El PSOE vive estos días una escalada de guerra psicológica basada en amenazas. Ferraz ha reaccionado a las maniobras de Susana Díaz para sustituir a Pedro Sánchez y convocará el Comité Federal -máximo órgano entre congresos- el día 1 de octubre para analizar los resultados de las elecciones autonómicas vascas y gallegas. En principio se trataría de una reunión ordinaria tras un proceso electoral. No obstante, con su celebración, el aparato del partido pretende retrasar y derivar a ese órgano la petición de responsabilidades y de dimisión de Sánchez en la misma noche del domingo en el caso de descalabro electoral. A partir de aquí, ambos bandos preparan sus estrategias para frenarse mutuamente. Y ninguna de ellas tiene una confirmación oficial.

Ferraz intenta cortar el paso a Susana Díaz con primarias y obligándola a una sucesión precipitada

La dirección socialista informó ayer de que Pedro Sánchez pedirá al Comité Federal su aval para formar un Gobierno alternativo. Con esa propuesta, el secretario general quiere obligar a los barones a explicitar su postura respecto a la investidura de Mariano Rajoy. Es decir, a admitir públicamente que optan por la abstención frente al intento de formación de un gobierno socialista alternativo apoyado por Podemos y Ciudadanos, la opción preferida por la militancia.

Además, el secretario general podría plantear una convocatoria de primarias exprés para frenar a Susana Díaz. La baronesa andaluza, como ha informado El Independiente, quiere descabalgar a Sánchez de la Secretaría General sin enfrentarse a él en primarias. Como respuesta, Ferraz la amenaza precisamente con eso: una consulta exprés a la militancia para elegir al secretario general el 23 de octubre. El resultado de la votación interna se refrendaría en un Congreso Federal a comienzos de diciembre. El aparato socialista aprovecha la falta de reglamentación sobre esas consultas para retar a los críticos. Se salta así el plazo de 60 días que sí marcan los estatutos para celebrar el Congreso Federal.

Renovar como líder para ser presidente

Con esta operación, aún en el aire, Pedro Sánchez pretende invertir la estrategia que ha seguido. Hasta ahora, intentaba convertirse en presidente del Gobierno antes de que se celebraran primarias para secretario general. Consciente de que Susana Díaz busca propiciar su caída antes de esa votación interna, Sánchez quiere renovar como secretario general primero, y después intentar ser presidente o candidato a terceras elecciones. Tras el 23 de octubre, apenas tendría una semana antes de que termine el plazo legal para presentar candidatura a la investidura. No obstante, Sánchez es consciente de que los barones no le permitirán intentar formar gobierno o ser candidato si no renueva antes como secretario general.

Este amago de Ferraz no amedranta a la presidenta andaluza que, junto al bloque de barones que gobiernan en comunidades autónomas y otros referentes del sector crítico, considera vital para la recuperación del PSOE la salida de Pedro Sánchez de la dirección. Por este motivo, el PSOE-A se reafirma en sus posiciones y acudirá al Comité Federal del día 1 con toda su artillería. Susana Díaz está tocando a rebato en todas las federaciones críticas para conseguir una mayoría de votos que tumbe ambas propuestas. Fuentes del partido en Andalucía aseguran que cuentan con los apoyos necesarios dentro de ese órgano para impedir la negociación de un gobierno alternativo y la consulta a la militancia, si Sánchez finalmente la plantea, extremo que el PSOE federal ni confirma ni desmiente oficialmente.

¿Votación en el Comité Federal?

El entorno de la presidenta mantiene su hoja de ruta. Según explican, el sector crítico demostraría en esa reunión que cuenta con una mayoría de votos capaz de tumbar al secretario general. Si Pedro Sánchez perdiera una votación en el Comité Federal sufriría una desautorización expresa de su liderazgo que debería acarrear una dimisión. Si aún así el lider socialista se resiste a marcharse, los críticos utilizarían esa mayoría de firmas para convocar otro Comité Federal en el que aprobarían una moción de censura al secretario general y la constitución de una gestora que dirigiera el partido hasta el próximo Congreso Federal. Se abriría así la vía para la proclamación de Susana Díaz como secretaria general sin adversarios.

No obstante, esa estrategia tiene una falla. Ferraz podría evitar que se votara en el Comité Federal la convocatoria de las primarias y del congreso. En manos del aparato está establecer el orden del día, que podría dar cuenta de esa decisión sin contemplar una votación. De hecho, en Ferraz se recuerda que el Congreso Federal ya está formalmente convocado por el Comité Federal del 30 de enero, aunque su fecha de celebración se pospuso por la repetición de elecciones.

Si Sánchez opta por esta guerra sin cuartel, evitando que los críticos voten la convocatoria del Congreso y las primarias previas, prácticamente dejaría desactivado al Comité Federal. Si los críticos recogieran las firmas necesarias para convocar otro, el aparato podría retrasar su celebración hasta después de la consulta a la militancia y la renovación del secretario general. No tendrían margen de maniobra.

La presidenta andaluza tiene fijado el debate sobre su comunidad cuatro días antes de las primarias

Por otro lado, el calendario institucional juega en contra de Susana Díaz. La presidenta de la Junta tiene convocado el Debate sobre el Estado de la Comunidad el 19 de octubre, cuatro días antes de las primarias a las que debería presentarse. Esa coincidencia de fechas le haría inviable defender su gestión en el Parlamento andaluz mientras prácticamente se sitúa en la salida del Gobierno autonómico.

“Primero España, luego el PSOE”

Los motivos que alega el sector crítico para frenar a Sánchez y forzar su salida siguen siendo los mismos. En primer lugar, consideran que el PSOE no se puede dedicar a solucionar sus problemas internos cuando está en riesgo la gobernabilidad del país. Es la tesis de “España primero, después el PSOE” que siempre defiende Susana Díaz. En este sentido, los barones se conjuran para impedir que Pedro Sánchez “cometa una irresponsabilidad más” como abocar a unas terceras elecciones.

Además, la presidenta andaluza mantiene su convicción de que “con 85 escaños no se puede gobernar” y que sería una temeridad intentar formar gobierno con Podemos. En cuanto a la consulta a la militancia, tanto el PSOE-A como otros referentes críticos siguen defendiendo la democracia representativa que ha venido utilizando el partido. “No engañemos más a los ciudadanos”, aseguró el número 2 de Susana Díaz en el PSOE-A, Juan Cornejo, preguntado por la posibilidad de consultar a la militancia sobre la formación de un gobierno alternativo.

García-Page acusa a Sánchez de “criminalizar” a los barones

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, avivó el jueves la polémica interna en las filas socialistas en una entrevista concedida a El Huffington Post en la que reconocía que no habla con Sánchez desde la conversación que tuvieron después de las elecciones del 26 de junio, en ese “juego de confesionario” con los ‘barones’, que, ha dicho, por su parte “no se va a volver a repetir”, porque le “parece absurdo”.

“No tiene sentido que llame a los dirigentes territoriales y luego nos criminalice. Es mejor que hablen ya los militantes, y así no nos hacemos daño unos a otros”, ha afirmado el líder castellano-manchego, que, eso sí, ha explicado que está “dispuesto a hablar con Pedro Sánchez de manera leal y discreta” todas las veces que se lo pida, aunque lleven “meses sin hacerlo”.