Una vez despejado el camino para la investidura de Mariano Rajoy, el foco está puesto ahora en la composición del nuevo Gobierno. Aunque es legendario el hermetismo del jefe del Ejecutivo al respecto, eso no evita análisis bastante coincidentes en su entorno respecto a la necesidad de que haga «algún guiño a la oposición» a través de dichos nombramientos, no tanto porque vaya a incluir a algún socialista o persona próxima a Ciudadanos en el organigrama ministerial, como por que no nombre a personas cuestionadas por la oposición o dé un perfil más político que técnico a su nuevo Gabinete.

Si se duda internamente sobre la continuidad del titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, no es tanto porque Rajoy esté a disgusto con su tarea como por el hecho de ser uno de los ministros más criticados por la oposición. De hecho, el pasado martes la Cámara, a iniciativa de la antigua Convergencia y con los votos a favor de PSOE y Ciudadanos, le reprobó bajo la acusación de usar su cargo para perseguir a los adversarios políticos, en concreto, a los independentistas catalanes. Efecto real no tiene ninguno, pero su continuidad en el Ejecutivo sería interpretada poco menos que como una declaración de guerra de Rajoy.

Nadie descarta al cien por cien la permanencia de Fernández Díaz, que puede saltar a Defensa

Sin embargo, nadie es capaz de descartar al cien por cien la permanencia del catalán, que bien podría salir de Interior para dar el salto a otra cartera como Defensa. En todo caso, su jefe de filas le buscaría un acomodo en el Gobierno o en alguna otra responsabilidad.

También ha sido muy controvertido el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, aunque Moncloa le reconoce el haber lidiado con las medidas más impopulares como la subida de impuestos y haber afrontado las críticas de cara, sin esconderse. De hecho, ha interpretado casi con fruición su papel de malo del Gobierno enfrentado al resto de los partidos, a buena parte de las Comunidades Autónomas, muchas de ellas gobernadas por el PP, y a sus propios compañeros de Gabinete.

Hacienda investigó los ingresos de José Manuel García Margallo y de Miguel Arias Cañete de su etapa de eurodiputados. Calificó de «arrogante intelectual» al titular de Exteriores, que le respondió llamándole «ágrafo». Del ex ministro José Manuel Soria dijo que «no se puede estar en el Gobierno y haber operado en paraísos fiscales» y tampoco tuvo empacho en enfrentarse a José María Aznar cuando éste reprochó a Rajoy el incremento impositivo: «No puedo admirar a quien se dedica al bussines y da lecciones desde fuera».

Se apuesta por la incorporación de «algún peso pesado, con perfil político, y buena interlocución con PSOE, Ciudadanos o PNV»

A pesar de su enfrentamiento, también, con el titular de Economía, Luis de Guindos, y de la mala relación de sus respectivos equipos -«se llevan fatal», dicen en Presidencia- «lo cierto es que ha sido un tándem que ha funcionado muy bien», subrayan las mismas fuentes consultadas por El Independiente.

Si Rajoy, al que le cuesta horrores hacer equipos, se decidiera por la continuidad de los más cuestionados, podría intentar dar una imagen «conciliadora» con la oposición a través de la incorporación en el Consejo de Ministros «de uno o dos pesos políticos, de personas con autoridad encargadas de engrasar las relaciones con el PSOE, Ciudadanos o el PNV, capaces de construir acuerdos, que los otros les reconozcan como interlocutores», explican, en este caso fuentes de la dirección del partido. Ya mantiene la vicepresidenta del Gobierno , Soraya Sáenz de Santamaría, buena relación con otras formaciones políticas y nadie duda de que seguirá al frente de su responsabilidad esta legislatura. Otra cosa es que se refuerce el perfil político del Gobierno, o que haya un replanteamiento de competencias para repartir más juego, como la labor de la portavocía del Ejecutivo.

Tres «huecos» y alguna vacante más dejan a Rajoy margen de maniobra

Los tres «huecos» que hay ahora en el Gabinete ministerial, más los que como Margallo o Pedro Morenés parecía que no querían continuar -aunque ahora se lo están pensando dada la proximidad de la formación de Gobierno-, dejan cierto margen de maniobra a Rajoy, que tiene previsto incorporar también a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Sanidad, Fomento e Industria no tienen ministro. Podría mover a alguno de los actuales a esas competencias para despejar, por ejemplo, Justicia, todo ello sin olvidar que puede rescatar carteras como Administraciones Públicas o dar un perfil propio al Ministerio de la Presidencia.

En definitiva, transmitir algún signo evidente de que ha entendido que «cuando no se tiene la mayoría absoluta y se depende de la geometría variable, no está de más hacer algún guiño a la oposición vía formación de Gobierno», afirma un miembro del entorno presidencial.