La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha anunciado este jueves que no repetirá en el cargo en la nueva legislatura tras las elecciones del 21 de diciembre por los procesos judiciales abiertos contra ella.

En una rueda de prensa, Forcadell ha señalado que la Cámara catalana necesita tener al frente a «una figura libre de procesos judiciales».

«No repito como presidenta, considero que he cerrado un ciclo al frente de la institución en una legislatura corta pero muy intensa» ha argumentado Forcadell, quien ha insistido en desligar su renuncia de la del ex conseller Carles Mundó, también candidato de ERC. «Yo seguiré defendiendo los intereses de los ciudadanos, no dejo la política, al contrario tengo muchas ganas de hacer cosas» ha afirmado Forcadell. Esta semana el ex conseller Carles Mundó, que se postulaba como posible sustituto de Forcadell al frente del Parlament, dejó su acta de diputado «por motivos personales». Eran los nombres más sonados para presidir la Cámara catalana y ambos tienen algo en común: los frentes judiciales.

La todavía presidenta en funciones ha defendido que su sucesor debe estar libre de procesos judiciales pero no ha querido señalar a ningún candidato, como el ex consejero socialista Ernest Maragall, actualmente en las listas de Esquerra. Ha advertido, eso sí, que quien la sustituya debe estar dispuesto a aguantar las presiones para «defender la soberanía del Parlament y permitir que entren en él todos los debates que están en la calle, con la única limitación del respeto a los derechos humanos».

No nos hemos doblegado» concluye orgullosa Forcadell

Forcadell ha defendido que eso es lo que ha hecho ella durante los últimos dos años, frente a lo que ha calificado de intentos de «censurar» y «controlar» la cámara autonómica desde otras instituciones. Una defensa que, como ha recordado insistentemente, le ha comportado la apertura de un proceso judicial por desobediencia al Tribunal Constitucional en una legislatura de «alto voltaje político». «No nos hemos doblegado» ha concluido orgullosa, refiriéndose también a los miembros de la mesa Lluís Guinó, Anna Simó, Ramona Barrufet y Joan Josep Nuet. «Antes de aceptar la censura habría dimitido; los miembros de la Mesa hemos defendido que en Parlament se puede hablar de todo, un hecho que debería ser normal» y que a su juicio «se ha convertido en excepcional en el Parlament por la fobia del Gobierno a la palabra y el diálogo».

Carme Forcadell salió de prisión el pasado 10 de noviembre tras pagar una fianza de 150.000 euros tras declarar en el Tribunal Supremo por los delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos por los hechos relacionados con el debate en la cámara parlamentaria y la proclamación de la independencia de Cataluña el pasado 27 de octubre. Su condena fue la más dura de las cinco que emitió el juez Pablo Llarena -al resto de miembros de la Mesa les impuso una fianza menor- pero no tan dura debido al acatamiento del 155. Según el juez, Forcadell tuvo un papel importante en todo el proceso secesionista.

Pero no es el único frente abierto de la actual presidenta del Parlament, que también acudió ante el juez anteriormente para declarar por los delitos de desobediencia y prevaricación al permitir, como presidenta de la Cámara, votara en el marco del debate de Política General dos resoluciones que abrían la vía al referéndum sobre la independencia que tuvo lugar el pasado 1 de octubre.