Este domingo tienen lugar las elecciones vascas y gallegas. Llevan coincidiendo desde 2009. Ésta es la tercera vez que se celebran el mismo día y pudo no pasar, porque el candidato a la Lendakaritza, Íñigo Urkullu, se la jugó al gallego Alberto Núñez Feijóo, según fuentes del PP gallego. Ambos dirigentes quedaron en pactar la fecha electoral, pero el vasco convocó por sorpresa una rueda de prensa el 29 de julio para anunciar la convocatoria de autonómicas el 25 de septiembre. Tres días después, el 1 de agosto, era Feijóo el que compareció en la sede de la Xunta para explicar que «lo consecuente es que las elecciones gallegas coincidan con las vascas» porque otra cosa , «no sería positivo para Galicia ni para el conjunto de España porque prolongaría la inestabilidad que generan los distintos procesos electorales en España».

Ninguno de los dos presidentes autonómicos quería que el otro se le adelantara

Ambos dirigentes llevaban semanas mirándose por el rabillo del ojo, intentando que el otro no se le adelantara. Cada uno había hecho sus propios cálculos. Feijóo barajaba la fecha del 2 de octubre para, por un lado, cumplir su compromiso de agotar casi por completo la legislatura y dar sensación de estabilidad institucional en Galicia. Pero tampoco quería ir más allá del 2 de octubre para que su campaña no coincidiera con el arranque del juicio oral por la pieza principal de la Gürtel.

Aunque la legislatura no se agotaba hasta el 20, no era cosa de ir de mitin con la imagen en la retina de Francisco Correa, Luis Bárcenas o Álvaro Pérez, «el bigotes» acudiendo a declarar a la Audiencia Nacional.

Tampoco le interesaba al presidente de la Xunta que las vascas se celebraran antes que las gallegas. Primero, porque los malos vaticinios del PP en el País Vasco no constituían una buena carta de presentación con la que enfrentarse después a las urnas.  A ello se unía además la sospecha de que Podemos podía sacar un resultado espectacular y colocar hasta lendakari (ganó en las generales con un 29 por ciento del voto, seguido del PNV con el 25 por ciento), lo que hubiera servido para activar a En Marea.

Cambio del Alderdi Eguna

También tenía Íñigo Urkullu sus motivos para que Galicia no se le adelantara. Al contrario que Feijóo, temía que un buen resultado de los populares gallegos pudiera arrastrar voto a favor de los populares vascos, pero, sobre todo, que si En Marea no salía bien parada desinflaba en buena medida las aspiraciones de Podemos en el País Vasco. En fin, todo un juego de estrategias incluso a costa de cargarse el Alderdi Eguna, Día del partido, que el PNV celebra todos los años el último domingo de septiembre y que este 2016 se ha trasladado al fin de semana siguiente.

La fuentes del PP gallego consultadas por El Independiente explicaron que la idea hubiera sido que ambos presidentes autonómicos «convocaran rueda de prensa al mismo tiempo, cada uno en su respectiva Comunidad, para anunciar la fecha de elecciones, más aún cuando habían convenido que la pactarían». No fue así. Quizá dentro de cuatro años sea el gallego, Feijóo o, probablemente un sucesor, el que se adelante al candidato vasco.