En tiempos de confusión e incertidumbres, son necesarias las referencias y si son contemporáneas mejor. Paco Frutos es una de esas señales que seguir, sin necesidad de mucha precaución por el error.

Paco era sindicalista, seguía siéndolo. Ahora que parece que trabajadores y trabajadoras se disgregan en variados, dispares y contradictorios movimientos que llaman transversales, él seguía defendiendo que la transversalidad real, palpable y visible era la de la lucha por la vida, el trabajo, los derechos sociales y la apuesta por un futuro en paz y dignidad.

Paco era comunista, el último secretario general del PCE que defendió un partido para más democracia social, política y económica. El «partido» de la clandestinidad y la transición. Desde los errores y los aciertos, el «partido», sin apellidos. El PCE que sabía que la política no es solo lo que tú piensas, sino el conjunto de reflexiones, acuerdos y contradicciones, que se dan en la confrontación con otros que no piensan lo mismo y se oponen a tus deseos.

Era obrero, fue campesino y fue diputado y siempre fue el mismo Paco

Paco tenía ideología y sentido de clase. Sabía siempre de qué lado estaba y sabía por qué. Era obrero, fue campesino y fue diputado y siempre fue el mismo Paco.

Y porque tenía sentido de clase, siempre tuvo claro que nació en Cataluña y era catalán. Luchó por los derechos de su lengua, de su cultura y de su gente, pero su gente eran las del trabajo y esas están en Cataluña, Castilla, Andalucía, en Francia en Siria y en todos los sitios donde el trabajo humano crea bienes y reproduce vida. Paco era, internacionalista. Y en eso lo decía todo: razas, culturas, colores de piel, hombres y mujeres.

Por eso él se consumía con las guerras, con los genocidios, con la explotación brutal de los pueblos que, desde supuestas superioridades, llaman Tercer Mundo.

Paco era estudioso, un hombre culto, con conocimientos. Pero sobre todo un hombre sensible. No era una sensibilidad de diseño. Era la sensibilidad de quien sabe que lo importante es lo que se hace no lo que se dice; lo que se es, más que lo que se aparenta.

Paco era, pues, un comunista, un buen hombre, un buen compañero y un ejemplar militante de la vida. Paco era un amigo. Hasta siempre, Paco.


Ángel Pérez, ex diputado de Izquierda Unida, fue secretario general del Partido Comunista de Madrid.