Que nadie se alarme, no voy a comentar la última película de Almodóvar ni nada raro. El artículo de hoy va sobre la curva de tipos americana. Para los no financieros, la curva de tipos es una línea que representa la estructura temporal de los tipos de interés. Básicamente es el tipo de interés que paga un emisor a cada plazo. Con dos puntos es suficiente para construir la curva, pero los plazos más típicos para hacerlo son los 2, 5, 10 y 30 años, especialmente importantes los 2 y 10. La diferencia entre el 2 y el 10 la vamos a denominar pendiente de la curva.

Cada emisor dispone de la suya, pero normalmente se refiere a gobiernos, es decir a deuda pública. La más influyente es la curva americana, pero en el caso de Europa tenemos siempre muy presente la alemana. Nos sirve para calcular la prima de riesgo, un concepto que antes de la crisis no era conocido pero que ahora maneja todo el mundo con soltura. Como bien saben, es la diferencia entre el tipo a 10 años de Alemania y del resto de países de la Eurozona.

Hay algún concepto adicional que conviene repasar antes de entrar en materia. Parece lógico pensar qué a mayor plazo, mayor tipo de interés, por eso la curva de tipos suele ser creciente, es decir que la pendiente es positiva. Recuerden que pendiente es la diferencia entre el tipo a 10 y a 2 años. Cuando hablamos de aplanamiento, nos referimos a que se está reduciendo esa pendiente de la curva, por último, cuando se dice inversión de la curva, es porque los tipos a largo plazo, 10 años, están más bajos que los tipos a corto plazo, 2 años. Esta es una situación anómala que está anticipando una futura caída de la actividad económica, menor crecimiento, menos inflación y, en consecuencia, bajadas de tipos a futuro.

Veamos algún concepto más que nos puede ayudar a entender por qué la inversión de la curva de tipos puede anticipar una recesión.

  • Tipos de interés a corto plazo. Se asimilan al precio del dinero.
  • Tipos de interés a largo plazo. Teóricamente debe reflejar la rentabilidad del capital invertido, está compuesto por el tipo de interés real, la prima de riesgo y la inflación esperada.

Simplificando, parece evidente que, si la curva se invierte, el precio del dinero es superior a la rentabilidad del capital invertido, lo que inequívocamente es una situación anómala e insostenible que tarde o temprano se ajustará vía recesión.

El caso es que la curva de tipos americana se está aplanando hasta niveles no vistos en una década, lo que está empezando a asustar a los mercados. Hoy la pendiente se encuentra en 11 puntos básicos, 2,87% el 10 años frente al 2,76% del 2 años. La razón de esta preocupación es que una curva de tipos invertida ha sido un indicador adelantado de las 7 recesiones que ha sufrido Estados Unidos en los últimos 50 años. El plazo medio entre la inversión de la curva y de la entrada en recesión es de 14 meses.

¿Es Estados Unidos la principal amenaza para el crecimiento mundial? En estos momentos no lo parece, con el crecimiento en niveles del 4% y pleno empleo.

Lo que peor llevan los mercados es la incertidumbre. La Fed retiró el Quantitative Easing (QE) y lleva un tiempo subiendo tipos de interés, tres veces este año, actualmente en el 2,25%. En este mundo global, todas las economías están interconectadas. ¿Que pasará cuando finalice el QE en Europa el año que viene?

Varios indicadores apuntan a que la economía mundial y las bolsas se encaminan a una fase complicada

La liquidez global se va a encoger, el dólar se va a fortalecer, el déficit por cuenta corriente va a aumentar, políticas fiscales y monetarias restrictivas podrían llevar las economías a recesión. Si le añades las fricciones en el comercio global, se dibuja la tormenta perfecta para que la economía americana y global puedan volver a entrar en recesión para 2020. Muy Roubini, al final si te pasas toda la vida pronosticando catástrofes, en algún momento tendrás razón, tal y como pasa con los relojes averiados que incluso dos veces al día aciertan la hora.

Por si esto fuera poco, Goldman Sachs diseñó un índice con el objetivo de proporcionar una señal razonable para anticipar el riesgo de futuros mercados bajistas de bolsa. El índice se basa no sólo en la curva de tipos de interés, sino en medidas de valoración (PER de Shiller), crecimiento, desempleo e inflación. Toma cada una de estas variables y calcula su percentil comparado con una serie de datos históricos tomados desde 1948. El caso es que actualmente el índice está en el 73%, el nivel más elevado en 50 años. Cuanto más alto, más intensa es la señal de cambio de ciclo hacia un mercado bajista.

En definitiva, que tanto la curva de tipos, como el índice de Goldman auguran una caída de la bolsa americana. Eso por la parte digamos científica, luego están los agoreros que año tras año vaticinan desplomes, que llevan muchos años seguidos equivocándose, y perdiéndose el 186% que ha subido el Dow Jones estos 10 últimos años. Efectivamente, algún año la bolsa americana caerá.

Para no ser tan pesimistas y no amargaros la semana, el estratega jefe de la casa que elabora el indicador anteriormente mencionado, Peter Oppenheimer, escribió una nota hace unos días en la que afirma que es más probable una época de bajas rentabilidades en las acciones que un desplome de las mismas.

Lo que es evidente es que estamos ante una fase complicada en los mercados financieros. Tomando ahora una perspectiva local, si la renta fija está en negativo y las bolsas bajan, es complicado encontrar alternativas de inversión interesantes, especialmente con un perfil inversor conservador.

Como adivino no soy, y además me considero de naturaleza optimista, tal vez debería hacerle caso a mi amigo Carlos y volver al costumbrismo en mis artículos. Mientras tanto en mi despedida apelaré al gran Benedetti: «No vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable». Suerte y disfrutemos el momento.