Aunque por no haber no hay ni una investidura garantizada, Moncloa y PP ya son un hervidero de conjeturas sobre quiénes serán llamados a conformar el nuevo gobierno de Mariano Rajoy. Si de algo presume el inquilino de la Moncloa es de previsibilidad, de ser una persona ajena a estridencias y originalidades, renuente a los cambios, por lo que su entorno coincide en pronunciar prácticamente los mismos nombres, aquellos que están en el radar del líder popular, a los que tocaría dar el salto de la segunda a la primera línea.

El primer nombre en surgir es el de su director de gabinete y responsable de las dos últimas campañas electorales, la del 20-D y 26-J. Se trata de Jorge Moragas. Este diplomático catalán, discreto, apegado al jefe, comenzó su carrera profesional en tiempos de Felipe González como miembro del equipo de Protocolo de Moncloa. Permaneció con la llegada de José María Aznar, que le nombró director de gabinete del Secretario General de Presidencia del Gobierno, Javier Zarzalejos. Responsable durante años de las relaciones internacionales de PP y FAES, siguió a bordo del barco popular junto a Rajoy cuando parecía que éste se iba a pique en 2008.

A Moragas «le ha llegado la hora de ser ministro»

«Le ha llegado la hora de ser ministro», defienden en Moncloa, aunque eso sea a costa de apartarle de un puesto tan sensible como el de director de gabinete. Esta vacante, de producirse, «es a la medida de la actual secretaria de Estado para la Comunicación, Carmen Martínez Castro», de fidelidad contrastada al inquilino de la Moncloa. Decir Moragas es decir Ministerio de Asuntos Exteriores, coinciden las distintas fuentes consultadas. Eso pasaría por descabalgar a José Manuel García-Margallo, amigo íntimo de Rajoy, «cabecilla» del G-8, muy crítico con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y a quienes muchos ven en un nuevo papel de asesor aúlico del jefe sin cartera.

José Luis Ayllón.

José Luis Ayllón. EP

Precisamente, dos de los otros tres «ministrables» más citados forman parte del entorno más directo de la vicepresidenta. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, «sería un ministro como la copa de un pino. Tiene formación, carácter y liderazgo», dice de él un colaborador. ¿Su handicap? «Que Rajoy le crea imprescindible en su actual cometido habida cuenta de que vamos a una legislatura en la que habrá que tejer todo tipo de acuerdos con la oposición». Justicia o Administraciones Públicas -en un recuperado ministerio desgajado de Hacienda- son las carteras más acordes con su persona, muy alejado de un perfil económico.

Álvaro Nadal tiene un competidor directo en su hermano Alberto

No es lo que le pasa a Álvaro Nadal, responsable de la Oficina Económica del Gobierno.  Nadie le concibe en algo que no tenga que ver con éste área. Sus posibilidades de dar el salto al gabinete ministerial son directamente proporcionales a la salida de Luis de Guindos o de Cristóbal Montoro.  El titular de Economía ha coqueteado no pocas veces con su deseo de abandonar el Gobierno en cuanto echase a andar la nueva legislatura. En cambio, su posición interna ha ido fluctuando y lo mismo se ha hablado de él como vicepresidente económico o futurible defenestrado por proponer a José Manuel Soria para una presidencia ejecutiva del Banco Mundial.  Montoro, en cambio, no oculta su deseo de seguir, lo que obligaría a Rajoy a hacer complicados equilibrios.

Javier Maroto

Javier Maroto.

Claro que a Nadal podría contentársele con Industria y Energía o Fomento, pero en este caso puede tener un competidor muy duro, su hermano Alberto. Gemelos, primero y segundo, respectivamente, de su promoción en la oposición a economistas del Estado, Alberto Nadal es secretario de Estado de Energía y sopesó aspirar al mismo puesto de director ejecutivo del Banco Mundial que Soria. Se dice de él que quiere ser ministro de Energía y Cambio Climático, cartera que ahora mismo no existe de forma autónoma.

Maíllo se perfila como secretario general del PP en sustitución de Cospedal, posible ministra del Interior

«A Álvaro le veo de ministro. Ya ha llegado la hora de exponerle mediáticamente, cosa que antes no se tenía tan claro. En cambio, Alberto tiene menos ambición», objeta uno de los interlocutores de El Independiente. Es el mismo que se pregunta si no llegará a ministro alguno de los vicesecretarios populares como Javier Maroto para una cartera de marcado signo social. Respecto a Fernando Martínez Maíllo, vicesecretario de Organización y, de facto, «número tres» del PP, tanto en Moncloa como en Génova coinciden en señalarle como el nuevo secretario general del partido, en sustitución de María Dolores de Cospedal.

La también líder del PP castellano-manchego aparece como la apuesta más segura de Rajoy para el Ministerio del Interior, en sustitución de Jorge Fernández Díaz, con signos de desgaste evidentes. Acaso le espere una buena embajada. Este Ministerio tiene la particularidad de que «por su propia naturaleza, no interactúa con el resto del Gobierno» lo que le hace depender de forma más directa de Rajoy que de Sáenz de Santamaría habida cuenta de la relación francamente mejorable que mantienen ambas.

Báñez, Catalá, Tejerina y Méndez Vigo tienen papeletas para seguir, más dudoso es el caso del «soldado desconocido», Pedro Morenés

Sólida en su posición está la ministra de Empleo, Fátima Báñez. El biministro Rafael Catalá, de Justicia y Fomento, parece también llamado a continuar por un Rajoy al que le cuesta horrores hacer nombramientos de personal. Otro tanto cabría decir de la titular de Agricultura, Isabel García Tejerina, si no acaban complicándosele las cosas con el escándalo de Acuamed, y de Íñigo Méndez Vigo en Educación, considerado una de las revelaciones del Gobierno. El «soldado desconocido», como jocosamente han bautizado sus propios compañeros de Consejo de Ministros al titular de Defensa, Pedro Morenés, parece que ya está de salida.

En cambio, el regreso de Alfonso Alonso es más complicado. Aunque nadie duda de su capacidad política y comunicativa, el alavés, que fue candidato a la Lendakaritza en las elecciones vascas del 25-S, «tiene que reconstruir allí el partido».

Comisión de secretarios y subsecretarios

La comisión de secretarios y subsecretarios, con los que la vicepresidenta prepara todas la semanas la reunión del Consejo de Ministros, es una «cantera» de la que Rajoy puede tirar para los nuevos nombramientos. Ahí surge el nombre de otro «ministrable», Jaime Pérez Renovales. Renovales, director de gabinete de Rodrigo Rato en Economía, subsecretario de Presidencia con Sáenz de Santamaría, «padre» de la Cora (Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas) es ahora secretario del Consejo de Administración del Banco de Santander. No sería la primera vez que deja su actividad privada para volver a la Administración.

De resultar investido a finales de mes, Rajoy no tardará en anunciar su gobierno para que la legislatura eche, de verdad, a andar.