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El resurgir de Bitcoin, Libra y el trazo grueso de los mercados

Representación de la moneda virtual bitcoin.

Representación de la moneda virtual bitcoin. Europa Press

Las criptomonedas vuelven a estar de moda. La escalada de los precios liderada por Bitcoin en los últimos meses ha devuelto a este mercado un atractivo que parecía haberse disipado tras el hundimiento que se registró a inicios de 2018. La mayor criptomoneda del mundo ha alcanzado este miércoles sus niveles más elevados desde enero de 2018, superando la barrera de los 13.000 dólares, tras escalar casi un 50% en sólo ocho sesiones y alrededor de un 250% desde el inicio del año.

La fulgurante subida del Bitcoin ha provocado, como ya ocurriera en los últimos meses de 2017 (cuando la fiebre de las criptomonedas pareció inundar el mercad0) un movimiento de arrastre, impulsando a la práctica totalidad de las monedas digitales, cuyo valor conjunto de mercado se ha más que triplicado en los últimos cuatro meses y ya roza de nuevo los 400.000 millones de dólares.

Resulta muy difícil conocer las razones detrás del reciente resurgir de las criptomonedas. En los últimos meses, incluso cuando las caídas se habían convertido en la tónica dominante para las criptomonedas, han sido muchos los expertos que han advertido contra el error de dar por muertos estos activos, recalcando que, aunque muchos de los proyectos actuales puedan quedar en el camino, las monedas digitales tienen por delante, de la mano del sistema blockchain en que se sustentan, un futuro brillante.

El mercado de las criptomonedas ha triplicado su valor en cuatro meses y vuelve a rozar los 400.000 millones de dólares

Pero la dificultad de comprender para el gran público todo lo que hay detrás de esta tecnología que pretende representar una transformación radical de las relaciones económicas prevalentes hoy ha provocado que las dudas y recelos hayan sido un compañero de viaje inseparable para las criptomonedas en su tránsito por los mercados financieros. Es por eso que iniciativas como la decisión de Facebook de poner en marcha su propia moneda digital, Libra, es vista como un paso que puede resultar decisivo para todo el universo de las divisas digitales.

El respaldo dado por un gigante como Facebook puede ayudar a extender la visión de su utilidad, generalizar su uso y contribuir a percibirlas como activos seguros y confiables. Es por eso que son muchos los analistas que apuntan al lanzamiento de Libra como el detonante de las más recientes subidas de las criptomonedas, que también se han visto ayudadas por la creciente sensación de desconfianza hacia el dinero oficial en un momento en que los bancos centrales mundiales parecen dirigirse hacia una nueva fase de expansión monetaria que, en la práctica, supondrá imprimir más y más dinero.

Sin embargo, los inversores parecen olvidar que Libra es un activo muy diferente a Bitcoin y a la mayor parte de las criptomonedas, ya que está previsto que nazca respaldada por depósitos bancarios y letras del Tesoro, un subyacente que contrasta con la sensación de que el valor de las monedas digitales está basado únicamente en la confianza de sus usuarios, lo que las expone a radicales cambios de valor. «Libra está respaldada por una reserva de activos reales, como depósitos bancarios y letras del tesoro. Eso le da un valor intrínseco», corroboraba en declaraciones a Financial Times Margaret Yang, analista de CMC Markets, para quien Bitcoin y el resto de criptomonedas están «respaldadas por nada».

A esto se suman las dudas aún existentes sobre cómo y cuándo funcionará Libra, de la que firmas como S&P o Moody’s temen que se vea fuertemente restringida por la legislación.

La criptomoneda de Facebook podría suponer un salto cualitativo en el asentamiento de estos activos digitales

En cualquier caso, para los inversores todas estas cuestiones parecen quedar en un segundo lugar a la hora de decidirse a invertir o desinvertir en las distintas criptomonedas. Las modas suelen ser un criterio de inversión con fuerte peso en los mercados. No es ni mucho menos excepcional que cuando una compañía anuncia una buena noticia que le impulsa en bolsa, el resto de su sector saque provecho de su tirón, por muy particulares que sean las razones del movimiento de aquella. Y lo mismo puede ocurrir con movimientos a la baja.

Si a esto se suma el desconocimiento generalizado que existe aún en los mercados financieros sobre el incipiente mundo de las criptomonedas hacen de este un campo abonado para la inversión de trazo grueso, en la que el dinero se apuesta en muchos casos como si se tratara de un casino.

Obviamente, si se cumplen los buenos augurios que muchos expertos manejan sobre el futuro de las criptodivisas asumir ese riesgo puede verse premiado con ganancias notables. Pero también son muchos los entendidos que advierten de que muchas de estas monedas están condenadas a la desaparición en los próximos años, como sucedió en su momento con las empresas de Internet antes del pinchazo de la burbuja puntocom.

Los argumentos para confiar en las criptomonedas no son escasos. Y, sin duda, el desarrollo de Libra se presenta como un impulso que podría introducirlas en una nueva fase de mayor estabilidad. Pero acertar con la moneda adecuada debería implicar algo más que suerte.

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