Aunque la Unión Soviética y la República Popular de China eran sistemas comunistas, las relaciones de poder entre política y economía fueron muy diferentes. Estas diferencias se incrementaron con la Perestroika y las liberalizaciones. En ese momento, mientras la Rusia de Yeltsin se hundía, China llevaba décadas de reformas económicas y cambios políticos aún dentro del modelo comunista.

En 1938 empezó el tercer plan quinquenal soviético, que se considera junto a los planes quinquenales tercero, cuarto y quinto bajo la administración de Stalin, aunque este último cambiará un poco al morir en 1953, los últimos donde la economía soviética se transformó a gran escala. Además, con la muerte de Sosó las relaciones entre la recién nacida República Popular de China y la Unión Soviética se deterioraron.

Las políticas desestalinistas de Khrushev se percibieron como revisionistas en Pekín, y al terminar su mandato las relaciones diplomáticas entre ambos países eran casi nulas. Esto marcó, no solo la manera de entender la relación entre política y economía, sino también el porqué mientras la URSS se estancaba, China empezaba a crecer. 

Rusia llega a 1991 con una economía obsoleta, burocratizada y estatalizada. Y la respuesta del nuevo gobierno de Yeltsin es privatizarla»

Según apuntan algunos expertos, desde el ascenso al poder de Brezhnev directamente la economía se estanca hasta la propia disolución de la Unión Soviética. La liberalización económica que trajo consigo la desestalinización acabó por colapsar el propio sistema, pues la prometida desburocratización solo fue efectiva menos de un quinquenio bajo Khrushev. Así que Rusia llega a 1991 con una economía obsoleta, burocratizada y estatalizada. Y la respuesta del nuevo gobierno de Yeltsin para ponerla al día es privatizarla. 

La privatización generó un gran impacto económico y social sin precedentes. Medio país acaba en la pobreza por las privatizaciones de sectores económicos enteros. Es en este momento donde aparecen los llamados oligarcas, que no dejan de ser personas que se hacen con el control de dichas empresas a través de la compra de los bonos de los trabajadores en muchos casos, o directamente aprovechan su situación privilegiada dentro del organigrama económico soviético para tomar el control de empresas.

Con las privatizaciones y un casi nulo control estatal, dichos nuevos empresarios captan inversión extranjera generándoles beneficios millonarios. La consecuencia que tuvo este control económico de recursos estratégicos y naturales del país en manos privadas es que realmente había una oligarquía que tenía más poder que la administración rusa. Y en algunas regiones directamente se podría considerar caciquismo. 

Después de una década de crisis con carencias de garantías constitucionales, carencias económicas y una economía que cada vez generaba más diferencias sociales, llegó Putin al dimitir Yeltsin. 

La República Popular de China no evolucionó en paralelo. Después de la muerte de Mao Zedong en 1976, el país mantuvo la misma política económica con Hua Guofeng. Pero en 1978, durante la Tercera Sesión Plenaria del XI Congreso del Comité Central del Partido Comunista de China subió al poder Deng Xiaoping. A pesar de que Guofeng continuaba al frente de los principales cargos, el poder real caía sobre Deng Xiaoping. Y es entonces cuando empieza la Reforma y Apertura. El gobierno chino era consciente de los problemas que había traído el Gran Salto Adelante, como también la Revolución Cultural, y veía como la economía soviética era un modelo del cual huir por su estancamiento. 

A diferencia de la URSS, el partido abrazó las ideas de reformas económicas profundas como el hecho de permitir empresas privadas, zonas económicas especiales para la inversión extranjera, como también la idea que se tenía que favorecer un crecimiento económico armónico, y de acuerdo con las directrices quinquenales del Partido Comunista Chino. Por ese motivo al mismo tiempo que hacía reformas políticas, también hizo reformas ideológicas. Por un lado, permitía la iniciativa privada; por otro, reforzaba el papel del PCCh con los Cuatro Principios Fundamentales: perseverancia en el socialismo, en la dictadura democrática popular, en la dirección del Partido Comunista y en el pensamiento de Mao Zedong y el marxismo leninismo. Fuera de estos términos no había espacio para debatir, pues esto marcaba los límites del debate político y económico.

En China la privatización de los sectores públicos se volvió necesaria, pero a diferencia de Rusia se impulsaron las reformas económicas»

Mientras tanto, en Rusia se llevaban a cabo las medidas privatizadoras y de desmantelamiento de la economía soviética, lo que provocó la gran crisis y la corrupción económica. En China, la privatización de sectores públicos se volvió también necesaria, pero a diferencia de Rusia, la llamada Inspección del Sur impulsó de nuevo las reformas económicas. Shenzhen, Zhuhai y Shanghái recibieron al líder chino con los brazos abiertos, y se ordenó que estas tres zonas fueran un motor económico.

A diferencia de Rusia, en China el Partido Comunista seguía al frente de las decisiones. Y no había oligarquía, era el partido. Estas reformas siguieron bajo el liderazgo de Jiang Zemin, quien, a través de la Teoría de la Triple Representatividad, incluyó dentro de la teoría política socialista el papel de los empresarios dentro del Partido Comunista de China.

