Cada vez hay menos palabras y más puñaladas. Tanto en la campaña electoral como en la recién estrenada última temporada de Juego de Tronos. Atrás quedaron los diálogos inteligentes y las estrategias sofisticadas para hacerse con el poder, ahora todo son batallas con efectos especiales sin mayor profundidad narrativa.  Y en la serie, también.

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