Una vez más, Europa, la vieja y orgullosa Europa, sufre en sus puertas una crisis humanitaria en forma de avalancha de miles de refugiados que, desesperados, llaman a sus supuestamente opulentas puertas en busca de una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida. En este caso le ha tocado a Polonia, que sufre lo que los más ultras han calificado ya de auténtica invasión, promovida y alentada por un país tan dudosamente democrático como Bielorrusia, en realidad país satélite de la poco democrática Rusia.

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