“Aznar no usaba gomina, su problema era que se lavaba el pelo con jabón lagarto”. La confidencia proviene de una de las personas de mayor confianza del matrimonio Aznar, un elegante hombre llamado Antonio Cámara –a quien Francisco Correa atribuye su ‘divorcio’ con Génova– que entró en la vida del ex presidente del Gobierno en 1989, tras regresar a Génova de la mano de José Antonio Segurado. La afirmación que encabeza este texto da idea del grado de intimidad que llegaron a tener el entonces líder del PP y él. Por entonces Aznar, muy repeinado, aterrizó en la sede nacional como la nueva promesa del centro-derecha español y unos sondeos que apenas le daban cien escaños para las elecciones generales de ese año, ahondando todavía más el suelo de Manuel Fraga.

No eran muchos los que apostaban por ese joven madrileño, “trasplantado” en Castilla y León donde había conseguido hacerse con la presidencia de la Junta gracias a un pacto con el CDS. Bien es cierto que tenía de “padrinos” a Rodrigo Rato, Francisco Álvarez-Cascos, Federico Trillo y Juan José Lucas, los que se embarcaron en ese famoso viaje a Perbes para convencer al patrón que no nombrara líder del partido a Isabel Tocino, pero Aznar no contaba con muchos aliados en Génova.

Y allí conoció a Antonio Cámara quien ya había trabajado para Alianza Popular desde 1978 a 1984 para regresar cinco años más tarde, en 1989, como miembro del Partido Liberal. Cámara era “eficaz y buena gente” a decir de Miguel Ángel Rodríguez, ex director de comunicación del PP y, más tarde, secretario de Estado para la Comunicación.

‘Nunca tuvo un rol político’

Piloto de aviación comercial e hijo de un reputado arquitecto con estudio en Madrid, de familia, por tanto, acomodada, comenzó a encargarse de la intendencia de los viajes de Aznar. “Nunca tuvo un rol político”, agrega Rodríguez. Con el paso del tiempo no sólo se fue a trabajar a Moncloa con Aznar –como una especie de asistente, director de gabinete para asuntos de organización y secretario personal del ex presidente- sino que acabó formando parte de su círculo estrecho de amigos.

Con la salida de la familia Aznar-Botella de Moncloa en 2004 Cámara acaba trabajando en Special Events . Hasta ahora se creía que había sido el ex jefe del Ejecutivo el que pidió a Correa que le colocase. En cambio, éste, durante su declaración ha dicho que fue Alejandro Agag, el yerno de Aznar quien lo hizo pero ¿de dónde venía la vinculación de Cámara con Aznar?

Cámara introdujo a Agag en el entorno de Aznar como ayudante del presidente

Pues muy sencillo. Cámara recurrió a Agag en 1996 como miembro de las juventudes populares para pedirle que le sugiriera algún nombre de un dirigente de Nuevas Generaciones que pudiera ser ayudante del ya presidente del Gobierno. El resto de la historia es conocida. Agag se propuso a sí mismo y acabó hasta emparentando con Aznar al casarse con la hija de éste, Ana.

Pero el paso de Cámara por Special Events no fue del todo bien. El empleo le duró apenas unos meses y Correa dice que su ruptura laboral con Génova vino, precisamente, por contratar a Cámara y no por su falta de química con Mariano Rajoy, cosa que desde el PP desmienten tajantemente. “Es mentira”, asegura una fuente popular, testigo directo del momento en que Mariano Rajoy dejó de contar con la empresa del cabecilla de la trama Gürtel.

Tras la salida de Special Events le rescató Esperanza Aguirre quien le hizo miembro de la Comisión de Control de Cajamadrid y, por tanto, poseedor de la codiciada tarjeta black por la que está siendo juzgado en el mismo edificio que Correa. Otro apunte, su nombre aparece en las anotaciones contables de la supuesta “caja b” de Don Vito, que le hizo presunta entrega de 90.000 euros.