Miles de personas han llenado el centro de Madrid para protestar contra la «investidura ilegítima» de Mariano Rajoy este sábado. Unas 4.000 según la policía, probablemente algunas miles más según estimaciones de este medio, han desfilado por el Paseo del Prado y la calle de Alcalá hasta la Puerta del Sol entre grandes medidas de seguridad. Los cánticos contra el PSOE han sonado con fuerza, al igual que los insultos a algunos de los diputados que enfilaban el camino del Congreso.

Se registraron, según testigos presenciales, lanzamientos de objetos a la salida de los parlamentarios -latas de refresco, monedas e incluso un bote de pintura contra Begoña Villacís-, que contrastaron con los vítores a los representantes de Podemos en el Hemiciclo al grito de «Sí nos representan». Por Twitter pueden verse vídeos e imágenes de casi todos estos altercados.

Al disolverse la marcha inicial, que terminaba en la madrileña Puerta del Sol, varias personas se agolparon en las vallas protectoras colocadas por la Policía alrededor de los accesos al Congreso de los Diputados. Lejos de la protesta similar de hace cuatro años y dos meses -que terminó en una batalla campal con una treintena de heridos-, la tarde del sábado tuvo un guión más tranquilo. Terminada la investidura, varios diputados fueron increpados e insultados («mentirosos», «sinvergüenzas», «hijos de puta») por algunos manifestantes, fundamentalmente los que votaron a favor o se han abstenido. Albert Rivera ha apuntado que los que increpan son «partidarios de Unidos Podemos».

Algunos políticos y periodistas fueron escoltados por la calle de Jovellanos ya que varios asistentes a Rodea el Congreso les gritaron «mentirosos» y otras lindezas. Igual de escoltados desfilaron unos pocos manifestantes de extrema derecha por la Calle Príncipe. «Os vais a tener que quedar aquí», les dijo un agente para evitar supuestamente altercados.

Se cantó con fuerza el lema ‘no es no’ que popularizó Pedro Sánchez

Insultos aparte, gran parte de la manifestación transcurrió con normalidad. El grito más coreado fue, de lejos, PSOE, PP, la misma mierda es, seguido de los ya habituales Que no nos representan y Sí Se Puede. Pero se cantó con fuerza el lema que popularizó Pedro Sánchez, «no es no». Ha habido cierto ambiente festivo, favorecido por la fenomenal temperatura que estos días vive la capital.

A diferencia de las protestas post 15-M, marcadas por los altercados entre policías y manifestantes, la presencia de más gente adulta que en anteriores manifestaciones era palpable. La secuela de Rodea el Congreso llega tras un bienio sin movilizaciones de calado, como sí las hubo en el periodo caliente de 2011-2014 (desde la irrupción de Podemos en mayo de 2014). Mucho cartel, batucadas, alguna tricolor, pancartas con caras de los socialistas Antonio Hernando o Javier Fernández acompañados del adjetivo Traidor en letras grandes y mucha presencia de dirigentes de Podemos y, sobre todo, de IU. Pasadas las cinco y media de la tarde Alberto Garzón se ha acercado a saludar a algunos de los asistentes en una esquina del recinto.

El saludo de Garzón, Cañamero y Monedero

Antes, Garzón había caminado un rato con los manifestantes, al igual que Diego Cañamero, Rafael Mayoral, Juan Carlos Monedero o Sergio Pascual, todos ellos diputados de Unidos Podemos -excepto Monedero-. Distintos colectivos se personaron en el centro de Madrid. Los convocantes de hecho eran muy cercanos a Unidos Podemos, como Izquierda Castellana.

La Policía ha sido increpada en diferentes momentos («menos policía, más educación»), pero la situación en ningún momento ha degenerado, si bien varios grupúsculos de radicales han permanecido en los lugares de protesta. Hasta las 21 horas, ningún objeto ha volado hacia los efectivos policiales durante los instantes de tensión. Ha habido ratos en los que los antidisturbios se han pertrechado con escudos y porras, pero no han cargado.

Un agente de policía durante la manifestación de Rodea el Congreso.

Un agente de policía durante la manifestación de Rodea el Congreso. EUROPA PRESS

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, desdeñó la convocatoria al terminar la investidura y cifró la participación en «3.000 personas». Unos reducían al mínimo la asistencia y otros la sobrevaloraban, como ha hecho Ramón Walsh, portavoz de la Coordinadora 25S: «La manifestación ha sido un éxito, pensamos que no es una exageración decir que ha habido mas de 100.000 personas». Hacia las 20.30 Sol, el lugar que simboliza el embrión de Podemos, se ha ido despejando. A esas horas el mambo estaba ya en las inmediaciones del Congreso, a tres minutos a pie de la plaza.