La declaración de los Jordis (Sánchez y Cuixart) y el ex conseller Joaquim Forn ante el Supremo fue una reedición aumentada de la que en su día hizo la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que, por cierto, ha anunciado que no volverá a repetir en su cargo porque, dijo, las instituciones deben encabezarlas “personas que no estén inmersas en procesos judiciales“. ¡Vivir para ver!

La llamada vía Forcadell, que consiste en acatar la Constitución y renunciar a la vía unilateral para lograr la independencia, supuso la salida de prisión (tras pagar una fianza de 150.000 euros) de la ahora diputada republicana. Los Jordis, Forn y el ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, son los únicos que quedan en prisión provisional de la larga lista de imputados por rebelión, sedición y malversación en la causa que instruye el Supremo. Otros cinco se encuentran fugados en Bélgica, encabezados por el ex presidente Puigdemont.

Tanto Forn como Sánchez, que han sido elegidos diputados en las listas de JxC, han dicho que dejarán su escaños si su partido insiste en la vía unilateral. Los tres han acatado la Constitución y Cuixart (que no se ha presentado en ninguna lista) ha llegado a decir que el único referéndum posible para lograr la independencia será el que se haga “de acuerdo con la Constitución”.

Los tres han respondido a las preguntas del magistrado Pablo Llarena y los fiscales Jaime Moreno y Fidel Cadena, aunque no a las de la acusación popular que ejerce el partido Vox.

La cuestión es ¿qué hará Llarena? ¿Les dejará en libertad como hizo con Forcadell, dado que han utilizado sus mismos argumentos y se han plegado al cumplimiento de la legalidad incluso de forma más explícita?

El Ministerio Público quiere evitar que un recurso ante el Tribunal de Estrasburgo anule el proceso por vulnerar los derechos de representación política

La respuesta depende de lo que haga la Fiscalía. Si el Ministerio Público mantiene el criterio de que existe riesgo de reiteración delictiva es muy dudoso que Llarena decida la libertad de los investigados.

La Fiscalía tiene, por tanto, en su mano una decisión crucial tanto para el proceso como para aclarar el horizonte político en Cataluña. El debate que tiene planteado es el siguiente: tres de los que ahora se encuentran en prisión provisional (Sánchez, Forn y Junqueras) han sido elegidos diputados en las elecciones del 21-D; sus abogados (Cristóbal Martell y Andreu Van den Eynde) recurrirán la decisión de mantenimiento de prisión al Tribunal de Derechos Humanos, que podría darles la razón porque lo que está en juego es la representación política en un sistema democrático, que reconoce explícitamente la propia Constitución española; si el Tribunal de Estrasburgo se pone del lado de los acusados, podría anular todo el proceso. ¿Puede la Fiscalía asumir ese riesgo que, sin duda, representaría un éxito sin precedentes para los investigados y, por añadidura, para el independentismo?

En ese dilema está ahora la Fiscalía. Las fuentes señalan que la solución podría ser aceptar que los diputados investigados puedan recoger su acta el día de la constitución del Parlament (17 de enero) e incluso permitirles participar en la votación de investidura, aunque fuera por delegación. Tampoco se descarta por completo que la Fiscalía proponga al juez la puesta en libertad bajo fianza.

Lo que sí parece absolutamente descartado es que los cuatro encarcelados sigan en las mismas condiciones en las que ahora se encuentran.

Aunque Junqueras recurrió ante la Sala del Supremo y no ante el juez que instruye la causa, si Llarena modificara de alguna forma la situación procesal de los Jordis y Forn, ese cambio terminaría afectando al líder de ERC, que podría acudir a la sesión de constitución del Parlament que tendrá lugar el próximo miércoles.

Para sorpresa de algunos, ayer se vio en las inmediaciones del Supremo, entre otros miembros del PDeCAT, al ex portavoz Francesc Homs que, en teoría, se ocupa de coordinar a las defensas de los encausados de su partido. La vieja Convergència no abandona nunca.

¿Cómo le habrá sentado a Puigdemont que dos de las personas que van en lugares destacados en su lista de JxC hayan renunciado a la vía unilateral y hayan acatado la Constitución española?

Cada día que pasa resulta más evidente que el ex presidente del Govern se va encontrando más sólo en su estrategia de ruptura con la legalidad. Por mucho que se empeñe, su deseo de volver a ocupar el Palau de la Generalitat se ha convertido ya, no sólo para su socios de ERC, sino para algunos de sus compañeros de aventura, en una sueño imposible.