Las primarias de Podemos en la Comunidad de Madrid traen estos días a primera plana las diferencias entre las corrientes de Podemos –los considerados afines a Íñigo Errejón, y los oficialistas de Pablo Iglesias- en la batalla más simbólica que se ha producido en la formación desde su nacimiento y cuyo resultado condiciona en buena medida el futuro de partido a nivel estatal en unas votaciones que terminan este miércoles.

Iglesias hacía alusión a dos votaciones anteriores sobre el futuro de Podemos

Es por ello que algunos miembros de la dirección de Podemos, como Irene Montero o el propio Iglesias, han lanzado este fin de semana mensajes en los que, si bien no pedían el voto directamente para la candidatura de Ramón Espinar, próximo a Iglesias, sí han sido vistos como un intento de influir en las primarias por parte de la candidatura rival, Adelante Podemos, ganadora de la primera fase de votaciones y liderada por la errejonista Rita Maestre. El secretario general, además, ha levantado ampollas con uno de sus mensajes, en el que hacía alusión a dos votaciones anteriores sobre el futuro de Podemos; en ambas resultó ganadora la tesis mantenida por el oficialismo, por lo que estas referencias han sido mal recibidas por Adelante Podemos.

Fue el sábado por la noche cuando comenzó esta guerra de tuits, en la que Irene Montero hizo referencia a «un Podemos que resiste», que «incomoda» y que «no se domestica». Una referencia que si bien no cita directamente a Espinar, está muy relacionada con la atribución de un partido «duro» y uno blando. Esta división ha sido avivada por el último episodio «mediático» contra él y su candidatura, después de que saliese a la luz la operación de compraventa de una vivienda protegida que llevó a cabo, por la que ganó 35.000 euros en nueve meses.

Espinar defendió entonces que «ciertos poderes» no querían verle a él como secretario general de Podemos a la Comunidad de Madrid y esta tesis fue la sostenida por el propio secretario general, Pablo Iglesias, y los considerados oficialistas, que llegaron a asegurar que «hay un podemos que no gusta», haciendo una distinción entre una facción temida y otra más transigente con los establecido, y generando malestar en la candidatura errejonista. La defensa de Espinar por parte de la dirección fue vista como una injerencia por parte del partido a nivel estatal, y desde Adelante Podemos defendieron que el proceso autonómico se llevara a cabo “sin tutelas” en este sentido.

Fuentes de la candidatura de Maestre reconocían que el caso Espinar podría favorecerle en primarias

Fuentes de la candidatura de Maestre reconocían también que el caso Espinar había sido aprovechado por algunos dirigentes para posicionarse a su favor y reconocían que podría decantar la balanza y favorecerle en el proceso de primarias. Un punto que el propio senador reconoció este sábado, cuando afirmó que el escándalo podría traerle “cierto efecto de apoyo” de cara a las votaciones. Después del cruce de acusaciones, la referencia a “un Podemos”, y no al partido de forma genérica, vuelve a generar suspicacias.

Más explítico aún fue el mensaje de Pablo Iglesias en el que pedía la votación en las primarias de Madrid y hacía gala de otras dos importantes votaciones: en las que los inscritos decidieron si apoyaban o no el pacto de PSOE y Ciudadanos, y en el que se votaba la entrada de IU en la coalición Unidos Podemos. Ambas disputas tuvieron un punto en común: el sector afín a Iglesias, y el propio secretario general, apostaron e hicieron campaña por el caballo ganador.

Estas referencias han causado malestar en el sector errejonista -al que se adscribe Adelante Podemos-, un sector que abogaba por las propuestas que finalmente no resultaron elegidas y que ahora ven cómo, en esta ocasión y pese a tratarse de un proceso autonómico, la dirección de Podemos vuelve a mediar para hacerse con otro éxito que pueda reforzarles de cara a Vistalegre II, que está prevista para 2017 y donde, en caso de que su apuesta ganadora se haga con la secretaría madrileña, el sector oficialista tendrá más margen de maniobra para posicionar a los suyos en el Consejo Ciudadano.

La diferencia de este proceso por Madrid frente a otras primarias a nivel autonómico está en que se trata de una batalla moral, la mayor de la formación desde su nacimiento, y una victoria del sector considerado errejonista podría marcar la hoja de ruta de cara a los próximos años, frente a la deriva que hasta ahora ha adoptado el partido, siempre al hilo del oficialismo de su secretario general.

Errejón pide seriedad

Tras los varios mensajes emitidos por el secretario general de Podemos e Irene Montero, la reacción llegó por parte de Íñigo Errejón, que siempre ha abogado por la neutralidad ante los procesos autonómicos. En este caso, el secretario político de la formación pedía seriedad y venía a defender que  “no hay Podemos de Cebrián como no hay un Podemos de Marhuenda”; criticando así la división establecida por la candidatura de Espinar y por la cúpula del partido, en el que proclama a Juntas Podemos como la facción “temida” por los poderosos.