La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, llevaba semanas advirtiendo en diversas reuniones con periodistas de que, al final, los independentistas pasarían por el aro y apoyarían los presupuestos generales del Estado. Parecía un farol, pero ahora comprobamos que puede que tenga razón. Calvo guardaba un as en la manga: ceder ante la petición de los independentistas de nombrar a un “relator” para la mesa de partidos políticos exigida por ellos para negociar sobre la autodeterminación de Cataluña.

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