En 2001, Michael Heseltine, barón Heseltine, se retiró de la política. Conocido por ser quien hizo frente a Margaret Thatcher, y organizar la pelea por el liderazgo del Partido Conservador en 1990, cuyo resultado en primera vuelta (menor de la diferencia del 15% a favor de Thatcher), y tener que ir a segunda vuelta, la haría dimitir. Su escaño, por el distrito de Henley, lo ocuparía un periodista conocido, Boris Johnson. Y así empezó la carrera política del que sería primer ministro. Y habría empezado antes si John Major no hubiera vetado su candidatura a ser miembro del Parlamento Europeo en 1994. 

Como diputado conservador por Henley, circunscripción de la que era externo, rápidamente se dio a conocer y se integró en la vida comunitaria. Hasta el punto de escribir en el Henley Standard habitualmente, y participar en campañas locales como la defensa del hospital Townlands y los servicios de ambulancia aérea.

Su vida parlamentaria fue también peculiar, aunque no asistió mucho a la Cámara. Y, aun así, destacó por votar a favor de la Ley de Reconocimiento de Genero de 2004, y la derogación de la Sección 28, que regulaba y restringía enseñar la homosexualidad en los colegios. Su popularidad en Henley creció. Si ganó por primera vez por 8.500 votos, cinco años después lo haría por 12.793 votos. La victoria laborista en esas elecciones después de la moción contra Tony Blair hizo que se uniera a David Cameron

Como diputado conservador, se presentó a las primarias del partido para la candidatura del partido en la alcaldía de Londres, que ganó por el 79% de los votos. En 2008 se celebraron las elecciones locales, y las ganó con el 43.2% de los votos. Se convirtió así en el primer alcalde conservador de Londres, sucediendo al laborista y primer alcalde Ken Livingstone, que aspiraba a su tercer mandato.

Dimitió entonces como diputado por Henley. Los principales puntos de Boris Johnson como candidato fueron la delincuencia juvenil, el transporte público y los autobuses articulados, dejando atrás los autobuses de dos pisos. 

Sorprendió por su apoyo a las mociones por el salario digno y asistió al desfile del Orgullo LGTB+ de Londres

El primer acto político de Johnson como alcalde de Londres fueron las celebraciones sikh de Vaisakhi en Trafalgar Square. Y después de allí empezaron las polémicas, por un lado, pues ofendió al gobierno chino durante la clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín, más tarde a la comunidad afrocaribeña, a diferentes agrupaciones por llegar tarde a sus actos, entre otras cosas. Pero aún así, también sorprendió dando su apoyo a las mociones por el salario digno, aprobando una amnistía para los migrantes sin documentación y asistió a la desfilada del Orgullo LGBT+ de Londres. Incluso vetó una campaña de un grupo anti-LGTB+ en los autobuses públicos de Londres, y dio su apoyo a Obama rompiendo el protocolo de neutralidad.

Aunque en un principio desregularizó en parte las inspecciones al transporte privado y los taxis suprimiendo algunas medidas regulativas, después las volvió añadir más contundente. Introdujo la bicicleta pública, desarrollando el proyecto del Crossrail de Livingstone, llamándose popularmente las Boris Bikes. Construyó además un sistema de teleférico que cruzara el Támesis, y llegaron los Juegos Olímpicos de 2012. Es importante destacarlo porque fue él el alcalde de Londres durante los Juegos Olímpicos.  

En 2015 se enfrentó a Donald Trump por sus comentarios sobre la comunidad musulmana de Londres, cuando siendo candidato a presidente de los Estados Unidos dijo que, en la capital británica, en algunos barrios imperaba la ley islámica. Boris Johnson lo llamó ignorante e inepto para el cargo de presidente. Incluso llegó a decir que no tendría problema en invitarlo a la ciudad, si no fuera porque los londinenses no deberían correr el riesgo de conocerlo. Confesó en la cadena ITV que una vez lo confundieron con Donald Trump, y lo pasó muy mal. 

A pesar de algunos problemas con el orden público, diferentes negligencias de no estar en la ciudad durante los graves disturbios, o estar ausente en diferentes reuniones, los londinenses valoraron con un 52% la gestión municipal de Boris Johnson. 

En 2015 se presentó por Uxbridge i South Ruislip a las elecciones generales. Logró el escaño y volvió al Parlamento. Hasta las elecciones londinenses de 2016 fue alcalde y diputado, pero ya no se presentó a un tercer mandato para seguir con su actividad parlamentaria. Y es en este período donde sucede el gran ascenso al poder de Boris Johnson.

Al año siguiente hizo campaña por el Leave en el referéndum de pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Era uno de los cargos más importantes en hacer campaña para irse de la UE, pues había sido el alcalde de Londres. Con esa campaña disputó de tú a tú con el primer ministro David Cameron el debate. Y al ganar el «sí» al Brexit, Cameron dimitió y Theresa May fue elegida primera ministra. 

