Aunque Ciudadanos nació de una idea y sólo luego buscó cartel, líder e indios, era demasiado pedir que el partido resistiera sin nadie, que es lo que está pasando. De Ciudadanos queda un político enconado haciendo abogacía de reputación y monograma igual que un jubilado hace pesca de la trucha, o sea Rivera. De Ciudadanos queda la gran promesa de la Cataluña resistente perdida en la colmena madrileña, que empequeñece a cualquiera, o sea Arrimadas. Cs se ha quedado sin gente y sin foco, y lo de menos es lo que hacen: a Rivera lo liquidaron por decir no a Sánchez a toda costa, y a Arrimadas la critican por lo contrario. Quizá el personal lo que quiere es que a Cs se lo coma el tigre, haga lo que haga. Falta poco para las elecciones catalanas, que una vez ganaron, y lo que parece es que Cs está condenado al tigre como las carnes morenas de Lola Flores. Salvo, quizá, que hagan un rebobinado total.

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