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El Sussexit, una grieta en la Corona británica

La Reina Isabel aprueba "un periodo de transición" para que los Duques de Sussex vivan entre Canadá y Reino Unido

Familia Real británica

La Familia Real británica en una de las últimas imágenes en las que aparecen todos en el Palacio de Buckingham. EFE

Nada es para siempre en tiempos del Brexit. Ni siquiera en lo que atañe a la Monarquía más tradicional del mundo. Cuando se vislumbra el horizonte de la salida de la Unión Europea, un proceso amenazado por el separatismo escocés, son dos miembros de la Casa Real, los Duques de Sussex los que han pedido la independencia, es el Sussexit. Este salto de guion en los Windsor de carne y hueso transforma la evolución de los acontecimientos en el Palacio de Buckingham en una versión mucho más fascinante que la serie televisiva The Crown.

El hijo menor de Lady Di, hijo del heredero al Trono, y hermano del heredero del heredero, quiere vivir entre Canadá y el Reino Unido, y ser económicamente independiente. La Reina, a sus 92 años, tras 70 años de reinado, creía que lo había visto todo, pero no. En menos de seis meses ha despedido a uno de sus hijos, el príncipe Andrés, y ahora afronta la demanda de independencia de su nieto Harry, uno de los royals más populares.

La Reina ha convocado al núcleo duro de la Familia Real británica en Sandringham, una de sus residencias de campo para afrontar la crisis. El príncipe de Edimburgo, el marido de la Reina, está indignado, según el Daily Mail. No entiende cómo su nieto Harry ha mostrado tal falta de respeto a la Corona. Otro diario hablaba de que los Sussex se sentían apartados y víctimas de acoso. Los dos hermanos lo han desmentido.

Dos horas y medio de cumbre real

El encuentro, al que han asistido la Reina Isabel, su hijo el príncipe Carlos de Gales, el heredero, así como sus dos hijos los príncipes Guillermo, el heredero del heredero, y el príncipe Harry, ha durado dos horas y media. La Reina ha difundido un comunicado con el que pretende poner fin a la llamada guerra de los Gales.

Al igual que con el Brexit, los Sussex, padres de Archie, afrontan ahora «un periodo de transición» en el que pasarán tiempo entre Canadá y el Reino Unido, mientras van desligándose progresivamente de los fondos públicos que percibían. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha ofrecido pagar la seguridad de los duques mientras estén en Canadá.

El comunicado de la Reina dice: «Hoy mi familia ha mantenido unas conversaciones muy constructivas sobre el futuro de mi nieto y de su familia. Mi familia y yo apoyamos el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como una joven familia. Aunque preferiríamos que siguieran siendo miembros a tiempo completo da la Familia Real, respetamos y comprendemos su deseo de vivir una vida más independiente, como familia, si bien sigue siendo una parte muy valiosa de mi familia. Harry y Meghan han dejado claro que no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas».

Añade el documento que se perfilarán los detalles en los próximos días. No ha estado presente Meghan, quien está en Canadá con su hijo Archie. A Meghan le han ofrecido poner su voz en una serie de Disney. Lo que gane ayudará a financiar uno de los proyectos en los que están involucrados los Sussex: Elephants without a Brother, un programa de ayuda a los elefantes frente a la caza furtiva.

‘Cherchez la femme, americaine’

¿Puede un miembro de la realeza renunciar a serlo? ¿En qué medida este paso daña a la Corona? Hay antecedentes de casos mucho más complejos. El tío de la Reina Isabel, Eduardo VII, renunció al trono por casarse con la estadounidense Wallis Simpson, dos veces divorciada. A los Duques de Windsor, el título que conservaron después de la abdicación, les relacionaron con los dirigentes nazis para gran escándalo de Lilibeth y de su primer ministro favorito, Winston Churchill.

Precisamente esa carambola de la fortuna llevó al padre de Isabel II a convertirse en Jorge VI, y a ella a heredar el trono. Isabel, a quien llamaban Lilibeth, que cuando nació nadie pensó que llegaría al trono, era reina con apenas 26 años. Su padre murió de cáncer de pulmón cuando Isabel y el príncipe de Edimburgo estaban de gira por África.

Otra americana, esta vez actriz, Meghan Markle, ha provocado otro cataclismo en la Familia Real. Los tiempos han cambiado mucho, también en las casas reales, desde el siglo pasado. Lo que en tiempos de la princesa Margarita, hermana de la reina era excepcional, ahora es más habitual. A pesar de sus excesos, y de sus flirteos constantes, la princesa Margarita no se atrevió nunca a llegar tan lejos como ahora el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle.

