El titular del Juzgado de Instrucción 2 de Madrid, Arturo Zamarriego, manda al banquillo de los acusados al pequeño Nicolás por hacerse pasar por un representante de la Casa del Rey y de la Vicepresidencia del Gobierno en el viaje que organizó a la localidad lucense de Ribadeo a mediados de agosto de 2014 para reunirse con el empresario Jorge Cosmen. Es la primera pieza en la que se ha investigado a Francisco Nicolás Gómez Iglesias que se eleva a la Audiencia Provincial de Madrid para su enjuiciamiento.

En un auto fechado el pasado 30 de noviembre, al que ha tenido acceso El Independiente, el instructor dicta apertura de juicio oral contra Francisco Nicolás Gómez Iglesias días después de que el fiscal presentara escrito de conclusiones provisionales, en el que pide una pena de siete años de prisión para el joven por usurpación de funciones públicas, falsedad en documento oficial y cohecho activo. La acusación particular que ejerce Abogacía del Estado ha solicitado 21 de meses de cárcel para Gómez Iglesias, el Ayuntamiento de Madrid tres años y medio y la Asociación de Policía Municipal Unificada de Madrid -acusaciones populares en el caso- un total de 11 años.

El juez da al joven un día para que preste fianza civil por importe de 81.000 euros

El magistrado Zamarriego formula también acusación contra los policías municipales que le escoltaron en el viaje a Ribadeo Jorge González Hornillos y Carlos Pérez López Dávila, en ambos casos por delitos de usurpación de funciones públicas y cohecho pasivo. A González Hornillos le exime de la posible comisión de malversación de caudales públicos, como pedían las acusaciones populares ejercidas por el Consistorio madrileño y la Asociación de Policía Municipal Unificada. El juez también acuerda el sobreseimiento provisional de la causa por lo que respecta a los delitos de estafa y conspiración para cometer el delito de estafa imputados por la representación del Ayuntamiento de Madrid.

El juez da a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, al que le ha retirado el pasaporte este lunes, un plazo de un día para que preste fianza por 81.000 euros a fin de asegurar las responsabilidades pecuniarias en el caso de que sea condenado en el futuro. En el caso de los otros dos procesados, la fianza es de 4.500 euros.

Los hechos por los que el pequeño Nicolás se sentará por primera vez en el banquillo de los acusados tienen que ver con el viaje que organizó en agosto de 2014 a la localidad lucense de Ribadeo para reunirse con el empresario Jorge Cosmen Menéndez-Castañedo, quien accedió a entrevistarse con él de manera reservada en el restaurante San Miguel el día 13.

Gómez Iglesias elaboró en su ordenador las «acreditaciones mendaces» de Interior

Según detalla el instructor en el auto, el principal imputado contactó con los otros dos encausados -González Hormigos es cabo de la Policía Municipal de Madrid y López Dávila es funcionario de la Policía Local de Torrijos (Toledo)- «días antes de la reunión» y «les explicó su propósito de hacerse pasar por un cargo público». Al primero, además, «le pidió que proporcionara los medios policiales necesarios para aparentar el carácter oficial de la reunión y concertaron la gratificación que recibirían por sus servicios».

«Además, alquiló cuatro vehículos de alta gama con sus respectivos conductores y confeccionó en su ordenador personal dos acreditaciones mendaces del Ministerio del Interior para los vehículos matrículas 2684HXC y 4482GPW», añade.

Zamarriego expone que también realizó «varias llamadas» al Ayuntamiento y a la Policía Local de Ribadeo, en las que se identificó como «representante de la Casa Real y la Vicepresidencia del Gobierno», para anticiparles que en la reunión con Cosmen acudiría «una personalidad cuya identidad no podía revelar por razones de seguridad nacional».

El principal procesado aseguró que a la comida asistiría «Su Majestad el Rey Felipe VI»

«Paralelamente, al dueño del restaurante San Miguel y al propio Cosmen Menéndez-Castañedo les anunció que asistiría al almuerzo Su Majestad el Rey Felipe VI, identificándose una vez más como representante del Palacio de la Zarzuela», razona el juez.

La supuesta comitiva oficial se puso en marcha a las 5 horas del 13 de agosto de 2014 a la altura del número 13 del madrileño Paseo de la Habana, estando formada por cuatro vehículos de alta gama: un Audi 6, un Audi 8 un BMW 7 y un Citröen C5. Seguidamente se dirigieron a la calle Montalbán, también en la capital, donde se unieron los policías González Hormigos y López Dávila. «El primero de ellos había retirado de las dependencias de la Policía Municipal de Madrid, allí ubicadas, varios rotativos luminosos, aparatos de transmisión y auriculares de oreja (‘pinganillos’), efectos que metió en un bolso que, a su vez, introdujo en uno de los vehículos», agrega.

Fue en una gasolinera antes de llegar al destino donde los dos policías se presentaron a los conductores de los cuatro vehículos, a los que «exhibieron sus armas reglamentarias, repartieron los ‘pinganillos’ y colocaron en los vehículos los rotativos luminosos y las acreditaciones mendaces oficiales del Ministerio del Interior».

El propio alcalde de Ribadeo se personó en el restaurante pensando que estaría el monarca

A la comitiva se unió, ya en  Ribadeo, el vehículo y las dos motos que el Ayuntamiento lucense había dispuesto alertado de la presencia del Rey Felipe VI en el municipio. El propio alcalde, Fernando Suárez, esperaba el cortejo a las puertas del restaurante, donde nunca apareció el monarca. «El acusado Francisco Nicolás Gómez Iglesias excusó su presencia hablando en nombre de la Casa Real y, una vez abandonó el lugar el alcalde, no así la policía municipal de Ribadeo, comenzó en el interior del restaurante la reunión con el empresario Jorge Cosmen», relata Zamarriego.

Durante el encuentro, el pequeño Nicolás habló con su interlocutor sobre la inminente liberalización del mercado ferroviario y la renovación de las licencias de transporte ferroviario concedidas a Alsa, la multinacional controlada por los Cosmen. «En un momento dado, casi al final de la comida, el acusado Jorge González Hornillos avisó al acusado Francisco Nicolás Gómez Iglesias de que tenía en espera una llamada urgente de la Vicepresidenta del Gobierno, facilitándole el teléfono para que atendiera la llamada. La llamada era totalmente simulada y no existió en realidad», añade.

El ‘pequeño’ Nicolás «fingió» que llamaba a la Vicepresidenta para impresionar

Con todo, según el juez, el principal procesado «fingió» que mantenía una conversación telefónica con la vicepresidenta del Gobierno en presencia del empresario, «dejando entrever que había una relación profesional entre ambos». «Al finalizar la reunión, la comitiva salió de Ribadeo escoltada por la Policía Local, llevando activados nuevamente los rotativos acústicos y luminosos, y haciendo ostentación de las acreditaciones falsas, regresando a Madrid», narra.

Como contraprestación por los servicios de escolta prestados, Gómez Iglesias remuneró a González Hornillos con la cantidad de 2.000 euros, mientras que al otro policía le habría abonado 400 euros.

Las acreditaciones falsas de Interior que lucían los vehículos fueron intervenidas durante el registro realizado el 14 de octubre de 2014 en el domicilio personal del pequeño Nicolás en Madrid, no constando que el cabo de la Policía Municipal de Madrid se apropiara ni de los rotativos luminosos, ni los aparatos de transmisión, ni los ‘pinganillos’ que se utilizaron durante el viaje. Es por ello por lo que no formula acusación por malversación.