Viendo dónde ha dejado el listón de la precampaña, los candidatos van a tener que incluir en sus promesas electorales cursos de espeleología para que podamos seguirle el rastro hasta allá donde vaya a caer en las dos semanas de campaña hasta el día de las elecciones.

Un 40% de españoles aún no ha decidido a quién votar y más de la mitad, según el CIS, dice que la política le interesa «poco o nada». Así que no es de extrañar que el 28-A muchos vayamos a las urnas con la misma cara que se nos queda delante de la máquina de vending: preferiríamos una opción más saludable pero no queda otro remedio que decidirse entre un surtido francamente mejorable.

El 28-A muchos iremos a las urnas con la misma cara que se nos queda delante de la máquina de ‘vending’

En vez de carteles, los partidos ahora pegan sustos. Y a falta de ideas, agitan emociones con banderas. Sobre todo la del miedo, que es el argumento favorito de los candidatos en esta campañas electoral recién estrenada que se nos está haciendo eterna. Cada cual, pasea el suyo. PP y Ciudadanos dicen que Pedro Sánchez está deseando pactar la independencia de Cataluña, ignorando que no hay prueba de pacto alguno y, si vamos a elecciones, es en parte porque el presidente no se entendió con los separatistas en sus presupuestos.

El PSOE y Podemos, por su parte, para atraerse a los suyos asustan con el fantasma del trifachito de la foto de Colón, afirmando que el PP de Casado bajará las pensiones y el salario mínimo (algo que el PP ha negado, rectificando lapsus varios) o que el Ciudadanos de Rivera va a volver a pactar con Vox como en Andalucía, dicen (aunque estos dos partidos nunca hayan suscrito ningún pacto). Vox, a diferencia de los otros, no necesita ayuda de terceros para asustar al personal.

Y luego están la retahíla de amenazas de a saber con quién pacta cada uno. ¿Y si voto al PSOE y luego pacta con los independentistas? ¿Y si voto a Ciudadanos y luego se suma Vox? ¿Y si voto a Vox y el PP pierde? Tiene su gracia que en la España en la que algunos colegios quieren prohibir Caperucita nos vayamos a pasar la campaña oyendo que viene el lobo. Lo malo de habernos educado con aquellos cuentos de hadas, entre otras cosas, es que te grababan a fuego a no fiarte de las apariencias y ya no nos creemos a quienes para convencernos, en vez de explicar sus programas, nos amenazan con vídeos de Epi y Blas, entrevistas con youtubers y portadas del Marca.

 Tiene su gracia que en la España en la que algunos colegios quieren prohibir Caperucita nos vayamos a pasar la campaña oyendo que viene el lobo

El fallido ‘Haz que pase’ de Sánchez parecía lema perfecto para resumir el hastío que inspira esta campaña. Haz que pase pronto. Pero las meteduras de pata están tan disputadas en la recta final al 28-A que es precipitado decantarse por ese eslogan. Esta semana ha surgido con fuerza el nuevo y rompedor «No sé, no lo he pensado» de Isabel Díaz Ayuso, la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, que nos recuerda que después de estas elecciones hay otras en mayo.

Cuando le pidieron a Ayuso que explicara esa sorprendente propuesta de que un niño «concebido no nacido» cuente como un miembro más de la familia para solicitar ayudas, no supo responder qué pasa si el niño no llega a nacer:  «No lo he pensado, pero… No lo tengo claro… yo creo que no… (…) Lo sopesaré», titubeó. No es un hecho aislado. Algo así sostiene Abascal en el libro de Sánchez Dragó, que ha adelantado al Manual de Resistencia de Pedro Sánchez en la lista de los más vendidos, cuando le pregunta por sus planes en política internacional. Total, qué más da, si solo aspira a la presidencia del Gobierno. Sánchez, que lleva ocho meses en ella, tampoco aclara mucho más a sus votantes a la pregunta de si sopesa indultar a los presos del procés.

Hubo un tiempo en el que los políticos en campaña electoral se tomaban el esfuerzo de mentirnos. Pero mentir requeriría un esfuerzo que improvisar sobre la marcha o hacerse el sueco no precisa y en esta campaña nos dicen a la cara que no tienen ni idea. Cómo estará la cosa que acabaremos echando de menos cuando se tomaban la molestia de mentir.

Hasta el 28-A el eslogan que más oigamos será, en sus variantes, susto o muerte. Y luego toca elegir. Dichosa máquina de vending.