Durante el período interino de Vladimir Putin (1999-2000) estalló la segunda guerra de Chechenia. Y en 2000 se celebraron las elecciones presidenciales, que ganó. En su primer gabinete estaría Mijail Kasianov como primer ministro o presidente del gobierno. Este político fue quien subió cuando el sistema económico ruso colapsó -1998- para poner orden. Y es en este primer período donde el actual presidente acabó con el poder oligárquico al establecer las reformas de la verticalización del poder. Todo tenía que pasar por Moscú, todo tenía que pasar por el gobierno, todo debía que pasar por el Kremlin.

Cualquier movimiento, de cualquier oligarca, que se opusiera o generara problemas a las medidas políticas del gobierno ruso podía ser detenido por obstrucción, traición o corrupción. Este hecho provocó que muchos oligarcas se fueran del país, y los que se quedaron pasaran por el tamiz. Ya no había más taifas, solo estaba el Kremlin. Esto trajo consigo múltiples consecuencias, solo subía quien era afín, y en cualquier momento podía dejar de ser considero afín. Así pues, la economía rusa pasó de una precaria situación, a una rápida transformación, y la crisis económica e institucional del período Yeltsin acabó en el primer mandato de Putin. 

Paralelamente a ello, en 2003 subió Hu Jintao al frente del Partido Comunista de China, y como presidente de China. Durante este periodo es importante tener presente la teoría confuciana de la armonía social, es decir, que todo ciudadano debe vivir en armonía con el resto de la sociedad, y el Estado es quien la garantiza cubriendo dichas necesidades. Y bajo estos preceptos milenarios se estableció la Sociedad Armoniosa Socialista, que combatía la desigualdad social en favor de la justicia social. Así evitaría conflictos sociales. Estos principios revirtieron medidas reformistas económicas, como también de liberalización, y el Estado volvía a crecer. La idea principal de Hu era que la sociedad china creciera de manera sostenida, sin provocar tensiones sociales, y al mismo tiempo disminuir la diferencia económica entre regiones.

La idea principal de Hu era que la sociedad china creciera de manera sostenida, sin provocar tensiones sociales, y al mismo tiempo disminuir la diferencia económica entre regiones»

En 2007 se consolida el pensamiento de Hu Jintao como base ideológica del Partido Comunista Chino, y China supera a Japón como potencia económica. Al año siguiente se celebran los Juegos Olímpicos de Pekín, los primeros de China. Una de las medidas económicas más importantes que se terminaron en el segundo período de Hu fueron los premios en inversiones a las regiones. El Estado premiaba aquellas regiones que crecían económicamente con más inversiones, lo que provocó una brecha entre regiones ricas y pobres. Las ricas eran cada vez más ricas y las pobres se estancaban.

Al estallar la crisis económica de 2008, tanto China como Rusia notaron una influencia a favor en ganar posiciones económicas. Pero en 2013 el espejismo terminó para Rusia, pero no así para China. Mientras la economía rusa entraba en recesión, y su PIB se estancaba, el crecimiento de China empezaba a rivalizar con el de Estados Unidos.

Y mientras Rusia en 2014 invadía Crimea, en Pekín se consolidaba uno de los mecanismos más importantes de control del funcionariado, la Comisión Central de Inspección Disciplinaria. Dejaba de haber lagunas o cargos intocables, cualquier funcionario, del rango que sea, estaba sujeto a una estricta vigilancia por parte de la CCID por si cometía actos de soborno y/o corrupción. La detención de Zhou Yongkang, exmiembro del Comité Permanente del Politburó por corrupción y abuso de poder, marcó un antes y un después.

Al llegar hasta hoy, se puede ver que el gobierno chino aprendió de los errores soviéticos y rusos. Se abrió a la liberalización económica en los ochenta, reformó regiones enteras en los noventa, y siempre bajo el liderazgo del Partido Comunista Chino. Y después de ver la crisis rusa de los noventa controló que se hiciera de manera paulatina la privatización.

A su vez, se incrementaba el refuerzo ideológico del PCCh al incluir a los empresarios dentro del partido. Y en los años 2000 no centralizó, ni cambió la estructura de poder: se abrió a seguir con las reformas, aunque de manera más paulatina y compensar el rol del Estado. En 2012 se empezó a perseguir la corrupción de manera estructurada, sin crear una élite social beneficiada de las políticas del Estado. 

En conclusión, mientras que en Rusia cada vez la capital concentra más poder, y estar más cercano a ella políticamente otorga también poder, en China el poder recae sobre el Partido Comunista de China desde 1949, un partido político de casi cien millones de afiliados. Y todos ellos regidos por reglamentos y normas más severos y estrictos que las de la ciudadanía.

Además, el proceso de formar parte del PCCh es largo, requiere mucho esfuerzo y para acceder a cualquier cargo necesitas demostrar la capacidad suficiente para obtenerlo. Incluso se llega a hacer un procedimiento de oposición para algunos de ellos. Así pues, la vinculación de poder económico y poder político en China y Rusia es muy diferente. Y en esta diferencia quizás está la clave para entender por qué un país se ha estancado, y es económicamente débil, y el otro no.  


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.