Con May ocupó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Pero May creó además el Ministerio del Brexit, y el de Comercio Internacional, dejando caer en Boris Johnson la representatividad exterior del Reino Unido. Como Secretario de Exteriores lo acompañaron un seguido de polémicas, como recitar el poema de Kipling Mandalay en un templo de Myanmar, dio su apoyo a la intervención saudí en el Yemen, y dio su apoyo a Erdogan cuando el golpe de Estado de 2016.

Comparó a Putin con Hitler diciendo que la Copa del Mundo de Rusia era como los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936

Por otro lado, comparó a Putin con Hitler diciendo que la Copa del Mundo de Rusia era como los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, defendió a la minoría rohingya de Myanmar, dio su apoyo a los acuerdos nucleares con Irán, de los cuales Trump se retiró. Y se mostró favorable a desplazar la embajada del Reino Unido a Jerusalén, cosa que no acabó haciendo. También cabe destacar que suprimió la ordenanza del anterior ministro de Exteriores, Phillip Hammond, que la bandera LGBT+ no ondeara en los edificios diplomáticos durante el mes del Orgullo LGBT+, obligando pues que todos los edificios diplomáticos lo hagan, estén en el Estado que estén. 

Por discrepancias con Theresa May sobre la negociación y estrategia del Brexit, Johnson y David Davis, secretario del Brexit, renunciaron al cargo en 2018. Ese mismo año volvió a ser backbencher, y volvió a escribir con el Telegraph. En una de sus columnas, dijo que el Reino Unido se había suicidado al entregar todo el poder a Michel Barnier, negociador comunitario del Brexit. Algunos compañeros suyos dijeron que había cavado su tumba con ese artículo.

En 2019, con la dimisión de Theresa May, se presentó a las primarias del partido. Las ganó con el 66,4% de los votos a segunda vuelta, contra Jeremy Hunt. Y es en las elecciones generales de 2019, provocadas por un enfrentamiento con parte del partido por el asunto del Brexit, donde consigue cambiar el partido volviendo al landslide thatcheriano al afirmar que si ganaban los otros, el Brexit no se consumaría. 

El Partido Conservador subió hasta los 365 escaños, y 13,7 millones de votos. Y los Laboristas, con Jeremy Corbyn al frente, se hundieron hasta los 202. Sucedió algo histórico, y es que gracias a los votantes brexiters, Boris Johnson y los conservadores consiguieron penetrar en el Red Wall, el bastión laborista. Los tories obtuvieron el mejor resultado desde 1979, y los laboristas se hundieron a resultados de 1935. 

Los principales puntos de la campaña tory fueron en aquel entonces el recorte de impuestos, ampliar el presupuesto público del Servicio Nacional de Salud, el medio ambiente y el Brexit. Fue en estas elecciones donde el Partido Conservador se marcó como objetivo las cero emisiones en 2050, la reforestación, o la conversión industrial a la energía verde y renovable.

Y respecto a las minorías, sucedió algo interesante. El antisemitismo de Jeremy Corbyn centró el debate. Esto provocó que el Jefe Rabínico del Reino Unido, Ephraim Mirvis, dijera que el antisemitismo había envenenado al Partido Laborista, y que generaba ansiedad una victoria laborista. A sus declaraciones se sumó el Arzobispo de Canterbury, el Consejo Musulmán Británico y el Consejo Hindú del Reino Unido. Además, Narendra Modi, primer ministro de la India, pidió el voto para los tories, haciendo que la comunidad hindú simpatizante del PM indio diera su apoyo a Boris Johnson. 

En cuanto a los medios, The Daily Telegraph, Daily Mail, Daily Express, Sunday Express, The Sun, The Times y The Spectator dieron su apoyo a Boris Johnson. A pesar del amplísimo apoyo de personalidades y celebrities a Jeremy Corbyn, esto no sirvió de nada porque el relato de consolidar el Brexit o lo echaban para atrás lo centró todo.

Boris Johnson ha creado el marco ideal para que el Partido Conservador sea el partido hegemónico durante décadas

Así pues, Boris Johnson ha creado un marco ideal para que el Partido Conservador se convierta en el partido hegemónico durante décadas. Sus discursos sobre movilidad urbana fueron adoptados en ciudades como Barcelona y Madrid; el discurso del conservadorismo obrero ha hecho que algunos distritos cambien por amplia mayoría, algunos de la Red Wall por no tanto; la defensa del ecologismo y las renovables ha sido vanguardia del conservadurismo y la derecha continental; la defensa de los derechos y libertades LGBT+ la han imitado otros partidos conservadores o derechistas; su defensa del parlamentarismo y los valores liberales-democráticos ha servido de bandera a otras derechas europeas; y la inclusión de miembros de minorías étnicas-religiosas con especial relevancia ha formado un discurso de apoyo a la multiculturalidad. 

En conclusión, Boris Johnson como representante de Henley, alcalde de Londres, ministro de Exteriores y primer ministro ha conseguido dejar su huella en el partido. De la misma manera que la dejaron Baldwin, Thatcher o David Cameron. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.