Sin previo aviso a la Casa Real, los Duques de Sussex anunciaron el miércoles en un comunicado que se disponían a dar un paso atrás en sus deberes como parte de la familia real, y que dividirían su tiempo entre Canadá y el Reino Unido, con la idea de ser financieramente independientes. Su idea era mantener Frogmore Cottage en Windsor como su residencia oficial en el Reino Unido.

La Reina Isabel, abuela de Harry, sexto en la línea de sucesión, se enteró poco antes que los medios y leyó el comunicado en su iPad. Los Duques de Sussex no comentaron con sus más allegados esta decisión. Las formas fueron interpretadas por los especialistas en la realeza británica como un desplante que ha disgustado mucho a la Reina.

Este durísimo golpe sucede cuando la soberana aún no se ha repuesto del disgusto con el que cerró el año 2019. La Reina se vio forzada a apartar de la Casa Real al príncipe Andrés, su hijo favorito. El príncipe Andrés mantuvo la amistad con el millonario estadounidense Jeffrey Epstein, acusado y juzgado por pederastia.

Una de las jóvenes a las que habría conocido el príncipe Andrés gracias a Epstein acusaba al hijo de la Reina de abusos sexuales. En una entrevista en televisión, Andrés intentó presentarse como un hombre inocente pero su escasa empatía por las víctimas de pederastia echó al traste la estrategia. La Reina tuvo que retirarle de la primera fila de la familia y apartarle de las labores de representación.

Ahora el problema tiene dos nombres: Harry y Meghan. La pareja tuvo la bendición real cuando anunciaron su matrimonio. Lejos había quedado la época en que casarse con una persona divorciada era impensable para un miembro de la Familia Real.

De hecho, el heredero, el príncipe Carlos, el padre de Harry, se divorció de Lady Di, quien murió en un accidente de tráfico en París en 1997. Está casado con su amor de juventud, Camilla Parker-Bowles, también divorciada.

Meghan Markle, divorciada, era muy conocida en Estados Unidos por su papel en la serie Suits. Parecía que había conocido a su príncipe azul. Pero los reinos de este mundo no son como los de Disney.

La Reina Isabel acogió amablemente a Meghan Markle y al principio parecía tener buena sintonía con el príncipe Guillermo y su esposa Kate, también plebeya, pero de familia enriquecida y acostumbrada a codearse con la flor y la nata de la élite británica. El papel de Kate y Guillermo es estelar, como herederos del eterno heredero. Sin embargo, el rol de Harry y Meghan es de mera comparsa.

Pero los inconvenientes que sufren son grandes, a su juicio. Siempre están en el objetivo de los diarios sensacionalistas. Meghan Markle no estaba acostumbrada a semejante marcaje y por ello incluso han anunciado medidas restrictivas con aquellos medios que no respeten sus normas. A Harry le influye mucho el hecho de que su madre, Lady Di, muriera mientras era perseguida por paparazzi.

El distanciamiento entre los dos hermanos, Guillermo y Harry, es cada vez mayor. En la infancia y la adolescencia Guillermo y Harry estuvieron muy unidos. La muerte de Lady Di les acercó mucho. El noviazgo de Guillermo y Kate tampoco les distanció. Kate era como una hermana para Harry en esa época. Sin embargo, como las dos parejas tienen un protagonismo diferente poco a poco se fueron distanciando.

En octubre, Harry respondió a las especulaciones sobre el distanciamiento entre los dos hermanos con una alusión a que los dos habían «emprendido caminos diferentes en este momento», si bien se querían mucho y cada uno sabía que el otro siempre estaría ahí.

Para que sea coherente el paso que han dado los Duques de Sussex efectivamente han de depender de sus propios medios y renunciar a la asignación anual de 2,7 millones de euros anuales. En todo caso, tiene un patrimonio propio valorado en varios millones de euros, 17 millones heredados de su madre junto a su hermano, y Meghan también cuenta con ahorros de su tiempo como actriz. Muy implicados en la naturaleza, su propósito es dedicarse a fundaciones al estilo de los Obama.

Guillermo es el heredero del heredero, favorito para suceder a la Reina Isabel II. Tiene tres hijos con Kate Middleton, de modo que Harry ya desempeña un papel muy al margen en una Monarquía de tradiciones muy estrictas. Primero parecía que la iba a modernizar desde dentro, como de alguna manera hizo su madre, Lady Di. Pero como no es tan fácil el cambio vendrá desde fuera. El temor es que, como seguirán siendo unos Windsor, su comportamiento nunca deje en cuestión a la Corona.

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