Quince de enero de 2014. Emilio Botín, presidente del Banco Santander, acude al Palacio de San Telmo de Sevilla, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. En la cartera lleva un convenio marco de colaboración para impulsar el empleo juvenil y la investigación sanitaria en Andalucía, y la posibilidad de suscribir una operación de crédito a corto plazo por valor de 500 millones de euros para atender los gastos de tesorería de la asfixiada administración autonómica.

Sólo cuatro meses antes, Susana Díaz había tomado posesión como presidenta de la Junta tras la renuncia de José Antonio Griñán por el caso ERE. Acto seguido, el equipo de Díaz puso en marcha una operación de márketing con dos objetivos: paliar la imagen de apparatchik y killer del partido que la persigue desde sus tiempos en Juventudes Socialistas, construyendo otra institucional de mujer de Estado, y contactar con los grandes poderes fácticos del país de cara a su hoja de ruta, que tiene como objetivo ser la primera mujer inquilina de La Moncloa.

A los cuatro meses de su nombramiento, Díaz buscó a los grandes empresarios

La visita de Botín fue la primera de siete fotografías históricas de la presidenta con los principales empresarios de este país, los grandes nombres del Ibex-35, a los que Podemos y Pedro Sánchez ahora responsabilizan de impedir «un entendimiento de las izquierdas».

Tras su doble dimisión, el ex líder del PSOE acusa al poder financiero y a grandes grupos mediáticos de boicotear la formación de un Gobierno alternativo al de Mariano Rajoy. Mientras Sánchez se enfrenta a esos sectores, Susana Díaz mantiene una excelente relación con ellos. Tal es la confianza del Ibex en la presidenta andaluza, que los grandes empresarios le pidieron que mediara en el conflicto catalán antes de su visita al entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, en febrero de 2014.

La presidenta presume de sintonía con la Corona y los grupos de comunicación

Esa cuidada relación con el poder financiero se completó con una especial sintonía con el entonces Rey Don Juan Carlos que la presidenta andaluza ha intentado extender a su sucesor, Felipe VI, quien incluso ha visitado San Telmo de forma privada en uno de sus viajes a Sevilla. Fue en marzo de 2014, cuando el entonces Príncipe almorzó con Susana Díaz en el Palacio de San Telmo, tras la inauguración del I Congreso Internacional de Viveros de Empresas. Antes de su visita, la presidenta había acudido al Palacio de la Zarzuela dos veces en sólo seis meses.

Para cerrar sus conexiones con las altas esferas del país, Susana Díaz ha establecido un contacto fluido con los presidentes de los grandes grupos de comunicación, a los que se dirige directamente, pasando por encima de los directores de los principales rotativos y emisoras nacionales, cuando quiere quejarse por el tratamiento de las informaciones sobre su persona.

Además, durante sus frecuentes visitas a Madrid, con agenda secreta, la presidenta almuerza y cena con destacados directores de medios y periodistas para ganarse su confianza y respaldo.

Un gran apoyo frente a Sánchez

Esa sintonía con el establishment nacional es la principal baza de Susana Díaz, junto a su poder orgánico como secretaria del PSOE-A, a la hora de convertirse en la nueva lideresa del partido. Su entorno insiste en que la guerra que ha declarado Pedro Sánchez, apelando a la militancia, no servirá de nada frente al apoyo incondicional de los poderes fácticos con los que cuenta Díaz para ser la única candidata en el próximo Congreso Federal del PSOE.

Tras Botín, pasaron por San Telmo el presidente del BBVA, Francisco González; el de CaixaBank, Isidro Fainé; el de Endesa, Borja Prado; el de Telefónica, César Alierta; el de Vodafone, Francisco Román; la familia de Amancio Ortega y finalmente Ana Patricia Botín, que elegía San Telmo para su primera aparición pública tras tomar el timón del Santander. Aunque se anunció, no se llegó a firmar otro convenio con Iberdrola para fomentar la energía azul.

Ana Patricia Botín recogió así el testigo de su padre, que dio su ayuda a Susana Díaz “cada vez que se lo pidió”, como agradeció públicamente la propia presidenta tras el fallecimiento del presidente del Santander.

El papel de Cajasol

Especialmente significativa también es la relación que mantiene con CaixaBank, dado el poder que ostenta en la comunidad uno de los socialistas del círculo de confianza de la presidenta, Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol. A Pulido se le señala como intermediario entre Susana Díaz y los grandes empresarios, hasta el punto de situar los almuerzos de la presidenta con las grandes firmas del Ibex-35 en un ático de lujo de la capital que está a su diposición. Desde la Junta de Andalucía lo niegan.

La Fundación Cajasol maneja un presupuesto de 20 millones de euros anuales en Andalucía que riegan todo tipo de colectivos sociales y medios de comunicación, por lo que la figura de Pulido es intocable en la comunidad. Además, actos como la celebración de conferencias organizadas por la Fundación concluyen con cenas de limitada asistencia donde se tejen esas relaciones. La colaboración de Pulido con Díaz se remonta a cuando ambos luchaban, en el mismo bando, por hacerse con el control del PSOE de Sevilla.

Con Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, Susana Díaz firmó un convenio el 24 de febrero de 2014. La entidad anunció una inyección de 2.000 millones de euros para financiar a pymes y autónomos y se comprometía a la inversión de la Obra Social hasta los 50,3 millones de euros, primando los programas de acción social y el impulso del empleo juvenil.

Endesa y Telefónica

Días antes, el 13 de febrero, Susana Díaz suscribió otro acuerdo con el presidente de Endesa, Borja Prado, para promover acciones conjuntas en el sector energético de Andalucía, así como la inversión de hasta 15 millones de euros en becas para jóvenes andaluces.

Por su parte, con el presidente de Telefónica, César Alierta, citado como Pedro Sánchez como uno de los poderes fácticos que impidió su Gobierno alternativo, Díaz acordó impulsar el emprendimiento basado en la innovación en Andalucía, a través de la inversión de 8,9 millones de euros para crear empleo tecnológico y otras 1.000 becas de formación.

Del sector de comunicaciones también se reunió con Francisco Román, presidente de Vodafone España, que anunció la inversión de 243 millones para acelerar en cinco años la implantación del sistema 4G, dando cobertura a seis millones de andaluces residentes en 152 municipios con más de 10.000 habitantes. El acuerdo incluía medidas de impulso a la creación de tejido empresarial tecnológico y proyectos educativos.

Amancio Ortega ha donado 40 millones para renovar material sanitario

La ronda de visitas del Ibex-35 a San Telmo la cerraba en mayo de 2016 la presidenta de la Fundación Amancio Ortega, Flora Pérez, y su hija, Marta Ortega. Ambas dejaron en Sevilla 40 millones de euros para renovar los equipos de radioterapia de los hospitales andaluces. La Fundación Amancio Ortega, el empresario gallego propietario de Inditex, facilita así la compra de 25 aceleradores lineales de radioterapia de última generación para renovar los equipos de tratamiento de cáncer en los hospitales del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

La Fundación, dedicada desde 2001 a proyectos sociales, sobre todo en educación e infancia, aceptó la propuesta de la Consejería de Salud andaluza para desarrollar su Plan Integral en Oncología dentro del apartado de colaboraciones con otras instituciones. Con su firma, el SAS intenta solucionar el problema de la obsolescencia de sus equipos para tratar el cáncer.