Eduardo Madina es el favorito de los críticos para asumir la portavocía del Grupo Parlamentario Socialista de cumplirse los planes de este sector, cosa nada fácil, una vez que Pedro Sánchez y su equipo les acusa de saltarse los estatutos y pretender dar un «golpe de estado» a una dirección elegida democráticamente.

Dada la enorme incógnita que gravita en torno a la reunión del comité federal de mañana  en que no se sabe qué puede ocurrir en esta batalla fratricida, en el entorno del diputado replican que «¿cómo va a ponerle voz a este cristo?», para asegurar a continuación que no ha habido ninguna propuesta para hacerle portavoz en un futuro. No niegan que Madina mantiene una postura crítica de la que en los últimos días ha dejado constancia en un lacónico tuit con motivo de la derrota electoral vasca y gallega, ni tampoco que estaba «contando votos» de cara a la cita de este sábado para testar las posibilidades de éxito de los críticos, pero una cosa es esa «y otra que tenga intención de ejercer de portavoz».

El diputado socialista acudirá al comité federal y votará en contra del calendario de Pedro Sánchez

En una entrevista concecida a la Cadena Ser, el propio Madina ha confirmado que asistirá al comité federal y votará en contra del calendario propuesto por Sánchez. Asegura que «mañana estaremos para resolver una crisis interna» y no cree que ayude un congreso en 20 días. «No resuelve nada y puede enquistar más», ha añadido. Sobre las posibilidades del partido, al igual que los críticos, no ve viable la formación de un gobierno alternativo con 85 escaños, pero entre la abstención y las terceras elecciones cree que «ambas vías son endiabladas, pero hay que discutirlas». Para ello, quiere escuchar las voces de su partido: «Algunos creen que los que tienen más trienios se han convertido, pero yo quiero escucharles», ha dicho en referencia a las críticas que han recibido algunos compañeros por mostrarse a favor de la abstención para favorecer un gobierno del PP. «No conozco a nadie que sea de derechas en este partido», ha agregado. Josep Borrel, que también ha hablado en los micrófonos de la SER, ha insistido en hablar con Podemos porque «muchos de nuestros hijos están ahí».

Eduardo Madina se hizo eco el miércoles del tuit de la eurodiputada Elena Valenciano, también del «bando» de los críticos, cuestionando el cierre físico de la sede a Antonio Pradas, uno de los dimisonarios, ya ex secretario de Política Federal –aunque tampoco está claro–, y  una de las personas del núcleo duro de Susana Díaz.

Madina, que se enfrentó a Sánchez en las primarias de julio de 2014 y perdió con 46.439 papeletas frente a los 62.477 de su oponente, se había dirigido estos días a aquellos dirigentes que le apoyaron en esa consulta a las bases y que se sientan en el comité federal del PSOE, máximo órgano entre congresos. Paradójicamente, entre ellos no estaba la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que optó por Sánchez y posibilitó que saliera vencedor. De hecho, el actual secretario general socialista arrasó en Andalucía, donde se hizo con el 60 por ciento de los sugragios.

Con el tiempo, Madina y Díaz  han ido acercando posturas. Su posición coincidente frente a Sánchez les ha unido en una batalla cruenta que amenaza con romper en dos al partido que ha gobernado durante 22 años. El nombre de Madina ha sido recurrente en el diseño de la rebelión interna como hombre indispensable de la ecuación, aunque, aseguran él «no está en la sala de máquinas». La hoja de ruta de los críticos pasaba por forzar la dimisión de Sánchez, nombrar una gestora, debatir en torno a la abstención para permitir el Gobierno de Mariano Rajoy y, una vez resuelta la gobernabilidad, abordar un congreso federal.

Para ello la idea es poner al frente de la gestora al presidente del ejecutivo asturiano, Javier Fernández, tal y como adelantó El Independiente y a Madina en el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso de los diputados en sustitución de Antonio Hernando. De hecho, Hernando aterrizó en la portavocía en sustitución de Soraya Rodríguez cuando dimitió Alfredo Pérez Rubalcaba.

El calendario propuesto por Sánchez no deja margen de maniobra para la formación de un Gobierno alternativo.

Por otro lado, el calendario propuesto por Pedro Sánchez, con primarias en el PSOE el 23 de octubre y el Congreso Extraordinario Federal para el 12 y 13 de noviembre, no deja margen de maniobra para la formación de Gobierno. Es lo que opinan fuentes de la dirección socialista ante el escenario interno,  con la dimisión en bloque de 17 miembros de la Ejecutiva este miércoles y la evidente división del partido en dos corrientes: los sanchistas, partidarios al secretario general, y los críticos.

La actual Ejecutiva del PSOE, formada por 18 miembros, quiere afrontar esta brecha con moderación y suavizar las diferencias que con toda seguridad saldrán a la luz el sábado, en el Comité Federal, donde acudirán unos y otros y donde se convocará oficialmente las primarias y el Congreso Extraordinario.

«Flexibilidad» de Sánchez

Según ha trascendido, durante la Comisión Ejecutiva de esta mañana, que ha tenido una duración de cuatro horas, la gran parte de los dirigentes ha instado a Sánchez a ser “flexible” con la corriente crítica y a no cerrar posturas, en un intento por no ahondar en las diferencias y tratar de dar algo de solidez a un partido fracturado estos días.

Estas fuentes han negado que se haya establecido ningún tipo de mediador entre la dirección y los críticos, que acudirán el sábado al Comité, y no descartan que los miembros ‘dimitidos’ de la Ejecutiva, que no reconocen como legítima a la actual Ejecutiva, se presenten el sábado. “Nadie ha dicho que no va a venir”, aseguraban estas fuentes.