Efectivamente, la frase que encabeza este artículo, y que ha hecho cierta fortuna en los últimos días, no es mía. La pronunció en 1962 y ante el Consejo de Seguridad de la ONU Adlai Stevenson, a la sazón embajador norteamericano en dicho organismo internacional.

Stevenson, hombre de unas capacidades dialécticas e intelectuales extraordinarias, había sido severamente derrotado por Eisenhower en las presidenciales de 1952 y 1956. El azar, como más adelante le pasó al brillante Republicano Goldwater, no le había sido propicio. Se le acusaba de blando e incluso de pacifista, algo que, en aquella época en los Estados Unidos, era peor a que te llamaran españolista en la Cataluña interior de nuestra era.

Sin embargo, y con justicia poética, Stevenson tuvo su oportunidad de redimirse y demostrar su talla de estadista. Se enfrentaba al embajador soviético Zorin. El comunista Zorin, al igual que hoy hacen los independentistas, era maestro en el cinismo. Allí donde hablaba de paz, en realidad amenazaba con violencia, allí donde hablaba de democracia, en realidad se refería al totalitarismo, y, al estilo independentista contemporáneo, lo hacía todo con esa media sonrisa supremacista del que se cree el ombligo del mundo y que todos los demás somos imbéciles.

Stevenson le derrotó con la famosa frase que ya es leyenda.

Esta semana vivimos algo similar y allí me vino la inspiración. Independentistas y marxistas, al estilo cínico de Zorin, habían secuestrado el reglamento, ocultado información, pisoteado los derechos de la oposición democrática y aún tenían la desfachatez de acusarnos de filibusterismo y meternos prisas. “Defenderemos la libertad aquí en el Parlament, si es necesario, hasta que se congele el infierno” fue nuestra respuesta. Y fue nuestra victoria, la del parlamentarismo sobre el totalitarismo.

Bajo el liderazgo de Rajoy, que nadie lo dude, Cataluña será España …hasta que se congele el infierno

Los planes independentistas de aprobar sus dos leyes en media hora se fueron al traste. Para la primera invertimos 17 horas sin interrupción, y en la  segunda 15. Sin descanso, dando la batalla hasta la extenuación de nuestros adversarios, avergonzados y cariacontecidos. Allí se pudo comprobar que los fascistas son ellos, los que niegan la palabra son ellos, que los anticatalanes que humillan al 52% de los catalanes no independentistas son ellos, y que España no es ninguna dictadura, sino una democracia garantista, de las más garantistas de Europa. Demostrar eso fue nuestro triunfo.

Pues bien, toda vez hemos superado la fase del Parlamentarismo, y se ha concretado el desafío ilegal del independentismo, es la hora del Estado de Derecho y su respuesta serena pero firme.  Y quiero destacar hasta qué punto me reconforta que sea Mariano Rajoy quien lidere la respuesta de la democracia. Sólo pensar que de milagro no tenemos al tripartito frívolo y vanidoso de Sánchez, Rivera e Iglesias gestionando esto y me entran sudores fríos…

Rajoy es el hombre adecuado para responder a los desafíos que tenemos como españoles. Bajo su liderazgo, que nadie lo dude, Cataluña será España …hasta que se congele el infierno.

 

*Alejandro Fernández Álvarez es portavoz del Partido Popular en el Parlament de Cataluña.