No había puñales en la mesa del merchandising del 39 Congreso del PSOE. Seguramente se les agotaron en las primarias. Sí que vendían camisetas con el puño y la rosa por doce euros. Así que más que darle la espalda a la historia del partido, el nuevo PSOE la envuelve para regalo aprovechando el tirón de lo vintage.

Si alguien hubiera querido pelea en este Congreso del PSOE, más que puñales, habría necesitado una catapulta dado el abismo palpable entre vencedores y vencidos. Lo mucho que se escuchaba la palabra unidad entre la militancia de a pie, contrastaba con la distancia que marcaron los más insignes perdedores de las primarias.

Y Felipe González, harto de ser el Mufasa del PSOE, ni siquiera estaba allí, compareció por plasma

Susana Díaz se sentó once filas detrás de Pedro Sánchez, dejando entre ellos el espacio equivalente a un foso lleno de cocodrilos. Rubalcaba entró por la puerta de atrás del Palacio de Congresos, con cara de asistir a un funeral.

Y cuando al llegar Zapatero le preguntaron si le gustaba el nuevo PSOE, el último ex presidente socialista respondió que “le gusta el PSOE”. Le faltó decir 100% PSOE, que era el eslogan susanista. Al encontrarse con Sánchez, en la primera fila del anfiteatro, ZP le dio un abrazo hipoalergénico.

Y Felipe González, harto de ser el Mufasa del PSOE, ni siquiera estaba allí. Como ese Simba no era el suyo se limitó a comparecer por plasma. En la grabación, de menos de un minuto, el ex presidente deseaba “lo mejor” y “los mejores resultados” al secretario general. Pero no pronunció en ningún momento el nombre de Pedro Sánchez, ganador de las primarias de las que usted me habla. Lo bueno de no haber personalizado el vídeo es que le vale para otro año.

Tal vez cuando Pedro Sánchez habla de la unidad del socialismo se refiere al portugués más que al andaluz

La grabación del primer ministro de Portugal, Antonio Costa, que sí felicitaba a Pedro Sánchez efusivamente, duró tres veces más que el de González. Tal vez cuando el nuevo secretario general habla de la unidad del socialismo se refiere al portugués más que al andaluz.

Sin hipocresías

La presidenta andaluza declaraba con resignación en el Congreso del PSOE que le va “a parecer bien el equipo que elija Pedro”. Y por si alguien tiene dudas de qué quiere decir con eso, no estará el domingo para aplaudir la puesta de largo de la nueva ejecutiva.

Ni Díaz ni ninguno de los ex presidentes del Gobierno socialistas estará el domingo a la segunda comunión de Sánchez. Cuando el seminuevo secretario general se dirija al millar de delegados y a los más de 8.000 militantes que acudirán a su primer discurso del nuevo PSOE, el viejo no estará presente.

Díaz prefiere asistir a una feria aeronáutica en París, porque ella siempre ha sido muy de las ferias de aeronáutica

Díaz prefiere asistir a una feria aeronáutica en París, porque ella siempre ha sido muy de las ferias de aeronáutica; Zapatero se va a Bolivia, un sitio como otro cualquiera para seguir contando nubes;  y Rubalcaba, que ni siquiera se ha molestado en pensarse una excusa, simplemente alega un compromiso personal.

Y es que no ha sentado bien a quienes no han todavía curado las heridas de las primarias de hace un mes que Pedro Sánchez vaya a dar un mitin de clausura del Congreso precisamente en IFEMA,  donde el 26 de marzo Susana dio el salto (y la vieja guardia con ella) en el que dejó un brillante futuro detrás de ella. Más que unidad, ven recochineo.

Muchos de los perdedores prefieren quitarse de en medio por si Sánchez se estrella para permanecer libres de culpa.

Más que división, en el nuevo PSOE lo que hay es escisión. Por eso gran parte de los perdedores no se han molestado en hacer creíble la unidad. Prefieren quitarse de en medio por si Sánchez se estrella para permanecer libres de culpa. Y si triunfa, siempre podrán alegar que esta distancia no fue más que para no quitarle protagonismo al nuevo líder.

Ahora solo queda esperar a ver a cuántos conversos le tocan algunos carguitos en la pedrea. La integración de Patxi López y Guillermo Fernández Vara se interpreta en las maltechas filas susanistas como un gesto de cartónpiedra de cara a la galería, porque en la nueva Ejecutiva solo están los más fieles pedristas.

Así que a falta de puñales, lo más vendido fueron los abanicos y unas pulseritas rojas con el nuevo lema de “Somos la izquierda”. Los primeros para que corriera el aire, las segundas, también.