Los talibanes y los muyahidines no andan solos en su proceso de transición nacional. China, los encuentros de Doha, donde su principal papel fue escuchar más que decir, esperar a que sucedieran las cosas, en vez de centrar la atención de las cámaras con promesas de una retirada en un corto período de tiempo, como hizo Donald Trump, ahora recoge sus frutos: Xi Xinping ha conseguido en Afganistán varias victorias internas y externas, desde marcar la agenda en Taiwán, hasta consolidar el país como un actor más en un tema tan espinoso como ser parte de un proceso de reconstrucción nacional. 

Sus relaciones con Afganistán y la nueva administración muyahidín se pueden dividir en tres partes: la propia bilateral con ellos, remarcar la importancia de Pakistán para fortificar una línea divisoria entre India y Occidente, y en si su propio papel en el mundo. 

Relaciones China-Emirato Islámico de Afganistán

El 28 de julio se reunió Wang Yi, ministro de exteriores de la República Popualr China, y el mulá Baradar, director de la oficina política de la organización talibán. Dieciocho días después se proclamó el Emirato Islámico de Afganistán, y el nombre que más fuerte sonaba para dirigir el nuevo gobierno era el del mulá que se había reunido en Tianjin con los chinos. 

Con la caída de Kabul se consolidaba en todo el país la administración talibán, salvo en el valle del Panjshir donde el vicepresidente Sadeh, ahora presidente constitucional, y las fuerzas leales a Ahmad Massoud, hijo de el León del Panjshir, Ahmad Shah Massoud, está negociando con los talibanes su incorporación a las mesas de negociación para la formación del nuevo gobierno. 

Los mensajes de China con la nueva administración afgana han sido de contención, trasladando a los talibanes y muyahidines toda la responsabilidad de sus hechos

La respuesta china fue ejemplar en este aspecto, consideró que todo lo que estaba pasando en Afganistán era un asunto interno, que no se podían entrometer como había hecho Estados Unidos y la Coalición, junto la OTAN, y que su principal preocupación era la paz. Los mensajes de China con la nueva administración emiratí afgana han sido de contención, trasladando a los talibanes y muyahidines toda la responsabilidad de sus hechos, como también la de decir al mundo: «Veis, están haciendo lo que dijeron que harían» y un «son la administración legítima, la gente está con ellos porque no hay manifestaciones en contra». 

Y es cierto, las manifestaciones registradas por el momento en Afganistán son para pedir a la nueva administración talibán que no cambien la bandera, o que las mujeres sean incluidas respetando sus derechos a posiciones de gobierno. Un hecho que refuerza el rol de China y su posicionamiento sobre la legitimidad de los talibanes, no se trata de quién gobierna, sino de cómo se gobierna. Y es allí donde ha expresado sus deseos de construir un nuevo Afganistán, sin entrar a valorar quien gobierna, sino estableciendo un cinturón de seguridad alrededor de una idea: aquello que se comprometieron con nosotros que harían, lo hacen. 

El día que cayó Kabul tanto la embajada china, como la rusa, que se encuentran en la ciudad, reportaron mensajes de calma por parte de los muyahidines diciendo que custodiarían su seguridad en estos momentos de desgobierno. 

Relaciones China-Pakistán

Entender el papel de Pakistán es fundamental para entender el de China. La alianza estratégica de China para aislar la India con Asia Central funciona, y el papel clave de ello lo tiene Pakistán que ocupa toda la frontera occidental. Acciones como el Corredor Económico Pakistán – China, llamado CPEC por sus siglas en inglés, es un muro de inversiones chinas que consiguen que el gigante asiático tenga un puerto en Gwadar. Es ahí donde hubo este viernes un atentado terrorista contra los ingenieros chinos que trabajan allí, y sus familias. 

La República Islámica de Pakistán fue uno de los tres estados que reconocieron el Emirato Islámico de Afganistán en los 90’s, junto con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Y siempre ha habido una vinculación entre las agencias pakistaníes y los talibanes, según fuentes gubernamentales de Estados Unidos.

Pakistán ha jugado a dos lados, uno por normalizar las acciones de los talibanes, y otro como socio fiable de Occidente frente al terrorismo

Pakistán así ha jugado a dos lados, uno por normalizar las acciones de los talibanes, y otro como socio fiable de Occidente frente el terrorismo. Ahora que el emirato islámico ha vuelto a su país vecino, la normalización de relaciones entre ambas administraciones también sorprende, incluso que se abran los pasos fronterizos entre Afganistán y Pakistán para el comercio. 

Uno de los anuncios por parte de la diplomacia China sería que la conexión entre China y Afganistán no se haría por las montañas afganas, y el puerto de Wakhjir, a 4.923 metros de altitud, sino con un ramal del CPEC que comunicase Islamabad con Kabul, y así Peshawar y Khalabad, con ramal hasta Mazari Sharif. Del mismo modo que se habla de comunicar Quetta, Kandahar y Herat. Así pues, la reconstrucción de Afganistán no se haría a través de las montañas, sino por el llano paquistaní. 

China y los talibanes en el Consejo de Seguridad

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son cinco: Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y China. Los dos últimos son los dos principales potenciales aliados que tiene ahora la nueva administración afgana. Ya no estamos hablando de estar en los 90, cuando solamente Pakistán tenía buenas relaciones con ellos, sino que dos de las mayores potencias mundiales, y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, están con ellos. El día 16, el delegado diplomático ruso en Afganistán apuntó que los talibanes podrían perder su estatus de terroristas a través de una resolución de dicho Consejo. 

Es importante destacar que organizaciones internacionales como la OTAN o la Unión Europea han reconocido de facto la legitimidad de la nueva administración afgana, reconociéndoles como responsables de la gestión del territorio, de la seguridad y del establecimiento de derechos y libertades. Ya no son esos radicales, ahora según los organismos citados, son una parte de la solución al conflicto afgano, y parte implicada y responsable en el porvenir del país.

China se marca en las Naciones Unidas un tanto importante: ser la alternativa para todos aquellos países a los que les incomoda que EEUU u otros países occidentales les digan qué hacer y cómo hacerlo

Aun sin reconocimientos expresos diferentes países los ven como parte de la solución, ya no del problema. Qatar, Turquía, Rusia, China, el secretario general de Naciones Unidas o incluso la OTAN y la Unión Europea ya admiten que se tendrán que sentar con ellos a negociar, algunos de ellos con más buena cara que otros. 

Así pues, China se marca en las Naciones Unidas un tanto importante: ser la alternativa para todos aquellos países a los que les incomoda que Estados Unidos, u otros Estados occidentales les digan qué hacer y cómo hacerlo. Ya no solamente a nivel económico, como hasta ahora a través del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el AIIB, sino también político. 

En conclusión, en la pista del aeropuerto de Kabul se quedan los sueños de la Administración Biden, y despegan los sueños de una China que pide paso y reconocimiento, y sobre todo se constituye una alternativa de primer nivel para muchos, que ya no han de entrar en las condiciones que establezca Washington DC o Bruselas. Ahora tienen también posibilidad de acudir a Pekín.


Guillem Pursals es politólogo, Máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.