Después del aislamiento económico de Rusia respecto Asia Central por las sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania. Además de la falta de infraestructuras iraní para asumir el comercio de Asia Central hacia Europa, al que se ha sumado ahora la peligrosidad debida el clima de disturbios y protestas. Todo esto ha favorecido que el eje comercial a través del mar Caspio, entre Azerbaiyán y Turkmenistán, cobre especial relevancia estratégica para ambos extremos de las rutas comerciales, China y la Unión Europea. 

La reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái en Samarcanda, Uzbekistán, nos mostró la relevancia política y estratégica que tendría toda Asia Central en un futuro cercano, pero sobre todo en los países más cercanos a las puertas de Europa, el Cáucaso. 

Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán se han convertido en aliados estratégicos de la Unión Europea, sobre todo Kazajstán y Turkmenistán por el aprovisionamiento de combustible y recursos energéticos que sustituirán los que hasta ahora provenían de Rusia. 

No tenemos por qué seguir engañándonos: la relevancia que ha tomado la geopolítica de Defensa en el marco de la OTAN, pues la Unión Europea no ha desarrollado una alternativa que sustituya a la Alianza Atlántica, sino complementaria a la misma, sitúa a Turquía, Georgia, Armenia y Azerbaiyán dentro del marco europeo y occidental. 

Por inmensa que sea Rusia, ella misma se está queriendo alejar de ser occidental, pues considera Europa y Occidente faltos de valores y llenos de decadencia»

Ya no es el Bósforo lo que mentalmente separa Europa y Asia. Ahora es el Caspio y el Cáucaso, y de Narva en Estonia, hasta Kerch en Crimea, se traza la misma línea que entonces se trazaba en los Urales. Por muy inmensa que sea Rusia, ella misma se está queriendo alejar de ser occidental, pues considera Europa y Occidente faltos de valores y llenos de decadencia. Es este hecho el que ha provocado, junto con el repliegue de Rusia hacia dentro, que el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán sean parte de la visión europea, pues conviene a Europa que exista estabilidad regional para potenciar las inversiones y desarrollo regionales. 

El corredor energético entre el Caspio y la Unión Europea existe ya, a través de Azerbaiyán, Georgia y Turquía. Y al otro lado del Caspio terminan las principales vertebraciones económicas de China. Existen corredores ferroviarios a través de Irán desde Pakistán hacia Turquía, y de allí a Europa. Pero las protestas masivas que están sacudiendo la república islámica no auguran un clima de estabilidad que permita seguir desarrollándolas. 

La ruta comercial a gran escala entre China y la Unión Europea, que cruza Kirguizistán, Uzbekistán, Turkmenistán, el mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y Turquía existe. No es un horizonte futurible la misma, es una realidad vigente. La conexión por ferrocarril pero, se hace a través de Irán aún. Es por este motivo que los puertos de Turkembashi, en Turkmenistán, como también los puertos azeríes, se están renovando y ampliando.

La proyección china de establecer una autopista marítima en el Caspio entre ambos países no tiene quien la pare, es más, ya promueve inversiones regionales. Por otra parte, Turquía y la visión de Erdogan de fortalecer una alianza con los países túrquicos agita más aún todo.

Así pues las protestas iraníes no solamente fortalecen el corredor económico a través del Caspio. fortalecen también la visión pantúrquica de Erdogan, a los países de Asia Central que buscan inversiones, a China que busca desarrollar más aun su red comercial, a la Unión Europea por poder ganar peso regional, y también a los países del Cáucaso, pues los hace puerta de entrada. 

Una autopista comercial segura entre China y la UE, cuyos vínculos comerciales y de inversiones cruzadas están en auge, desplaza por otro lado la dependencia europea respecto a los Estados Unidos, pero sitúa al Reino Unido, debido a su peso económico en Azerbaiyán, dentro de la política europea con especial relevancia.

Asia Central no es una región remota sino una zona fronteriza a las puertas, donde se conectan Occidente y Oriente»

En conclusión, debemos dejar atrás la lejanía de Asia Central. No se trata ya de una región remota con sus regímenes autoritarios particulares sino de una zona fronteriza a las puertas, donde cruzando un pequeño mar se conectan Occidente y Oriente. Difícilmente a corto y medio plazo Rusia se volverá un estado confiable, y estos pequeños estados cobrarán especial relevancia.

Tendremos tropas con la bandera de la Unión Europea entre Azerbaiyán y Armenia que asegurarán los planes de paz entre ambos países, un hecho inimaginable hace unos meses. El mundo cambia y la cartografía se vuelve imprescindible, como también dejar atrás viejos marcos. 

La influencia china llega a un lado del Caspio, y la influencia de la Unión Europea al otro lado. Irán en llamas, en medio. Si triunfan las voces que protestan, el país se abrirá a una lenta etapa de desarrollo y reconstrucción nacional. Si triunfa el régimen de los Ayatolas será por la fuerza, hecho que los aislará casi tanto como a Rusia. 

En ambos casos las infraestructuras iraníes se desarrollan muy lentamente, y se desarrollarán aun más. El mar no necesita railes, ni mantenimiento. Suceda lo que suceda pues, el eje Azerbaiyán – Turkmenistán/Uzbekistán será una realidad. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.