Los comicios en Galicia tienen un impacto directo sobre el escenario político nacional por mucho que los principales actores políticos gallegos quieran circunscribirlo a las fronteras de la Comunidad. Por ejemplo, no deja de resultar llamativo que el líder del PSOE, Pedro Sánchez dedicara todo el viernes, día de cierre de campaña, a las tierras gallegas, olvidándose del País Vasco, batalla que da por perdida. Galicia servirá para evaluar la «salud» electoral de los dos principales partidos, el PP, que debe luchar por conservar su última mayoría absoluta y el PSdG para no verse superado por la izquierda pujante de En Marea. De cómo salgan parados de esta contienda electoral depende el ánimo con que afronten una nueva repetición de elecciones generales, para la que ya se están preparando Moncloa y PP, además del futuro político inmediato de Sánchez.

Mayoría absoluta de Feijóo

«Evitar el exceso de confianza». Esa es la clave con la que los populares afrontan el domingo, sin dar por descontada, en absoluto, la mayoría absoluta que les pronostica el CIS amén de otras muchas encuestas publicadas a posteriori, incluidas las propias. Pero no se fían.  De hecho, el candidato popular, Alberto Núñez Feijóo, asumió el encargo de Rajoy de volver a encabezar la lista a la presidencia de la Xunta con pocas esperanzas de revalidar un respaldo suficiente para gobernar en solitario y, en principio, sin posibles aliados. «Haremos todo el esfuerzo, pero se trata de una excepción. No hay ningún sitio donde se haya conservado la mayoría absoluta», afirman  fuentes de la dirección del PP gallego.

«Estabilidad» ha sido uno de los mensajes más repetidos por el candidato popular a lo largo de estos días de campaña. «Estabilidad frente a un tripartito formado por el PSOE, el BNG y las Mareas que son, a su vez, una amalgama de más de 40 partidos», explican en el entorno de Feijóo, donde no se les escapa que una nueva mayoría absoluta, reforzaría las posibilidades del gallego para suceder a Mariano Rajoy.

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Pacto PP-Ciudadanos

En cambio, perder el gobierno de la Xunta de Galicia constituiría un duro golpe para el PP en general y muy especialmente para su líder, Mariano Rajoy, y, a efectos prácticos, no vaticinaría un buen escenario sobre el que abordar una hipotética repetición de elecciones generales el próximo diciembre.

Y es que, a diferencia de otras consultas autonómicas, no está bien evaluado el efecto Ciudadanos. Si bien la formación de Rivera podría garantizar a los populares un aliado postelectoral, y así se ha ofrecido ya Albert Rivera, se corre el riesgo de que parte de ese voto beneficie, en el reparto de restos, a las fuerzas de izquierdas.

Los distintos sondeos publicados durante la campaña sitúan a la candidata de la formación naranja, la periodista Cristina Losada, al borde de entrar en el Parlamento gallego. Ha habido por parte de Feijóo apelación al voto útil, en el convencimiento de que sólo aunando el voto exorciza el riesgo de un tripartito. «La experiencia de lo que está pasando con el Gobierno de España también nos ayuda», dice un estrecho colaborador del presidente autonómico en relación al bloqueo institucional y al anuncio de Sánchez de intentar formar ejecutivo con Podemos y Ciudadanos o, en su defecto con el apoyo de los independentistas.

Gobierno PSdG-En Marea-BNG

Si Feijóo pierde la mayoría absoluta y no suma con Ciudadanos, si es que entra en el Parlamento gallego, se prevé un tripartito que aúne a PSdG, En Marea (donde se incorpora Podemos) y el BNG. Fue hace cuatro años cuando entró en escena un actor político nuevo dirigido por un político no tan nuevo, el histórico del nacionalismo gallego José Manuel Beirás. La Alternativa Galega de Esquerda (AGE) parece que va a terminar de minar al Bloque, condenado a una representación residual. En Marea lucha ahora por arrebatarle al PSdG el segundo puesto electoral, una auténtica pesadilla para Ferraz.

Valoración y grado de conocimiento de los candidatos a las elecciones gallegas según el CIS de septiembre.

Valoración y grado de conocimiento de los candidatos a las elecciones gallegas según el CIS de septiembre.

La mala gestión de la crisis del PSdG, -con un ex secretario general, Ramón Gómez Besteiro, que tuvo que dimitir tras ser imputado por cuatro delitos de corrupción- no le ponen las cosas fáciles a su candidato, Xoaquín Fernández. Claro que Mareas y Podemos no han podido ocultar sus diferencias internas aunque ahora acudan bajo una aparente unidad, y siglas únicas, a los comicios en una lista que encabeza Luis Villares, y que comparte con el socialista unos escasos niveles de conocimiento público.

El PSdG, según el CIS de septiembre, podría perder dos escaños, pasando de los actuales 18 a 16. La horquilla que da a En Marea, 15-17, supone para Sánchez dar por salvados los muebles o, en su contrario, ser arrojado por su comité federal a los fuegos del infierno. BNG, que ya perdió en 2012 cinco representantes, se quedaría en dos escaños. En todo caso desde el PSOE no quieren dar demasiada credibilidad al barómetro y recuerdan que, por ejemplo en Cataluña «se  habló de una hecatombe y, finalmente, Iceta consiguió 16 diputados. No creemos que haya sorpasso«, aunque no es menos cierto que lo temen.

Se resucitaría el espíritu del «bipartito» PSOE-BNG que gobernó entre 2005-2009 tras perder Manuel Fraga la mayoría absoluta por un escaño. Aquella experiencia de gobierno acabó desembocando en 2009 en un triunfo incontestable de Feijóo (con 38 escaños, justo la mayoría absoluta) que se acrecentó tres años más tarde en 2012, al obtener una ventaja aún más holgada (41 escaños ). Y todo apunta a que el candidato popular volverá a obrar el milagro.