Junto a la cabeza del original del monumento dedicado al guitarrista Andrés Segovia en Linares (Jaén) y otras obras que ya vieron la luz, Julián Besteiro sigue cumpliendo otra condena: la del olvido. Hace más de un cuarto de siglo que el modelado de la estatua proyectada para honrar la memoria del ideólogo socialista aguarda en el estudio del escultor madrileño Julio López a la espera de que el PSOE retome el encargo y pueda fundirse en bronce.

La idea surgió en septiembre de 1990 como broche a las jornadas que, bajo el título Los intelectuales y la política y organizadas por las fundaciones Sistema y Jaime Vera, se organizaron en Carmona al cumplirse el cincuenta aniversario del fallecimiento de Besteiro en la prisión de esta localidad sevillana y en cuyo antiguo emplazamiento se colocaría el monumento. En aquel ciclo participaron Alfonso Guerra -entonces vicepresidente del Gobierno-, Virgilio Zapatero -ministro de Relaciones con las Cortes de la época-, Jordi Solé Tura y Manuel Tuñón de Lara, entre otros.

Se trataba de una iniciativa impulsada por destacados militantes socialistas, que llegaron a poner en marcha una campaña de captación de fondos para sufragar el coste de la obra antes de firmar el contrato con el escultor Julio López. Corría el año 1991 y el presupuesto se cerró en unos nueve millones de pesetas (unos 54.000 euros), de los que sólo llegaron a pagar una parte.

Julio López consulta el catálogo de una exposición con dibujos realizados antes de proyectar el monumento a Besteiro.

Julio López consulta el catálogo de una exposición con dibujos realizados antes de proyectar el monumento a Besteiro. A. SALVADOR

Después de documentarse durante meses para aproximarse al personaje, el artista hizo un modelado en barro a tamaño natural inspirándose en la última fotografía que un compañero del penal le hizo antes de morir -el fallecimiento tuvo lugar el 27 de septiembre de 1940, hace ahora 76 años- a quien había presidido el PSOE entre 1925 y 1931 y fue presidente de las Cortes durante la Segunda República. La imagen plasma a un Besteiro sentado en una silla de enea sobre un basamento que reproduce el suelo de la antigua cárcel, con las manos apoyadas sobre el regazo y las piernas cruzadas.

«Representa una aceptación muy elegante, de grandioso político que se rinde en una guerra que pierde. Un hombre inteligente que espera que su lucha se reconozca y dejar una huella buena. Yo creo que eso lo he conseguido con esas manos como si estuviera maniatado, pero que simplemente está posando», describe el artista.

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Maqueta de Besteiro, a un tercio del tamaño real, realizada antes de ejecutar el modelo en barro.

Para evitar que se deteriorara el modelo original, el escultor hizo una reproducción en poliéster -de un metro y medio de altura- a la espera de que se retomara el encargo y se pudiera fundir en bronce, último paso antes de completar el trabajo. Pero han pasado más de 25 años y, en este tiempo, tan sólo ha habido un acercamiento del PSOE -en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del partido- para actualizar el presupuesto inicial que no llegó a concretarse.

«Hace mucho tiempo que no sé nada del cliente. Se ha intentado con el PSOE que se retomara y me llegaron a pedir una actualización del presupuesto, pero ha pasado ya tiempo de eso y habría que hacer otro. Yo calculo que la obra se puede terminar por una cantidad de entre 40.000 y 50.000 euros», expone a este periódico Julio López en su estudio de Chamartín.

A la espera de que el monumento a Besteiro vea algún día la luz, el modelo en poliéster se ha mostrado en dos exposiciones. En 1998, la obra formó parte de La realidad paralela, una muestra sobre parte de su obra escultórico y pictórica organizada por Caja de Asturias en Oviedo. Durante el primer trimestre de este año, formó parte de la retrospectiva organizada por la Real Academia de Bellas Artes de Madrid en colaboración con la Fundación Banco Santander bajo el título El camino inverso.

«Como el PSOE, la obra está en ese periodo de salir del atolladero, pero ya es demasiado largo»

«Yo estoy conforme con que haya podido exponer mi idea, pero esa idea tiene su reflejo si llega a su final: que se convierta en un monumento, que lo vea la gente y que exprese la trayectoria histórica de España», reflexiona Julio López, que lanza un mensaje al PSOE: «Se debería recordar que ese hombre se entregó y quiso hacer la paz. A él no se la concedieron, sino la zozobra y la duda y murió atosigado. Eso se debería reivindicar».

¿Representa las vicisitudes de la obra proyectada para honrar la memoria de un símbolo del partido una metáfora de la situación actual que vive el PSOE? El escultor no rehúye la pregunta. «Puede ser. Está en ese periodo extraño de salir de ese atolladero, pero ya es demasiado largo…», bromea.

Mientras trabaja en un relieve de dos metros y medio dedicado al cardenal Cisneros para la iglesia catedralicia de los santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares, Julio López (Madrid, 1930) espera que el modelo en poliéster del monumento a Besteiro pueda salir de su estudio en dirección al taller de Codina Escultura en Paracuellos de Jarama (Madrid) para su fundido en bronce. Entonces habría acabado un viaje iniciado hace más de veinticinco años.