Esto del coronavirus me tiene muy inquieta. Desde que surgió el brote, a finales del pasado diciembre, no hay corrillo en el que no se escuche que existe una cierta incongruencia entre los datos que ofrece China y las imágenes y vídeos que vemos en los informativos o en las redes sociales.

El ‘ajuste’ en el recuento de los casos que ha ofrecido China viene a confirmar las dudas que asaltaban a cada vez más analistas: ¿está ofreciendo China los datos reales?

Pero, lo que es a mi juicio más preocupante, es que aún existen dudas.

Mientras tanto, el gigante asiático va anunciando poco a poco una batería de medidas, encaminadas a contener el virus y a esquivar los efectos económicos que puede tener para el país.

De vez en cuando, Wall Street cae, y cuando lo hace, apaga y vámonos: el resto nos podemos dar por muertos

Y, también mientras tanto, las bolsas siguen en su particular montaña rusa: las asiáticas, intentando mostrar algún avance entre varapalo y varapalo. Las europeas, aferrándose a las subidas de Wall Street cuando no disponen de motivos para hacerlo por ellas mismas. Y las americanas, dando muestra de su fortaleza, suben y suben superando máximos, incluso con los peores titulares de la prensa china. De vez en cuando, Wall Street cae, y cuando lo hace, apaga y vámonos; el resto nos podemos dar por muertos.

En este peligroso juego de las bolsas, también influyen las noticias que nos llegan de los bancos centrales que, si bien se muestran preocupados por el entorno de tipos bajos, no pierden la oportunidad de inyectar dinero barato al sistema, con la excusa del coronavirus y sus posibles efectos en la economía global o cada vez que un incidente macro hace dudar de la viabilidad de la actual política monetaria.

Y, en el caso del Banco Central Europeo (BCE), negando que la política expansiva de la institución y la situación de bajos tipos de interés, baja inflación y baja productividad conduzcan hacia la «japonización» de la economía europea.

Mientras, los banqueros centrales siguen pidiendo esfuerzos fiscales y estructurales a aquellos países que puedan implementar reformas. 

Pero, ojo, porque las perspectivas económicas no son halagüeñas. Hemos visto ya más de una casa de análisis que afirma que este primer trimestre de 2020 no va a ser óptimo en términos de PIB.

Es bueno que separemos el comportamiento bursátil con la realidad económica. No es la primera vez que escucho que si la economía china sufre (cuando empecemos a conocer datos económicos) por el coronavirus, más de un país va a entrar en recesión.

Ya saben el refrán: «cuando China estornuda…»


Laura Sánchez es editora jefe de Investing.com en España