Las primarias para renovar el liderazgo de Podemos en la Comunidad de Madrid han dado un vuelco en las últimas semanas con el caso Espinar y la irrupción en campaña de uno de los ideólogos del partido, Juan Carlos Monedero, y el cierre de la votación final ha traído consigo otro elemento de incertidumbre: el tremendo aumento de participación. El número de votantes ha crecido más  de un 130% respecto a la primera fase del proceso, donde se eligieron los documentos. En esta ocasión, han votado 27.223 personas respecto a los 11.701 que lo hicieron hace tres semanas, donde Adelante Podemos, la candidatura liderada por Rita Maestre, ganó ampliamente.

Esta cifra supone el 35,6% de los inscritos totales del partido morado en la Comunidad de Madrid, y el 54% de los activos, compuesto por aquellos inscritos que accedieron a su perfil en la página web en los 365 días anteriores al cierre del censo, el 5 de septiembre, fecha en que se anunciaron las primarias.

El repunte en la participación ha desbaratado las expectativas de unos y de otros respecto al resultado final, que se dará a conocer en la tarde del viernes. La influencia de este factor es todavía imprevisible y no hace sino ahondar en la incertidumbre sobre quién liderará Podemos Madrid, en una batalla simbólica que en buena medida determinará el futuro del partido a nivel nacional.

Si gana Juntas Podemos, el proyecto encabezado por Ramón Espinar, en el que se unieron pablistas y anticapitalistas, todo apunta a que la dirección de Podemos convocará la  Asamblea Estatal, el llamado Vistalegre II, el máximo órgano del partido, en un corto plazo de tiempo. De esta forma, los oficialistas de Pablo Iglesias podrían defender sus tesis con una victoria moral a sus espaldas, destacan fuentes de organización. En el caso de que se haga con la victoria Adelante Podemos, la candidatura de Rita Maestre y considerada errejonista, es probable que este cónclave se dilate en el tiempo.

En Adelante Podemos creían en un principio que la alta participación podría jugar a su favor, puesto que Maestre y Tania Sánchez -otra de las cabezas visibles de la candidatura- son perfiles mediáticos y en su discurso han apelado a la movilización de quienes no se habían movilizado hasta ahora. Sin embargo, la última sucesión de acontecimientos, con la publicación de la compraventa de un piso protegido por parte del cabeza de lista de Juntas Podemos, podría dar un vuelco a este razonamiento.

La candidatura de Espinar ha atribuido la publicación de estas informaciones a una «campaña mediática» contra él puesto que, como el mismo Espinar reconoció, habrían «pisado callos a los poderosos». Este discurso fue también adoptado por miembros de la dirección del partido, como Irene Montero, el propio Pablo Iglesias, o el ex dirigente Juan Carlos Monedero, que entró de pleno en campaña por Juntas Podemos y ensalzó la figura de Espinar como el equivalente a nivel autonómico de lo que representa Iglesias a nivel estatal. Sólo Iñigo Errejón ha descartado esta teoría y ha defendido que todos los miembros de Podemos han sido escrutados por igual.

Sin embargo, la tesis sostenida por el oficialismo ha sido ampliamente difundida desde la primera línea del partido y podría haber calado entre los inscritos, dando un vuelco a las previsiones iniciales y beneficiando a la candidatura oficialista. Situar a Espinar como objeto de los ataques de estos «poderes» -un discurso que ha sido visto por los errejonistas como un intento de «victimización» de Espinar por sacar réditos electorales-podría dar efectivamente sus frutos, provocando un giro en el sentido de los resultados; si en un primer momento la alta movilización podría beneficiar a Rita Maestre, ahora no está tan claro. La posibilidad de que los  inscritos voten ‘a la contra’ -contra una serie de «poderes económicos» o de medios de comunicación- podría fortalecer las aspiraciones de Espinar para situarse en el cargo; un extremo que no ha sido defendido abiertamente por la dirección, pero sí ayudado por el argumentario que han desprendido. Integrantes de la candidatura de Juntas Podemos reconocen que el aumento de participación se debe, efectivamente, a una movilización causada por el caso Espinar, aunque creen que el mayor número de votantes no favorecerá especialmente a ninguna candidatura. Afirman, por el contrario, que beneficiará «a todos por igual».