacia de este proceso no reside, por tanto, en conseguir que millones de turistas se conviertan en defensores conscientes de la posición marroquí sobre el territorio. Puede residir precisamente en algo más profundo: hacer posible que esos miles de turistas anuales piensen que están viajando a Marruecos siendo totalmente innecesario enfrentarse a la controversia jurídica para que el viaje se produzca", resume el informe.

De esta forma, al actuar como un consumidor despreocupado, convierte la ocupación en una realidad económica y espacial incuestionable. Al consumir servicios, pagar en dírhams y publicar su experiencia, el turista aporta ingresos, demanda y legitimación simbólica que sostienen materialmente la estructura de control de la potencia ocupante.