Pablo Iglesias arrancaba la semana en las redes cuestionando a imparcialidad de la prensa y cerraba el viernes con más críticas a los medios de comunicación. Abrió el lunes con un fragmento del libro El malvado Ibex, escrito por José García Abad, que dibuja a unos periodistas “asfixiados por la autocensura” debido, esgrime, a la “situación económica lamentable” de la profesión. Una tesis que ha sido defendida por el líder de Podemos en varias ocasiones, pese a que el éxito del partido en sus inicios se debió en buena medida al despliegue mediático del dirigente, que centró su campaña en los platós televisivos y se valió de la visibilidad que le otorgaron entonces los mismos medios que cuestiona.

García Abad, en declaraciones a El Independiente, viene a detallar su concepción sobre el asunto: “La libertad de prensa es inversamente proporcional a la deuda que tienen sus empresas”, afirma, señalando directamente a una cabecera: “Pongo de ejemplo El País, que era una referencia admirable, y me da pena que los periodistas con los que he hablado dicen que actúan con autocensura, que es la forma moderna de censura y la más peligrosa”. Las líneas reseñadas en el tuit de Iglesias apuntan a que el periodista tendría que aprender los “códigos de la empresa” para salvar su promoción y asegurar su continuidad en el medio. Esta situación, a juicio del autor, se debe a que “los personajes que ha reclutado Juan Luis Cebrián para salvar la situación de quiebra han condicionado la línea editorial del periódico”.

Abad cree que “han confluido muchas razones en esta situación penosa de la prensa”, aunque cita como grandes males la concentración mediática y, en mayor medida, la deuda económica de estos medios; unos factores que, ajuicio de Abad, alteran los equilibrios del poder: “Hemos vivido momentos donde el Ejecutivo mandaba sobre el legislativo y el judicial y la prensa jugaba un papel de opinión pública, pero ese pilar de la calidad democrática está por los suelos”.

La ‘máquina del fango’ y el efecto ‘boomerang’

El líder de Podemos difundió otro tuit a última hora del viernes haciendo alusión a lo que han bautizado como la «máquina del fango». El mensaje contenía una intervención es ese mismo día en la que Iglesias hacía referencia a las relaciones entre los medios y la empresa privada. Así, destacaba que sus denuncias ponen «a los poderosos» en su «contra» y ha querido ilustrar sus palabras con el caso de Isidre Fainé, el director de Gas Natural Fenosa, de quien podemos ha solicitado su comparecencia en el Congreso tras la muerte de una anciana a quien habían cortado la luz: «¿Pensáis que [los poderosos] no nos odian?». «Y esa gente, que tiene muchos amigos en los medios de comunicación, puede descolgar y decir ‘caña, caña, máquina del fango, lo que sea necesario pero acabad con ellos».

En cambio, Iglesias se atribuye la movilización en las redes: «Tenemos una sociedad muy culta, que no se cree la máquina del fango, que no tiene miedo, que la redes sociales arden (…) y les dicen ‘manipuladores'». «Y ellos [los periodistas] responden diciendo: ‘es terrible, cuando te metes con una persona de Podemos aparecen 40 que te insultan», ha reproducido el líder de la formación, que ha culminado su intervención definiendo los hechos: «Eso es poder social».

A raíz del ‘caso Espinar’ las referencias a la ‘maquina del fango’ se han multiplicado

En las últimas semanas, el dirigente ha enmarcado las informaciones relacionadas con Podemos en campañas contra el partido. El caso más reciente se corresponde con las informaciones publicadas por la Cadena Ser sobre Ramón Espinar durante la campaña de primarias en Madrid, donde salió a la luz la compraventa de una vivienda protegida por la que Espinar ganó 30.000 euros. Estas publicaciones fueron atribuidas por la dirección a una campaña para perjudicar al candidato más «duro» de la formación, y es ta,también el episodio en que se acuñó la expresión «máquina del fango» que ahora Iglesias utiliza recurrentemente.

La deducción lógica de los hechos hace pensar que estas informaciones perjudicarían a su candidatura, pero estar en el foco mediático terminó en este caso por producir las consecuencias contrarias: Espinar ganó las primarias. Es lo que el asesor político Euprepio Padula define como el «efecto boomerang«: «Cuando la prensa ataca mucho algo, a veces surge el efecto inverso, y los que no tienen apoyo de los medios encuentran el apoyo de la gente», señala.

El mismo fenómeno, a diferente escala, es el que se produjo también con el candidato a la presidencia Donald Trump. Ninguno de los grandes medios le apoyó en la carrera por la Casablanca, pero no supuso un problema para llegar a ser presidente de los Estados Unidos. «La prensa le hizo el juego, le sacaba titulares, no hizo más que hacerle la campaña gratis», destaca Padula.

Si quiero prosperar como periodista, tengo que decir que Podemos lo hace todo fatal”, decía Iglesias

La relación de Iglesias con los periodistas también ha atravesado momentos bajos, como el del pasado 21 de abril en la Universidad Complutense de Madrid. Iglesias, que presentaba un libro aquella tarde, puso en cuestión la profesionalidad de un periodista allí presente y llegó a citarlo con nombres y apellidos: “Fíjate, yo, si quiero prosperar en el mundo del periodismo, y en particular en mi periódico, tengo que conseguir que haya muchas noticias que vayan a la portada”, comenzaba el dirigente.

«Pero claro, si yo trabajo en el diario El Mundo es imposible que yo consiga colocar en la portada que Podemos lo hace todo muy bien. Tengo que colocar noticias que digan Podemos lo hace todo fatal». Una decena de periodistas salió de la sala después de advertirle de la «falta de respeto» que implicaban sus palabras. Iglesias justificó sus ataques en el escenario «académico» en que tuvieron lugar, a lo que le siguió una ovación. «Seguro que esos aplausos no salen en la prensa», ironizó.

