Susana Díaz no quiere primarias exprés. Así lo ha dejado claro este jueves en el Comité Director del PSOE andaluz, donde ha asegurado que el PSOE «no pertenece sólo a los militantes», sino a miles de votantes que se encuentran «desolados y tristes» por la situación política. «Lo que tiene que entender el PSOE es que no es sólo patrimonio de sus militantes, sino de millones de hombres y muejres que nos dan su voto para que hagamos su vida mejor». Por este motivo, el máximo órgano entre congresos del PSOE-A ha aprobado llevar al Comité Federal del sábado una propuesta para que el Congreso Federal del partido se celebre cuando haya un Gobierno constituido en España. Vuelve a señalar así el camino de la abstención en la investidura de Mariano Rajoy.

La presidenta de la Junta de Andalucía quiere evitar el desgaste de su imagen por la crisis del PSOE. Sólo así puede aspirar a sustituir a Pedro Sánchez como secretaria general con el aval de la militancia. Por ese motivo, tras liderar el golpe contra el secretario general, este jueves ha vuelto a presentarse como una mujer de estado.

A la secretaria general del PSOE-A le gusta nadar en la ambigüedad. No aclara si se presentará a las primarias que Ferraz mantiene, pero veladamente se postula. Y utiliza la comparación de su figura con la de otros compañeros, sin mencionar nunca a Pedro Sánchez, para desacreditarlo. Ella «gana elecciones y bien», otros encadenan derrotas; ella es la heredera de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero mientras otros los denostan; ella entronca con el socialismo de base histórico en Andalucía frente a los recién llegados; ella frena a Podemos mientras otros intentan parecerse a los nuevos partidos. Y ella, casi como una figura maternal, «cose» el partido y la sociedad española mientras otros la dividen.

Poderío orgánico

Susana Díaz ha realizado una exhibición de poderío orgánico para reaparecer tras la frustrada rebelión de los críticos en el PSOE. Rodeada de altos cargos de la Junta, el maná de la organización en Andalucía, ha recibido varias ovaciones durante su intervención ante el Comité Director andaluz, el máximo órgano entre congresos. Su discurso no ha sido novedoso y ha insistido en sus tópicos. Se ha presentado como alternativa para «coser las heridas» que ella misma ha contribuido notablemente a crear.

«Hemos querido convocar este comité porque creo que tenemos una gran responsabilidad: somos el PSOE de Andalucía. Un partido muy importante para el PSOE de España, pero también para Andalucía», comenzó Díaz. «Es importante que reflexionemos sobre una situación grave. Si digo crítica, digo la verdad.»

El PSOE no es sólo de sus militantes. También de millones de hombres y mujeres»

«Hay que entender que el PSOE no es sólo de sus militantes. También de millones de hombres y mujeres que tienen ese mismo sentimiento, aunque no tengan el carné del Partido Socialista», dijo horas después de que los restos de la Ejecutiva de Sánchez decidiera mantener el calendario del secretario general para desembocar en un congreso en noviembre en el que se designe nuevo líder del partido con los votos de la militancia.

«Tenemos una cadena de derrotas. Esa cadena de derrotas es a consecuencia de que nos hemos desconectado de la sociedad. Hay gente en el país que nos mira y no nos identifica. Y vamos cosechando derrota tras derrota», abundó. «Hicimos un congreso hace dos años para intentar levantar cabeza. Y no ha sido así. En estos años no hemos mejorado. La gente si no te vota es porque no confía en ti», ha insistido, para subrayar que los fracasos electorales del 20-D y el 26-J, sobre todod en comunidades y ciudades donde suele ganar el PSOE, como Andalucía, son responsabilidad de Sánchez.

«Las ultimas derrotas han sido duras y dolorosas» -ha destacado- «habrá que pensar por qué. Y eso dónde se hace. En un congreso del partido, lógicamente. Un congreso en el que los militantes tienen que votar, porque es un derecho de todos y cada uno de los militantes».

«Ahora toca este país, España, y luego el PSOE. Lo decidimos en abril»

Pero el calendario de Ferraz no le viene bien a Díaz, acostumbrada a manejar los plazos como mujer de aparato en el PSOE de Sevilla, primero, y luego en el de Andalucía. Las primarias exprés convocadas por Sánchez la obligarían a abandonar la Junta de Andalucía, que tiene 31.800 millones de presupuestos y miles de cargos de confianza a su disposición, la base del poder del PSOE en la comunidad. Díaz se resiste a dejar ese poder tremendo y quiere compaginar la Secretaría General del PSOE con la Presidencia de la Junta un año y dos. En ese tiempo, mientras sigue gobernando Rajoy, le haría la oposición desde esa plataforma privilegiada y organizaría su propia sucesión antes de unas nuevas elecciones, en las que ya daría el salto. Por eso insiste en retrasar la convocatoria de primarias.

«Ahora toca este país, España, y luego el PSOE. Lo decidimos en abril. Primero los problemas de los ciudadanos. Y después, un debate en profundidad. No voy a renunciar a que el PSOE vuelva a ser un partido ganador. Lo que estamos pasando es doloroso», prosiguió Díaz en su repaso de la situación. «Yo lo pasé mal la noche del 26 de junio», recordó. «Y todo lo que tenga el PSOE de Andalucía lo va a poner para coser y volver a unir ese partido. Por eso decía que me da igual dónde me ponga mi partido, ya sea en la cabeza y en la cola».

Apelaciones al sentimiento

Díaz apeló al sentimiento -«somos el PSOE andaluz»- para recordar a un partido «sin complejos» que supo formar gobierno en la región sin pactar con el PP ni con Podemos: «No nos desnaturalizamos», sentenció. «No tuvimos complejos. Entiendo que ha habido compañeros que se han cegado por los nuevos partidos que aparecieron en la escena nacional. Y eso nos ha pasado factura. Pero nosotros tenemos un gran patrimonio», dijo antes de reivindicar la memoria de los ex presidentes González y Zapatero, que «han cambiado España, haciéndolo además por el bien de la gente».

«No se pueden hacer análisis simplistas que desemboquen en el enfrentamiento», consideró ante un auditorio entregado. «No quiero que nadie, y esta dirección esté empeñado en ello, hable de bandos. Ni hay bandos ni el PSOE es una banda», dijo. «Nuestra seña de identidad es que todos y cada uno de nosotros tengamos derecho a vivir nuestra vida de manera libre. Me duele que a ese patrimonio de nuestro partido que es nuestro presidente [Felipe González] se le sitúe en la derecha», insistió.