El presidente del Gobierno asturiano, Javier Fernández, ha sido nombrado el presidente de la gestora socialista, que finalmente tendrá carácter permanente, tras la dimisión este sábado del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez después de que su propuesta fuera tumbada en votación en el Comité Federal. Su nombre suena y resuena desde hace días ligado a la enorme crisis por la que pasa el socialismo español y su perfil ha sido el elegido para restañar heridas, para «coser» ese partido histórico que está hecho jirones. Si hay una expresión que le define es la del hombre tranquilo, categoría que le reconocen hasta sus adversarios políticos salvo Podemos, con quien está fuertemente enfrentado en su tierra.

Las dificultades con la formación de Pablo Iglesias comenzaron ya en julio de 2015 en la votación para su investidura como presidente del Principado. Salió adelante con los votos de Izquierda Unida y la abstención de Podemos, que incluso acarició la idea de apoyar a la popular Mercedes Fernández para provocar un empate entre ambos candidatos. Meses más tarde, encalló también la negociación presupuestaria, desbloqueada de nuevo por los populares. Desde entonces la relación es muy mala.

Ya en julio señaló que con 85 escaños «no podemos ser una opción de gobierno»

En el Comité Federal del mes de julio Javier Fernández intervino con unas palabras aún vigentes: «Si hay unas elecciones, estaremos empedrando el camino para una mayoría absoluta del PP», y eso que todavía el primer partido de la oposición no había tomado la actual deriva suicida. Y añadió más: «La brecha que nos separa del PP es alarmante (52 escaños) y cuestiona el hecho de que ahora mismo podamos ser una opción de gobierno».

Sentadas las bases de su posicionamiento crítico contra Pedro Sánchez, tiene la suficiente autoridad moral en el partido como para considerarse su papel de componedor con un perfil de izquierdas intachable, incompatible con la acusación de que quiera entregar el PSOE a Mariano Rajoy, mientras mantiene un pacto de «no agresión» con los populares.

Aunque nunca se oculta en los órganos de debate de Ferraz, no participa del cruce de declaraciones públicas, lo que algunos atribuyen a «falta de carácter». A ello se suma que la federación de Asturias no es monolítica, como no lo es ninguna a excepción de Andalucía.

Mario Jiménez,  portavoz parlamentario en Andalucía, será clave en la gestora

Un total de 10 personas componen la gestora que llevará a corto plazo las riendas del PSOE. Encabezada por Fernández, destaca la presencia del representante de la facción andaluza y portavoz del grupo parlamentario socialista en el Parlamento de Andalucía, Mario Jiménez, que será la cara de Susana Díaz en el nuevo órgano rector. El resto de miembros de la gestora son: Asunción Godoy, José Muñoz, María Dolores Padrón, Ricardo Cortés, María Jesús Serrano, Soraya Vega, Francesc Antich y Francisco Ocón.

Por otro lado, Adriana Lastra, diputada por Asturias y secretaria de política municipal del PSOE, partidaria de Pedro Sánchez, ha calificado de «golpe de Estado» las dimisiones en la ejecutiva del PSOE y defendido que el secretario general socialista debe continuar hasta el Congreso federal. Por ello, asumir la dirección de la gestora podría abrirle a Fernández una brecha aún más profunda en el socialismo asturiano.