Comenzó y terminó la rebelión en el Partido Republicano contra Donald Trump y, en menor medida, contra Kevin McCarthy. Finalmente, pudo ser elegido McCarthy. Lo que les ha ocurrido a Trump y a McCarthy es lo peor que pudo sucederles: un ataque por la derecha, el bendito o maldito -según se mire- “Freedom Caucus”. De acuerdo con el NYT: Hay alguien a la derecha de Trump y de McCarthy planeando utilizar el Congreso para rehacer el gobierno. Aunque parezca raro, siempre hay una persona a la derecha de Gengis Khan. De la misma manera, siempre hay una persona a la izquierda de Vladimir Ilich (alias ‘Lenin’) o León Bronstein (alias ‘Trotski’). ¡Qué manía de los rusos de complicarlo todo con seudónimos inútiles!

McCarthy necesitaba 218 votos. En las sucesivas votaciones que hubo se quedó corto por un puñado de votos. Pero, la animadversión y el partidarismo son refugio de las cuestiones personales y poco tienen que ver con las ideologías. McCarthy tuvo un momento de vacilación en su defensa de Trump. Como es, fundamentalmente, un hombre serio y honrado, no pudo repetir con el rostro adecuado que Joe Biden había perdido las elecciones de noviembre 2020, y había hecho trampas para “supuestamente” ganarlas. Pero lo peor fue el 6 de enero de 2021, cuando aquellos energúmenos se insurreccionaron en el capitolio y buscaron a Nancy Pelosi y al vicepresidente Mike Pence para colgarlos. McCarthy no estaba de acuerdo con la violencia y se le notaba la contrariedad.  

Cuando vivía en EEUU solía desayunar o almorzar con un republicano que odiaba a Trump y le daba grandes sumas de dinero al Partido. Le parecía que todo lo que tocaba Trump lo convertía en estiércol. “Es un Midas al revés”, me decía y se reía de su ‘hallazgo’, como si hubiera sido original. No sé cuántas personas piensan como él entre los ‘barones’ -con b de burro-, pero sé que la familia Bush lo detesta y éste era de esa cuerda republicana. No le cabía la menor duda de que la Casa Blanca se había perdido su mejor inquilino. Estaba seguro de que Jeb Bush sería un gran presidente. 

Si Donald Trump ni siquiera sirve para mantener la disciplina en la extrema derecha del Partido Republicano, ese grupo debe desprenderse de un líder que ha sembrado la confusión en la sociedad estadounidense

¿Trump es el primer presidente estadounidense que podría afrontar la cárcel? Le preguntó el popularísimo Camilo Egaña en CNNE al Juris Doctor Rafael Peñalver, experto en la Constitución americana. A mi juicio, Donald Trump está haciendo todo lo posible porque ello no ocurra. Por eso se declaró candidato antes que nadie. Sus asesores lo persuadieron de que “los demócratas” no se atreverían a intentarlo si él era el candidato republicano. No contaban con el funcionamiento independiente de los poderes del gobierno federal. No son “los demócratas”. Es la inercia del gobierno. Por mucho que traten de impedirlo, no pueden evitarlo. 

El Comité del Congreso ha rendido su informe sobre los sucesos del 6 de enero del 2021. Son más de 800 páginas repletas de evidencias: testimonios de testigos presenciales, e-mails de abogados de Trump, y el propio Trump, presionando al Secretario de Estado de Georgia, el ingeniero civil republicano Brad Raffensperger, que le procurara miles de votos para ignorar y negar lo que realmente había ocurrido en las urnas. Raffensperger no permitió que eso ocurriera y se ganó el respeto de todas las personas honorables del país. Eso, amén del escándalo de las declaraciones de impuestos, y los esfuerzos de Trump porque no se conociera que algunos de los años no había pagado un solo dólar de impuesto. Invariablemente, venía con la historia de Al Capone, que no fue a la cárcel por las personas que asesinó directa o indirectamente, sino por mentir en las declaraciones de impuestos. Había un elemento de objetividad en esas declaraciones irrefutable.

Si Donald Trump ni siquiera sirve para mantener la disciplina en la extrema derecha del Partido Republicano, ese grupo debe desprenderse de un líder que ha sembrado la confusión en la sociedad estadounidense, y además se dedica a destruir las  condiciones que convirtieron en la nación líder del mundo libre tras la Segunda Guerra mundial. Si hay un país que ha crecido económica, científica e intelectualmente en los últimos setenta y cinco años esa nación es Estados Unidos. 

En Rebelión en la Granja se dice que «todos los animales son iguales ante la ley… sólo que hay unos más iguales que otros». La desaparición de ese principio hay que corregirla antes de que sea muy tarde.


@CarlosAMontaner es periodista y escritor. Su última obraSin ir más lejos (Memorias), ha sido publicada por Debate, sello de Penguin-Random House. Se puede obtener a través de Amazon Books.