Lo hizo el pasado viernes ante varios ministros de su gabinete y lo volvió a hacer ayer por la mañana durante la reunión del comité de dirección de su partido: la abstención del PSOE, fundamental para su investidura, «es muy dificil», en palabras del presidente del Gobierno en funciones. No las tiene todas consigo Mariano Rajoy y por eso la consigna dada ayer al «núcleo duro» popular es ser «muy cautos hasta el día 23» cuando previsiblemente los socialistas celebren su Comité Federal.

Los signos que llegan desde el PP no son muy tranquilizadores. Ni siquiera el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, puede asegurar a Rajoy, con el que parece hablar con más frecuencia de la que trasciende, «que la abstención se acabe imponiendo», según el análisis de la mañana de ayer. No son las únicas dudas que embargan al equipo popular. «No sabemos si va a haber disciplina de voto o no en el Grupo Socialista y la gente de Pedro Sánchez se está moviendo», en definitiva, «estamos preparados para cualquier cosa».

Moncloa y Génova se preparan «para cualquier cosa»

Se impone la consigna de que hay que estar a la espera sin despreciar ninguno de los escenarios. Es cierto que todo apunta a que el primer partido interesado en que no haya nueva consulta ante las urnas es el PSOE. Acosado a su izquierda por Podemos; sin candidato -todos saben en Ferraz y fuera de Ferraz que, salvo milagro, Susana Díaz no abandona, de momento, el Palacio de San Telmo- y con la formación partida en dos no son buenas premisas para ir a elecciones. Pero una cosa es querer y otra poder y el tránsito del «no» a la abstención es un camino lleno de dificultades.

Rajoy, que esperaba desde hace una semana señales claras de que la investidura se desatascará, comienza a impacientarse. El portavoz del PP y vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, reclamó ayer al PSOE que decida en breve para ir a una investidura «cuanto antes». Es obvio que no se va a producir si el Comité Federal que debe tomar una decisión no se reúne hasta el día 22 o 23, lo que obligaría a una investidura agónica, en tiempo de descuento, con ronda con el Rey incluida.

El núcleo duro del PP, preocupado por los movimientos del sector «sanchista»

Casado ha agregado al respecto que si bien no ponen «condiciones ni exigencias para la abstención del PSOE», después del golpe en la mesa que Rajoy dio el pasado jueves, es necesario comenzar a gobernar «cuanto antes, mañana mejor que pasado».

Si la recepción del 12 de octubre del año pasado estuvo marcada por el escenario electoral del 20-D, en esta primará la investidura y la posterior formación de Gobierno. Lo previsible es que acuda el presidente del principado de Asturias y de la gestora socialista, aunque poco podrá añadir a un proceso que solo se dilucidará en la reunión del Comité Federal y para la que la gestora no llevará ninguna propuesta.