El hecho de que los medios sean privados ataca la libertad de expresión», llegó a afirmar

Pero las críticas de Iglesias hacia el ecosistema mediático van más allá de los personalismos. Ya antes de liderar Podemos transmitía su análisis en una canción de Los Chikos del Maíz. «La libertad de prensa la decide El Corte Inglés«, era el mensaje con el que Iglesias acompañaba el vídeo, allá por finales de 2013. «Es lo que tienen los medios privados, el mismo jefe de Salvados saca La Razón al día siguiente», versa la letra, que alude también a los «intereses» de estos medios: «Te pierdes y no puedes ver que la libertad de prensa de este país la decide El Corte Inglés, también Amancio Ortega con Inditex».

Los medios privados han sido un fuerte foco de críticas para Pablo Iglesias que, antes de llegar a ser un personaje relevante, mostraba abiertamente su opinión sobre el asunto, en unas declaraciones que fueron rescatadas más tarde y despertaron la polémica. En ellas describía a los medios como un «privilegio» de «multimillonarios», según sacaba a relucir el espacio de diario.es y La Sexta, Maldita Hemeroteca, en un documento audiovisual. En el vídeo llega a asegurar que «incluso el hecho de que los medios sean privados ataca la libertad de expresión. Hay que decirlo abiertamente», añadía.

El libro Conversacion con Pablo Iglesias, de Jacobo Rivero, publicado en verano de 2014, también proyecta su perspectiva, por la que «la concentración de la propiedad es incompatible con ese derecho [a la información]» y propone una regulación estatal de estos medios: «¿Por qué no va a existir una regulación que garantice la libertad de prensa en el mejor sentido del término, sin condicionantes de empresas privadas o de la voluntad de partidos políticos?».

Sobre este asunto fue preguntado más tarde. «Cuando algo es propiedad de alguien, es muy arriesgado para la democracia que dependa de su buena voluntad», señalaba.  Otro de los riesgos que veía para esta libertad era la «concentración de la propiedad de los medios», ante lo que «el Estado tiene que garantizar que la información es un derecho, que hay pluralismo, y que todos los medios no están en manos de los mismos».

La libertad de expresión les pertenece a Alierta y Cebrián», explica Monedero

El fundador de Podemos y ex dirigente de la formación, Juan Carlos Monedero, se pronuncia en el mismo sentido en declaraciones a El Independiente, y advierte de que «tenemos que entender que la información es un bien público que se suministra de forma privada», algo que implica, según el politólogo, «que el dueño pueda tergiversar o mentir».

Coincide también en el aspecto regulativo: «Lo que no tiene sentido es que castiguemos a quien te vende un kilo de carne podrida y no a quien te vende un kilo de información podrida», argumenta, a la vez que afirma que «la libertad de expresión les pertenece a Alierta y Cebrián». El profesor universitario recuerda en este punto el día en que todos los diarios impresos llevaron fueron encartados en hojas del Banco Santander. «Hay tanta impunidad que hasta los narcos van vestidos de narcos«.

 La ‘herramienta’ televisiva en campaña

La relación de Pablo Iglesias con la prensa no comenzó con su salto a la política. En 2010 fundó el programa La Tuerka, un programa del que fue director y presentador y que es grabado en el plató del periódico Público y emitido en su página web. Una experiencia que, unida a la desenvoltura que le dio su condición de profesor universitario, le sirvió como entrenamiento para las apariciones televisivas que protagonizó después y que le valieron como plataforma para darse a conocer en las primeras elecciones de Podemos como formación: las europeas, donde obtuvieron 1,2 millones de votos y cinco escaños en mayo de 2014.

Las tertulias de televisión son más importantes que los debates en el Parlamento»

Iglesias ha mostrado en muchas ocasiones su percepción de la televisión como «la mayor herramienta de comunicación política del siglo XXI», una idea que se traslada al día a día de la formación, donde priorizan las intervenciones televisivas, que se producen a diario, frente a las entrevistas en prensa escrita. «Son mucho más importantes las tertulias en televisión que los debates en el Parlamento», llega afirmar, según recoge Conversación con Pablo Iglesias.

El control del Gobierno tiene sentido en la medida que los medios lo cubren», dice Monedero

Monedero también comparte esta tesis, y destaca que «una parte de la democracia se ha trasladado desde los parlamentos a los platós», que son «el espacio por excelencia de la política». Así, el ex dirigente reconoce la dependencia de los medios para transmitir la vida política: «El control al Gobierno tiene sentido en la medida que los medios lo cubren», reflexiona.

«Iglesias hizo de la televisión un elemento clave de su partido», destaca Padula, que resalta las grandes aptitudes de Iglesias como personaje mediático: «Es uno de los líderes con más talento», señala, en referencia al carisma y la capacidad de transmitir mensajes. «Ha sabido atraer de una forma única en España el interés de los medios por la política, que hasta entonces era algo secundario», resume el asesor político. La relación entre Iglesias y la televisión podría definirse como una simbiosis, en la que «él utilizó a los medios, pero los medios le usaron a él también para conseguir audiencia».

Sin embargo, este interés inicial por ganar visibilidad choca de plano con las críticas que el propio Iglesias dirige a estos mismos medios. Una realidad que transmite, según Padula, «dos caras de la misma moneda» que, en último lugar, representa una «pequeña contradicción»: «Iglesias critica a los medios sabiendo perfectamente que es el resultado de ellos, que en su momento le ayudaron a difundir quién era él y cuál era su mensaje».