Los socialistas catalanes no se apearán del «no a Rajoy», pero ahora buscan la manera de evitar que esa posición, contraria al acuerdo adoptado ayer por el Comité Federal del PSOE, desemboque en una ruptura con el socialismo español que quieren evitar a toda costa. Así lo han señalado hoy tanto el primer secretario del partido, Miquel Iceta, como la secretaria de organización, Assumpta Escarp, tras la reunión de la Ejecutiva del partido en la que se ha acordado mantener el programa fijado, esto es, convocar una reunión extraordinaria del Consell Nacional que ratifique el voto contra la investidura y trasladar después esa decisión a los siete diputados del PSC en el Congreso, con los que la dirección del PSC se reunirá inmediatamente después.

Escarp ha reconocido que «hoy es un día muy triste» por el divorcio entre PSC y PSOE respecto a la investidura de Rajoy, pero ha insistido en que «queremos seguir caminando juntos». En este contexto, ha asegurado que la prioridad de su partido es mantener en vigor el protocolo de relaciones del 78, pero ha recogido la posibilidad, señalada por Iceta, de seguir el ejemplo de la relación que mantienen los democristianos alemanes, con un grupo parlamentario integrado por dos formaciones la CDU y la CSU.

Escarp ha lamentado que el socialismo español no comprenda la especial situación de Cataluña

Ambos partidos son soberanos y un comité de enlace coordina su actuación política, pero sin presencia de los bávaros en los órganos de dirección de la CDU, como sucede con el PSC y el PSOE. El reparto geográfico es similar al de PSC y PSOE, puesto que en las elecciones regionales bávaras el cartel electoral es el de la CSU, que mantiene la exclusividad de la democracia cristiana en este lander, donde además es la fuerza mayoritaria, mientras la CDU es la marca de la derecha conservadora en los 15 landers restantes. Sin embargo, mientras los acuerdos de PSC y PSOE marcan que los socialistas catalanes deben tener representación en la Ejecutiva del PSOE, y que esos representantes son designados por el propio PSC, en el caso de los dos partidos alemanes no hay fusión orgánica sino un comité de enlace entre ambas formaciones.

Escarp ha lamentado que el socialismo español no comprenda la especial situación que se vive en Cataluña, y que a su juicio justifica la postura del PSC, aunque recuerda que en el Comité Federal «se alzaron voces que lo comprendían». Respecto a las advertencias de dirigentes como Emiliano García Page, quien hoy ha señalado de nuevo que un eventual «no» del PSC «tendrá consecuencias», ha afirmado que los socialistas catalanes «asumiremos las responsabilidades que se deriven de nuestra decisión».

La dirigente socialista no ha descartado ninguna opción, pero tampoco ocultaba su escepticismo ante la posibilidad de negociar una abstención técnica que rebaje la fractura en defensores y detractores de la investidura. «El diálogo no se romperá en ningún momento» ha asegurado, pero no se ha producido ningún avance en este sentido.