Por si quedaba alguna duda de que lo que ahora se lleva es tratar a los votantes como si fuéramos tontos, el PP ha recurrido a Epi y Blas para protagonizar uno de sus mensajes centrales en campaña: el voto útil.

Cuando Blas se entera de que Epi planea votar a Vox, trata de explicar a su compañero que para “quitarle las llaves del Falcón” a Pedro Sánchez, tiene que pensar en la ley D´Hont: «¿Pero no te das cuenta de que si votas a Vox estás apoyando a Sánchez y a toda la tropa de independentistas?», le recrimina en el vídeo de los populares.

Sería tarea del Conde Draco, que era el vampiro que enseñaba a los niños a contar en Barrio Sésamo, calcular cuánto va de 123 a 75, que es la caída de escaños que le dan algunas encuestas. Un descalabro que puede rondar el 40% no hay quien lo esconda bajo de la alfombra del voto útil.

Mientras el vídeo empezaba a difundirse por redes, Pablo Casado defendía en un acto en Zaragoza la decisión «responsable» de no dividir el voto del centro-derecha optando por «partidos nuevos» porque saldrían beneficiados tanto el PSOE como Podemos. Solo faltaba que el líder del Partido Popular hubiera empezado el mitin explicando a sus seguidores, como hacía Coco, cuál es la derecha y cuál la izquierda.

El vídeo de un minuto en el que aparecen Epi y Blas, por más que pida el voto para el PP con el mismo argumento que Pablo Casado, y haya sido difundido inicialmente por diputados del PP, no es oficialmente del PP. Por si aún alguien dudara de que nos toman por tontos.

 

Pero más que derechos de autor, lo que los creadores de Epi y Blas podrían exigir en Génova es más verosimilitud interna al gag. La pareja de marionetas, bien podría estar hablando de política, sí. Y, por qué no, de si votarán a Vox o al PP.

Es muy probable que Blas acabe desesperándose, como esos partidos convencidos de que cuando las urnas no les dan la razón es que los electores se han equivocado

Pero es inevitable imaginarlos discutiendo de otro asunto que ya era un secreto a voces cuando Epi y Blas, sentados en el sofá, fueron portada de la revista The New Yorker para ilustrar el fallo del Tribunal Supremo estadounidense a favor del matrimonio homosexual. Y hasta uno de sus guionistas los sacó definitivamente del armario confesando que siempre pensó en ellos como pareja. Así que tal vez lo que Blas le esté recriminando a Epi es que cómo va a votar a Vox si el partido de Santiago Abascal se ha declarado en contra de considerar matrimonio las uniones entre personas del mismo sexo.

– Oye, Blas, ¿pero eso no es lo mismo que defendía el PP hace 15 años?

– Sí, Epi. Pero ahora acatan lo que diga el Constitucional.

– ¿Y por qué yo no puedo votar a Vox si tú vas a votar al PP, Blas?

Es muy probable que Blas acabara desesperándose, como siempre, porque cree que su compañero nunca se entera. Como esos partidos convencidos de que cuando las urnas no les dan la razón es porque los electores se han equivocado.

Lo que está claro es que Epi al final votará lo que le dé la gana. Y Blas terminará, como siempre, echándose las manos a la cabeza.