No es fácil encontrar puntos de relación entre Acerinox y Mediaset. Obviando generalidades como su residencia en España o su presencia en el Ibex, las diferencias entre las actividades de uno y otro difícilmente podrían ser mayores.

Y sin embargo, en los últimos días, ambas compañías han coincidido, curiosamente, en dar respuesta a sus desafíos de futuro a través de operaciones de compra en Alemania. Si el pasado viernes Acerinox anunciaba la adquisición de la compañía germana VDM Metals, en la tarde este lunes fue Mediaset la que comunicó la compra de una participación del 5,5% en el capital de Prosieben la compañía de medios más grande del país.

En ambos casos, las compras han parecido contar con el visto bueno del mercado, ya que la acerera se anotó algo más de un 2,5% el día del anuncio de su compra y Mediaset celebraba este martes su movimiento con unas alzas en bolsa del 1,2%, que contrastaban con el mal tono general.

Los analistas lamentan que la compra de ProSieben supone un uso del capital de Mediaset España en favor de su matriz

Pero también en este aspecto, las semejanzas entre una y otra compañía terminan pronto, como se han encargado de mostrar en los últimos días firmas de análisis de como Bank of America o Alantra. Mientras que la compra de Acerinox ha sido acogida de forma generalizada como un movimiento estratégico con la capacidad de transformar el perfil de negocio del grupo, diluyendo algunas de sus debilidades, la compañía televisiva ha despertado más dudas con su refuerzo en ProSieben (el grupo ya controlaba un 9,6% a través de su matriz italiana).

Y es precisamente el hecho de que la empresa del magnate italiano Silvio Berlusconi haya utilizado a su filial española para ejecutar este movimiento es una de las cuestiones que más recelos ha generado entre los expertos de Alantra.

«La inversión es prueba de la debilidad del gobierno en Mediaset España, cuyo efectivo está siendo utilizado por la empresa matriz (53% de participación) para sus propios fines. Mientras la fusión con Mediaset no sea un acuerdo hecho (y ese no es el caso hoy), este último no debería usar el efectivo de Mediaset España como si fuera propio, y esta inversión trae pocos beneficios a los accionistas minoritarios de Mediaset España», señalan.

Los analistas de Alantra, como los de Banco Sabadell, coinciden en resaltar que con la adquisición del 5,5% de ProSieben, estimada en unos 175 millones de euros, Mediaset pierde la posibilidad de recompensar a sus accionistas a través de una mejora de su dividendo.

Pero no son esas las únicas causas de los recelos del mercado. La propia estrategia de Mediaset con su entrada en ProSieben genera dudas. El grupo audiovisual justificaba la compra como un nuevo paso en su «objetivo de construir una cartera de inversiones paneuropea con acceso a los principales mercados».

Esta visión es defendida por los analistas de Bankinter, quienes consideran que «el sector media se enfrenta a un entorno de caída de ingresos publicitarios y de aumento de competencia. La entrada de grandes compañías de contenidos por Internet implica que la publicidad se redirija hacia este nuevo y pujante segmento de mercado que gana penetración a tasas elevadas. Por ello, este tipo de operaciones tienen sentido: permiten reducir costes, reforzar contenidos y colaborar en el desarrollo de sistemas de streaming».

En cambio, en Bank of America se muestran mucho menos convencidos por este plan y resaltan hasta cuatro razones para dudar de la operación: «La falta de sinergias inmediatas con la publicidad que aún se vende a nivel local y los diferentes gustos de contenido en toda Europa»; la percepción de que existen «importantes diferencias culturales / estratégicas entre las gestiones de ProSieben y Mediaset», que harían, incluso, inverosímil que ProSieben aliente la entrada de Mediaset en su consejo; la consideración de que «ProSieben está más avanzado en su transformación digital que Mediaset y, por lo tanto, tiene pocos incentivos para una asociación completa»; y el hecho de que la operación estresa el balance de Mediaset para adquirir unas acciones que aunque a día de hoy abonan unos dividendos atractivos, podrían verse afectadas por un recorte de la remuneración o hasta por una ampliación de capital.  

Los analistas creen que con VDM, Acerinox se adentra en un negocio de mayor valor añadido y menos expuesto al ciclo

Esta visión contrasta de forma destacada con la que el banco estadounidense mantiene sobre la compra efectuada por Acerinox, que le ofrece acceso al mercado de las aleaciones especiales. «En un momento en que el acero inoxidable, a nivel mundial, está siendo machacado por las exportaciones de bajo coste de China y empresas chinas con sede en Indonesia, nos gusta la idea de construir un negocio de metales que se centre más en productos de alto valor agregado, altamente diseñados y orientados al cliente. También podemos ver el argumento sobre el aprovechamiento de la posición de Acerinox como el mayor productor de inoxidable en los Estados Unidos para proyectar el negocio más europeo de VDM en los Estados Unidos», señalan.

Esta buena lectura del acuerdo se ha visto refrendada por otras firmas, como Santander, que resalta que, frente a su actual concentración del negocio en Estados Unidos, «con la adquisición de VDM Metals de Alemania, Acerinox tendrá acceso a una base de clientes más diversa y de mayor crecimiento con una cartera complementaria».

En la misma línea, los analistas de Alantra recalcan que, con VDM, Acerinox se adentra en un negocio de alto valor añadido, menos expuesto al ciclo y a la fuerte competencia en precios de las empresas chinas. Y lo hace además a través del líder mundial del mercado, que pasaría a representar hasta el 20% del Ebitda y a un precio muy asequible. Por eso, sostienen, «Acerinox será una compañía más grande y mejor después del acuerdo VDM y con un mayor potencial para la creación de valor».