Pablo Iglesias hace de la crisis socialista parte de su argumentario y hurga en la herida abierta en Ferraz. En su intervención antes del Consejo Ciudadano Estatal, que tiene como único punto del día el análisis de la situación política actual, el secretario general de Podemos ha hecho sangre con el PSOE, sin escatimar en calificativos, y ha mostrado abiertamente su objetivo de sacar rédito de las luchas internas en el Partido Socialista.

El candidato de Unidos Podemos ha señalado a su formación como la gran ganadora de la “crisis de régimen de partidos”. A su juicio, la consecuencia fundamental de la última etapa política es que el PSOE, “al ponerse de rodillas ante el PP a través de distintas fórmulas”, ha renunciado a ocupar el espacio simbólico de izquierdas que ocupaba.

El líder de Podemos ha dibujado al PSOE como «el más beneficiado en la culminación del régimen del 78»

“Sabían que si llegaban a un acuerdo de gran coalición con el PP, hacían saltar por los aires ese espacio simbólico de posiciones”, comenzó, “por eso hubo los empujones que hubo y por eso asistimos a un espectáculo bochornoso”, ha continuado, para señalar que la «respuesta a eso es asumir el cambio histórico y el protagonismo».

Iglesias ha dibujado al PSOE como una vieja gloria, apuntando a que fue “el más beneficiado en la culminación del régimen del 78”, y también el que “más va a tener que cambiar o decidir ante lo que definimos como una crisis de régimen”. Con esta ruptura del sistema de partidos, ha defendido el secretario general de Podemos, será su formación la que tome el testigo.

«Es evidente que, si se consuma lo que parece que va a ocurrir, va a ser muy difícil que nadie se crea que el PSOE y Ciudadanos sean la oposición y eso condiciona todos nuestros debates», ha admitido el secretario general de la formación morada. «La resolución política de las tensiones tras el 20-D nos va a colocar en la oposición y tiene muchas implicaciones estratégicas».

Una vez comenzado el Consejo, fuentes de la dirección de Podemos han adelantado algunas de las líneas del debate, donde se han visto las primeras diferencias de diagnóstico. Si bien hay consenso en que la formación morada es la «causa de las contradicciones del PSOE», unos defienden que esa crisis ha aflorado porque les obligaron a posicionarse, al plantear un gobierno de coalición, mientras que «otros creen que hubiera ocurrido lo mismo con la abstención», señalan estas fuentes.

Ataque y diferenciación

“Bochornoso”, “decadente”, “patético”, “desnortado”. Estos fueron algunos de los adjetivos con los que Iglesias ha salpicado su discurso para referirse al PSOE, el mismo partido al que Podemos ofreció un gobierno de coalición; una estrategia marcada desde la dirección que se impuso frente a la corriente -encabezada por Iñigo Errejón- que defendía más flexibilidad con los socialistas.

Pese a que esta decisión les ha alejado de toda opción de Gobierno, Iglesias ha defendido la estrategia adoptada, tal como ya hiciera este viernes, y ha aprovechado ahora para marcar distancias y repasar los últimos movimientos, adoptando el Comité Federal como un punto de comparación.

“La primera tarea tiene que ver con el contraste”, determinó Iglesias. «Vimos imágenes patéticas de un partido, discutiendo quién tenía la legitimidad y con discusiones sobre estatutos”, ha apuntado. “Discutían sobre algo que no es político sino técnico, oportunista, para ver si les convenían unas nuevas elecciones”, añadió.

Tenemos que ser responsable para no jugar el debate en los medios», instó Iglesias

Antes del Consejo, que se celebra a puerta cerrada, Pablo Iglesias ha querido hacer gala del «debate abierto» en el seno de la formación, pero con matices. Instó a que ese debate se llevara a cabo en el escenario social y sindical, pero puso vetos a los medios de comunicación.

«Los adversarios quieren influir y tenemos que ser lo suficientemente responsables para no jugar nuestro debate en los medios», señaló. «Nuestros debates tienen que ser en abierto, pero no podemos aceptar que nos pongan condiciones», continuó, criticando duramente a algunos medios e instando a «cavar las trincheras en la sociedad civil», a través de «nuevos medios de comunicación» y con fuerzas sindicales.

Iglesias aboga por «politizar el dolor» para que «el sufrimiento termine»

Iglesias ha fijado como gran objetivo «empoderar a la militancia». «Si no, corremos el riesgo de convertirnos en una fuerza política de coyuntura», ha advertido. Uno de los medios para lograr este fin es lo que han definido como «politizar el dolor», que implicaría «encontrar una salida política para que el sufrimiento termine».

El dirigente también ha advertido al riesgo de entrar en las instituciones, para lo que ha señalado su apuesta por «estructurar mecanismos de control militantes». «Si no -ha apuntado- podemos convertirnos en estructuras controlados por cargos públicos». En la misma línea expresada por Errejón, Iglesias ha defendido que Podemos debe tener un pie en las instituciones y otro en la calle: «Es importante estar dentro pero no podemos dejar de estar en los lugares de conflicto social», ha reseñado.

Encuentro con Carles Puigdemont

Cataluña ha sido utilizada como estandarte en el Consejo, en el mismo afán por marcar distancias con el resto de partidos existentes, y durante la celebración del Consejo, Podemos ha informado de que su secretario general, Pablo Iglesias, se reúne este lunes con el president Carles Puigdemont en lo que será un «encuentro informal» para «conversar sobre la situación política en España y Catalunya».

Domènech se refiere a la «evidente crisis del sistema autonómico»

Así ha informado la formación en una nota emitida durante la reunión, que esta vez ha tenido un formato atípico. En lugar de acudir los miembros del Consejo Ciudadano Estatal, han estado también presentes diputados y senadores, además de Xavi Domènech, portavoz de En Comú Podem, que ha tenido un protagonismo especial.

Iglesias ha defendido la «valentía» de apostar por la plurinacionalidad y ha apostado por dar «soluciones democráticas», en referencia a una consulta de autodeterminación, antes de agradecerle la presencia a Domènech y darle la palabra. El portavoz catalán insistió en la «evidente crisis del sistema autonómico» e hizo un llamamiento a hacer posible «un espacio político que pueda construir un nuevo país en Cataluña».