Acaba de declararse otro ‘tsunami’ político. El enésimo de esta legislatura, aunque ya sé que cada vez parece que esté a punto de acabarse el mundo. Soy consciente de que a los políticos les interesa mantener la tensión, aunque no estoy seguro de que la gran mayoría de los ciudadanos opine lo mismo, pero lo cierto es que, en los próximos días, lo que vamos a tener por delante es el debate que ya estaba abierto y que en la noche del jueves remachó en La Sexta el presidente del Gobierno. Tal y como se venía anunciando, el parlamento va a reformar el delito de sedición en el vigente Código Penal para acomodarlo a un tratamiento similar al que este tipo de figura legal tienen en el resto de los países europeos. No me propongo hoy abordar este asunto desde el punto de vista ideológico, sino más bien como un choque de relatos, en los que juegan un papel destacado los liderazgos políticos.  

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