Hay seres que parecen flotar cuando les conoces. No tocan el suelo. Puede ocurrir con cualquier tipo de persona, son elegidos para transmitir algo que va más allá de lo evidente. En el momento de saludar a Annie Lennox uno cree que está en presencia de alguien que de un momento a otro te va a mirar a los ojos, y a susurrarte algo que seguramente cambiará tu vida para siempre.

Apareció de pronto frente al micro una tez blanquecina, con una boca grande, de fantástica vocalización, un rostro de facciones marcadas en una mujer esbelta y robusta, y de lo más íntegra después de su separación de la otra mitad de Eurythmics, una de las bandas clave para entender los años 80

Su rango es contralto, y según VH1, se trata de la mejor cantante blanca de soul de todos los tiempos. Muy inglesa y correcta, ella, con sus ocho Brit Awards, actuó en la clausura de los Juegos de Londres. Su Majestad la Reina le concedió la Orden Más Excelente del Imperio Británico por sus «incansables campañas de caridad y defensa de causas humanitarias». Y es que aquí la cantante agnóstica y feminista ha recorrido el mundo buscando ayuda para combatir el SIDA en África.

El trago de tener un hijo fallecido le sobrevino en 1988, en un momento profesional excelente

Solamente alguien con un corazón abierto en canal a las emociones puede cantar así. Sus padres murieron de cáncer en procesos lentos y dolorosos. En los 80 estuvo casada un año con un devoto de Hare Krishna, y más tarde con un productor israelí. El trago de tener un hijo fallecido le sobrevino en 1988, en un momento profesional excelente. Paradojas de la vida. Su tercer matrimonio, ya en 2012, fue un momento culminante de su vida después de recibir todo tipo de ovaciones de la industria musical y la filantropía internacional.

Lo fácil sería escuchar Sweet Dreams, esa pieza que prácticamente todo el mundo conoce y que se convirtió en uno de los temas más representativos del pop de los 80. El fenómeno Eurythmics siempre estará ahí, junto a Dave Stewart. Pero vamos a ser un pelín más sibaritas en la selección para esta gran playlist. Mejor un tema que ganó el Grammy en la categoría de mejor interpretación vocal pop femenina. Nada menos.

Ese No More ‘I Love You’s recuerdo perfectamente cómo llegó a ser número uno también aquí, tras serlo en medio mundo. Nadie se atrevió a votar no. Pocas veces se ha sabido representar la tristeza con tanta brillantez sin caer en el abismo marcado por tonos graves y ritmos exageradamente lentos. En realidad es una versión de un tema de David Freeman y Joseph Hughes que originalmente se llamó The Lover Speaks. Habla de ese momento en el que cuando dices “te amo”, ya el otro no contesta. Ese silencio atronador, leve pero insoportable, es el protagonista. Imposible soportar impasible una melodía así y una letra como esta:

No más «te quieros»,

los cambios se producirán más allá de las palabras,

más allá de las palabras.

No, no es tan leve. Ojalá los cambios siempre sean más allá de las palabras. Y nos conecten de corazón a corazón con seres que aparezcan en nuestra vida tan livianos como eternos.